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El Fishawi, otro espejo de El Cairo

Miércoles, 24 de marzo de 2010

img_1793Continuamos nuestro viaje.

De los cerca de 5.000 cafés que hay en El Cairo, hay uno que sobresale entre los demás: El Fishawi. Con más de doscientos años de historia, alterna en sus mesas a ávidos turistas y a incondicionales de una pipa de agua. Todo aquel que visite la capital egipcia debe pensar que hay algo más que hay algo más que las pirámides.

El café El Fishawi presume de no haber cerrado sus puertas en ningún momento, ni de día ni de noche, desde 1773. Siete generaciones de la misma familia han luchado por la preservación de un estilo, el mismo que pretenden conservar todos los cafés de la urbe más bulliciosa de África.

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Pero El Fishawi es distinto a los demás. Situado en pleno zoco de Khan al Khalili, uno de los más famosos del mundo junto al Gran Bazar de Estambul, al local se accede por un estrecho callejón al que se llega por la primera bocacalle que sale de la céntrica plaza Al Hussein. No tiene pérdida.
En el zoco, al anochecer, la ciudad sigue tan ruidosa y movida como a mediodía, con las tiendas abiertas y los ciudadanos hablando en las puertas, o tomando el té en los cafés y cuchitriles, donde fuman la pipa de agua.
Tendrán que transcurrir aún varias horas para que los embotellamientos se deshagan
y tanto peatones como vehículos puedan circular con un poco más de tranquilidad.

A diferencia del resto de la ciudad, tanto en el reducidísimo Al Fishawi –conocido también como el café de los espejos– como en los locales cercanos, no es difícil ver a público femenino entre la clientela, en un terreno que hasta no hace mucho era exclusivo para los hombres.
El local tiene las paredes repletas de enormes espejos de madera tallada y está adornado con grandes lámparas de cristal. Entre toda esta atmósfera cargada, los clientes reposan en sus divanes.

Sus dos especialidades son el té egipcio, de apariencia oscura y el ahwa o café turco, el más
popular de El Cairo. Estas bebidas pueden degustarse por un precio que oscila entre las 50 piastras (moneda local), o cincuenta centavos de dólar. También hay ensaladas por tres libras y se puede almorzar por poco más de 6. Pero, sobre todo, los visitantes quieren disfrutar de una shisha o pipa de agua (también hay varios sabores).

No obstante, el mayor secreto de El Fishawi es el rincón que se conserva en el local dedicado al escritor Naguib Mahfouz, premio Nobel de Literatura en 1988 y fallecido en agosto del pasado año. Mahfouz, autor de Trilogía de El Cairo, está considerado el mayor cronista del Egipto actual y un verdadero observador del alma humana sentado en un café.
No tuvo necesidad de inventar personajes, era suficiente para él observar a la gente a
su alrededor. El Fishawi es, pues, lo que les decía, la mejor prueba que Egipto es algo más que un lujoso crucero por el Nilo y una visita a las pirámides.

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Fernando Franjo La vuelta al mundo en ochenta cafés

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  1. Domingo, 19 de febrero de 2012 a las 23:21 | #1
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