Cómo vivir con incertidumbre

Cómo vivir con incertidumbre

En el siglo XXI, en un entorno tan dinámico que los cambios se suceden a gran velocidad, cómo vivir con incertidumbre, cómo vivir cuando el mundo que conocemos cambia casi sin que nos demos cuenta.

Aunque las vidas de las personas dependen de muchos factores y siempre hay que tener en cuenta las circunstancias personales, lo cierto es que nuestros abuelos vivían en un mundo si no más estable, si más previsible. Para la mayoría, su vida era simple: nacer, una vida escolar que dependiendo del entorno social podía ser más o menos larga, pero ni mucho menos tan prolongada como la nuestra, encontrar un trabajo, algo más fácil que ahora, casarse, tener hijos y disfrutar unos años de la jubilación antes de despedirse del mundo. Las enfermedades o los contratiempos habituales en una vida eran los elementos distorsionadores de unas vidas bastante previsibles.

La sociedad actual ya no permite hacer previsiones a largo plazo. Un largo plazo mucho mayor que se deriva del incremento de la esperanza de vida y que supone que, salvo accidentes o enfermedades graves, una gran mayoría de nosotros pueda llegar a los 90 años. Con esta perspectiva, con los cambios sociales y con la influencia de las nuevas tecnologías en nuestras vidas, pensar que podamos vivir en un entorno estable en el que sea fácil aventurar donde estaremos y que haremos dentro de 10 años se nos antoja, a día de hoy, francamente difícil.

Este panorama nos obliga a vivir en entornos de una gran incertidumbre donde lo que valía hace 5 años queda irremediablemente obsoleto enseguida. Ya no hay trabajos, ni matrimonios, ni cosas que duren toda la vida. Parece que todo está programado para ser efímero, para no durar. La seguridad que nos dan los entornos estables desaparece y da lugar a un permanente “a ver si…” que nos recuerda la incertidumbre en la que vivimos, el no saber cómo serán las cosas mañana o el año que viene.

Debemos estar preparados para vivir en el cambio constante, en la incertidumbre social, política y laboral. Los seres humanos somos resistentes a los cambios, nos cuesta salir de una situación por muy a disgusto que estemos y nos resistimos a movernos del sitio una vez que nos hemos acomodado a él. Esto ya no es posible. Quien no se adapte a los cambios, sucumbirá. La incertidumbre y la percepción de falta de control sobre la situación son pilares fundamentales en los que se apoya el estrés.

Si no queremos vivir permanentemente estresados aprendamos a manejar las situaciones de incertidumbre, seamos flexibles frente a los cambios y abramos nuestra mente a nuevas formas de vida. Perdamos el miedo a lo desconocido, nuestra mente y nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

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