Storytelling. Víctor Boullosa. Psicólogos en Santiago En mi

Storytelling


“Les, por favor, levántate, dirígete a la pizarra y trata de resolver el ejercicio”. “Lo siento señor Washington, yo no puedo resolver ese problema. Soy retrasado mental”. “¡No vuelvas a decir eso jamás! La opinión que otros tienen de ti no tiene por qué convertirse en tu realidad”.

Este diálogo entre Les Brown y su profesor de teatro LeRoy Washington no solo dejaría una impronta indeleble en el carácter de un por aquel entonces imberbe Les Brown, sino también induciría el nacimiento de un estimado orador.

La biografía de Leslie Calvin “Les” Brown tiene un prólogo muy modesto. Su historia comienza sobre el cemento de un edificio en ruinas de Liberty City, un barrio situado en una zona marginal de Miami. Allí, un 17 de Febrero de 1945, su madre biológica daba a luz gemelos: Leslie y Wesley. 3 semanas después los daría en adopción.

Pasadas 6 semanas desde su nacimiento, los gemelos son adoptados por Mamie Brown, una mujer soltera que se ganaba la vida en las cocinas de una cafería y como sirvienta de familias adineradas. La fuerza, el carácter y el entusiasmo de la señora Brown fueron un estímulo de una magnitud infinita en la carrera de Les. El propio Brown nunca ocultó su devoción por su madre adoptiva. En 1981, en uno de los momentos clave de su carrera, Les Brown abandona un preciadísimo cargo legislativo en el estado de Ohio para cuidar de su madre enferma.

Previo a convertirse en un respetado aunque efímero político,  la vida de Les Brown había sido un carrusel de gozos y sombras. Fue un alumno mediocre, etiquetado por sus mentores como “Educable Mentally Retarded”. Aun así, consiguió graduarse. Tras el instituto, trabajó para el ayuntamiento como basurero. Con posterioridad, reunió el coraje y la determinación para dar un salto adelante en su carrera hasta acabar convirtiéndose en un popular e influyente locutor de radio.

No obstante, la fama y el reconocimiento global le llegarían lejos de las ondas, entre las décadas de los 80 y los 90. A mediados de los 80 decide convertirse en un orador motivacional. Su verbo frenético, su carisma en el escenario y, sobre todo, su habilidad para contar historias le convierte en un motivador de referencia. Aunque todavía sigue en activo, hoy Les Brown ha entregado el testigo a gente como Tony Robbins, Eric Thomas o nuestro Emilio Duró.

Si bien todos ellos han sido tachados más de una vez como charlatanes o vendedores de humo y algunos de sus planteamientos son refutados por la comunidad científica,  ¿por qué sus videos son seguidos por millones de fans? ¿Cómo consiguen llenar estadios? ¿Por qué las mejores empresas emplean auténticas fortunas en contratar sus servicios?

En el trabajo de Malcolm Knowles, el padre de la educación de adultos, encontramos algunas claves.

  • Aprender algo nuevo requiere tiempo y esfuerzo. Así, los adultos necesitamos tener la seguridad de que el nuevo aprendizaje es una inversión rentable. Los mejores motivadores diseñan un preámbulo impactante que logra captar la atención del adulto y le convence de que merece la pena intentarlo.
  • A los adultos nos gusta asimilar conceptos que nos ayuden tanto a resolver problemas cotidianos como a mejorar nuestra calidad de vida. Les Brown y muchos otros utilizan historias reales, con inicio, desarrollo y final. Utilizan a su favor nuestra fascinación atávica por las historias.
  • Por último, los adultos nos vemos empujados a la acción cuando se activan motivaciones tan íntimas como mejorar nuestra autoestima o nuestra calidad de vida. Un gran orador utiliza el humor, declama cuidadosamente y se convierte en un animal de las artes escénicas con el fin de conectar con los impulsos de su audiencia y motivarla.

“Yo creo que la vida es un viaje, a menudo difícil y a veces increíblemente cruel, pero hay que estar bien preparado para ello, usar nuestros talentos y virtudes, permitir que florezcan.”

Les Brown

Fuente imagen: https://www.entrepreneur.com/

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