La Table Ronde, en Grenoble
Volvemos a Francia y recalamos en Grenoble. Cuando La Table Ronde abrió sus puertas en esta ciudad al pie de los Alpes, aquella pócima mágica Grenoble, ya había comenzado a conquistar territorio como la bebida favorita del viejo continente. En 1680, en la parisina plaza de Saint Germain, la nueva bebida hacía su aparición ante el gran público, pocos años antes de que Procopio abriese el café que llevaba su nombre como primer dispensario de esta bebida verdaderamente moderno.
Fue en 1739 cuando el maestro confitero Caudet abrió en Grenoble el que actualmente es
el café que fi gura en la historia como el segundo más antiguo de toda Francia, que lleva el
nombre de la mítica mesa creada por el rey Arturo. En 1767, se convirtió muy rápidamente en el café artístico y literario de esta ciudad. Evidentemente, aunque Grenoble nunca se asemejó a París, la plaza a la italiana en la que se encuentra el local ha atraído siempre por igual a numerosos intelectuales y hombres de letras y a los caballeros de la ciudad con su grandes togas y bonetes.
No obstante, la que luego fue conocida como villa olímpica y
paraíso para los amantes de los deportes de invierno, está ubicada a cien kilómetros de Lyon y creció como una urbe ajena al glamour y los fastos de la capital
parisina. La Table Ronde, auténtico monumento histórico y cultural de la ciudad, está plagada de anécdotas a lo largo de más de dos siglos protagonizadas por artistas,
saltimbanquis e intelectuales. Su intensa trayectoria se vincula a políticos y personajes literarios de todo el país y del extranjero.
De hecho, en las noches más animadas no era difícil encontrar a los republicanos Leon Gambetta, Gustave Rivet o al propio Benito Mussolini (en su etapa socialista,
a principios del XX). Pese a tratarse de su ciudad natal, el escritor Stendhal (1783-
1842), abandonó Grenoble en su juventud y sus tertulias y prosas se vinculan más con el Paszkowsky de Florencia o el Greco de Roma, ciudades que adoraba.
A medias entre la leyenda y la historia, Bernadotte, que luego sería rey de Suecia, se enamoró y sedujo a una sirvienta de este
café.
Otros personajes legendarios como Jean Jacques Rousseau, Choderlos de Laclos o Jean
Marais visitaron el café; el cómico Fernandel, que amenizó más de una velada en el local, mientras cumplió el servicio militar en la ciudad, fueron habituales de estos salones de la capital del Delfi nado.
En la primera planta del local, se cultivó semanalmente durante décadas lo más granado de la canción francesa. Las fotografías autografi adas de Jacques Brel y su pianista Francois Rauber, o Georges Brassens, entre muchos otros, así lo atestiguan.
En 1989, Jean Pierre Boccard, uno de los representantes de la familia que regentó el local durante décadas en este siglo, después de una larga gira por Europa, con motivo del 250 aniversario de su local, tuvo la idea de poner los cimientos para la creación de Les Mordus des Cafés Historiques, una asociación que agrupa los cafés anteriores
de 1920, ubicados en grandes capitales europeas. Entre los ejemplos más señeros, el Florian de Venecia; el Royal de Londres
o el Greco de Roma.
Después de diez años de búsqueda infatigable, Boccard consiguió reagrupar algo más de cien locales históricos de toda Europa. Recientemente, en este mismo año, la asociación ha presentado oficialmente en el Procope Parisino su guía bajo el título Les mordus des cafes historiques et patrimoniaux d´Europe, así como
un periódico trimestral.
Entre sus actividades, la asociación ha establecido dos reuniones
anuales con exposiciones de pintura, encuentros, conferencias o conciertos. El objetivo principal: preservar estos locales y promover su papel social,
económico y cultural.





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