31 agosto, 2016
por Lito Vila Baleato
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Un año sin pisar Santiago

Después de disfrutar de las ansiadas vacaciones de verano (¡tras haber pasado casi un año sin pisar piedra compostelana!), ya estoy de vuelta en Alemania para un nuevo curso escolar recordando aquel verso en el que mi paisano Fredi Leis canta que no hay nada más bonito que vivir en Santiago.un ano sin pisar scq

Las razones para tan largo absentismo son dos nuevos miniemigrantes que me hacen ser todavía más consciente de que este éxodo laboral hace sufrir por igual tanto a quienes se van como a quienes se quedan.

Precisamente cuando en la Carrera de San Jerónimo la clase política de nuestro país demuestra su incapacidad para llegar a acuerdos que nos proporcionen la estabilidad que nos permita regresar a casa, decenas de miles de españoles hacen la maleta y se despiden de madres llorosas en los aeropuertos de todo el estado. Así, mientras nuestro país se dirige a las terceras elecciones en un año, miles de abuelos han de conformarse con la triste realidad de ver crecer a sus nietos a través de una pantalla de ordenador.

Mi padre solía decirme que él había emigrado para que no tuviese que hacerlo yo. Yo insistía siempre en que a mí no me había echado nadie, sino que me había ido voluntariamente para mejorar mi formación y poder regresar algún día a un país que hoy, lamentablemente, todavía nos cierra sus puertas a cal y canto.

Consciente y orgulloso de mi cultura y de mi gente, pero también convencido hasta la médula de mi europeísmo, confío ahora, como padre, en que mis hijos, que han recibido la nacionalidad alemana antes que la española, tengan siempre muy presente su origen. Ojalá ellos sí puedan ver esas puertas abiertas para poder decidir libremente sobre su futuro sin la obligación de tener que vivir huyendo del desempleo.

Nuestros padres nos dieron las oportunidades de las que ellos no dispusieron y nosotros hemos cumplido con la obligación de formarnos, de aprender idiomas y de tener la valentía de construir una nueva vida en el extranjero. Hemos estudiado y hemos trabajado duro.

Hoy, más que nunca, tengo claro que si nuestro país no nos da una oportunidad, la culpa no es nuestra.

29 junio, 2016
por Lito Vila Baleato
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Un año más, San Pedro en el extranjero

Antes de que mi barrio se pusiese de moda, mis rodillas ya habían derramado litros de sangre en el antiguo terraplén del actual parque de la Trisca. Mi pequeño cuerpo había consumido el caudal anual del Sarela en la fuente de Campo do Forno y ya había sumado horas de espera a amiguetes o novietas a la escuálida sombra del Cruceiro de San Pedro antes de que nuestra rúa brillase en las portadas de la prensa local. barrio en festas

Ya había marcado más goles que Messi y Cristiano Ronaldo en sus carreras en el antiguo campo de tierra del C.X. Don Bosco (aquel en el que había que regatear la palmera) antes de que la peatonalización de mi barrio fuese tema de conversación entre quienes lo visitan contadas veces al año.

Mis padres llegaron al barrio en junio del 80 y la mayoría de sus vecinos siguen siendo los mismos de entonces o, en su defecto, su relevo generacional. Esas familias que viven en el barrio desde hace décadas fueron los pioneros en el apoyo al comercio local, haciendo la compra en la tienda de Pura, María o la señora Carmen; iban a cenar churrasco al Clodio pagando en pesetas lo que hoy se paga por un bocata en euros y se ponían al día de la vida del barrio tomando tazas de vino servidas por Suso en el Bar Cruceiro, en el Rey o en O Tranquilo.

Si hacía falta un producto de limpieza en casa, tu madre te mandaba a la Droguería Alfonso y si tenías suerte y te habías portado bien durante toda la semana, el domingo igual caía una docena de churros made in San Pedro. La prensa, las fotocopias y el material escolar eran competencia de O Camiño antes de que la globalización y Carlín aterrizasen en el barrio. Los partidos de liga se veían en el Frontier igual que hoy se ven en el Próspero´s y el pelo te lo cortaba Isaac o José porque Milenio todavía sonaba a una de aquellas pelis de ciencia ficción que podías alquilar en el Vídeoclub Cativ.

La comida italiana y turca todavía no habían llegado al barrio, pero los bocatas del Oasis todavía son recordados por aquellos que hoy tanto añoramos el legendario licor café del Mosquito. El Todo a cien anticipaba la oferta del actual Don Euro y la cesta de Navidad del Colegio Vilas Alborada se exponía en el escaparate de Muebles Mundo Juvenil. La Praza oito de marzo simplemente era “la de la Puerta del Camino“ pero en el Bar Sande el número de clientes por metro cuadrado ya era de récord Guiness cuando “improvisadamente“ sonaba la música en directo de Morgan y compañía.

Hoy, cuando desde la distancia veo todo lo que ha evolucionado y la envidiable salud cultural que tiene nuestro barrio, no puedo sino desear a vecinos y visitantes unas buenas fiestas en el que probablemente sea, no me cansaré de repetirlo, el mejor barrio del mundo 🙂

¡Boas festas!

1 junio, 2016
por Lito Vila Baleato
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Emigrantes rogando literalmente nuestro derecho al voto

Los emigrantes (los españoles quizás en mayor medida) nunca han recibido históricamente el trato que merecen. Aunque muchos de ellos sí han llegado a triunfar en sus países de acogida, pocas veces los expatriados han sido profetas en su propia tierra. solicitud_voto

Es obvio que no todas las biografías migratorias van asociadas al éxito y la riqueza, pero hay que reconocer que casi todas las experiencias personales en la diáspora denotan cierta heroicidad, como así apuntaba un humilde Andrés Iniesta tras su mítico gol en Sudáfrica para calificar a quien abandona su país para alimentar a sus hijos.

Resulta triste comprobar el maltrato histórico a un colectivo que tanto ha hecho por el desarrollo de nuestro país; ya fuese con las divisas que mantenían tantas economías familiares o en forma de renovación y modernidad que los emigrantes traían en sus maletas durante los periodos de censura y dictadura.

Los movimientos migratorios hoy han evolucionado y las nuevas tecnologías (¡bendito Internet, benditas redes sociales!) nos permiten mantener un estrecho contacto con nuestros países de origen. Muchos emigrantes españoles de mi generación quizás no conozcan el nombre del alcalde de su nueva ciudad, el apellido del Ministro del Interior o los resultados deportivos del último fin de semana en su nuevo país de residencia, pero posiblemente podrían comentar el tiempo que ha hecho en su región de procedencia, las últimas declaraciones de Rajoy o Pablo Iglesias o si el Real Madrid o el Barça han puntuado en la última jornada de liga.

Si el bolsillo y las circunstancias lo permiten, la nueva generación de emigrantes viaja a CASA varias veces al año, adonde no perdemos la esperanza de volver definitivamente algún día. Ante la evidencia de que no podemos y no queremos cortar ese cordón umbilical que nos une a nuestro origen, no resulta sorprendente que deseemos y debamos contribuir a la elección de los gobernantes del que todavía es nuestro país.

Como si no tuviéramos ya suficientes dificultades con el hecho de tener que enfrentarnos con frecuencia a la burocracia en una lengua extranjera -algo que probablemente no conozca quien no ha vivido fuera de su país-, muchos nos encontramos estos días ante un proceso administrativo (a mí parecer prescindible) para ejercer nuestro derecho y por el que debemos, literalmente, ROGAR el voto.

No son pocos los que, inmersos en sus ocupaciones cotidianas, optan por renunciar a ese deber ciudadano de elegir a los gobernantes que deberían contribuir a que nuestro regreso a casa sea una realidad más pronto que tarde.

Los griegos llamaban idiota a quien no tenía interés por los asuntos públicos. Platón decía que si nos desentendíamos de la política lo pagaríamos con peores gobernantes. Al igual que el resto de ciudadanos, los emigrantes tendremos más argumentos para quejarnos si ejercemos el 26-J nuestro derecho al voto, aunque sea rogado.

30 abril, 2016
por Lito Vila Baleato
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¿Quién quiere volver a un país así?

Desde que en mi último post Julio Iglesias cantase que la vida seguía igual tras la investidura fallida de Sánchez, nuestro país ha seguido la previsible deriva que lo lleva a las nuevas elecciones del 26J y yo sigo sin entender de la misa la media. as paisaxes non se comen

Tal vez el hecho de levantarse cada día a las seis y pico de la mañana para currar (¡bendito privilegio!) en un país gobernado razonablemente bien por una gran coalición (receptor recientemente de casi un millón de refugiados y con una tasa de paro que ronda el 6%) no ayude demasiado a comprender el devenir de nuestro país.

Con Rajoy limitado al papel de don Tancredo, hemos visto cerca de la Presidencia a Pedro Sánchez, cuya lista en Madrid consiguió 6 de 36 escaños como cuarta fuerza política por detrás de PP, Podemos y Ciudadanos. Pablo Iglesias pasó de comunicarle al Rey que debía asumir la vicepresidencia del gobierno a ser el primer político en nuestro país que dimitía de un cargo antes de ostentarlo. Quien sí renunció por sus contradictorias respuestas tras el escándalo de los Panama Papers fue el Ministro Soria, mientras que el nombre del autodefinido sindicato contra la corrupción “Manos limpias” se convirtió en el colmo de la ironía.

Muerto el bipartidismo en el Parlamento, el Atlético de Simeone se empeña en acabar también con las dos Españas de Madrid y Barça, mientras algunos de sus futbolistas (mención especial a Dani Alves) dan en las redes sociales el perfecto contraejemplo a los miles de críos que les siguen.

Aunque nuestra sociedad enveceje a pasos acelerados, nuestros jóvenes siguen emigrando, los escándalos de corrupción se suceden y el paro sigue aumentando (nuevo récord de cinco años y medio con una tasa de desempleo superior al 20%), se celebra que estamos un poquito más cerca de la doble final española en la Champions y en la Europa League.

Mucho te tiene que tirar esa tierra para que tengas tantas ganas de volver a un país así” me decía hace unos días una compañera alemana. “No sabes bien cuánto” le respondí yo.

12 marzo, 2016
por Lito Vila Baleato
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Investidura nivel Sálvame

Aunque yo (lamentablemente) no pago impuestos en España, reconozco que también me indignó ver  el espectáculo en que se convirtió por momentos el debate de (no) investidura de la semana pasada. Incluso, puntualmente, me pregunté si se trataba de “El Club de la comedia“ y si el siguiente en intervenir sería Leo Harlem. la vida sigue igual

Lejos de escandalizarme por un morreo prefabricado o el ofrecimiento celestinesco de su despacho con fines amatorios, lo que de verdad me sonrojó de Iglesias fue la rapidez con la que pasó de cargar contra el PSOE haciendo referencia a la cal viva a ofrecer en apenas horas a Sánchez “el pacto del beso“. Imagino que estas contradicciones son gajes de la memoria selectiva; compartida por aquellos que piden a los familiares de las víctimas de ETA olvidar el pasado de Otegi mientras ellos no se cansan de recordar la tragedia de una guerra civil que ni su generación ni la de sus padres vivió en primera persona.

Ante tales paradojas, ya no parece tan raro que quien puede transmutar de comunista a socialdemócrata en unos meses, también pase en apenas un par de días de hacer un comentario envenenado sobre el abrigo de una periodista a enfundarse un esmóquin para ir a los Goya.

Más allá de la moda, rastas o coletas, yo repito que había entendido el acercamiento de la clase política a la gente de la calle de otra forma. Será que yo soy de esos raros que entiende la identificación con nuestros representantes a través del mensaje, más allá de una  corbata o una camisa sin planchar por fuera del pantalón.

Además, y aunque me considero defensor del uso productivo de las redes sociales, me pregunto si es de recibo que muchos diputados comenten en Twitter las intervenciones de otros parlamentarios en tiempo real. Quizás sea deformación profesional, pero me parece cuando menos discutible este uso de unos dispositivos que no permitimos en nuestras clases cuando alguien (profesor o alumn@) se dirige al resto del grupo.

Ante este percal, todo parece oler a nuevas elecciones. Para que Iglesias (Julio, no Pablo 😉 no pueda poner la banda sonora a esta película con su “La vida sigue igual”, serían necesarios notables cambios. No son pocos los que piensan que Rajoy podría dar un golpe de efecto a toda esta situación cediendo el testigo y permitiendo a España tener un gobierno estable. Seguro es que, al margen de todos los escándalos de corrupción en el PP, la Historia tendrá que reconocerle a Mariano que fue él el Presidente que evitó al país, cuando su suerte pendía de un hilo, la caída al precipicio del rescate.

Lo realmente extraordinario sería que mañana, tras ese encuentro que tiene Rajoy con Alberto N. Feijóo, cambiásemos “Sálvame” por “Sorpresa, sorpresa”.

2 febrero, 2016
por Lito Vila Baleato
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¿Ya no (re)conozco mi propio país?

Quizás es que llevo demasiado tiempo viviendo fuera; tal vez es que nunca lo he conocido realmente; pero lo cierto es que en las últimas semanas me he preguntado varias veces si mi país todavía se corresponde con aquel al que yo, sin perder mi espíritu crítico, tanto anhelo volver.entendiendo_espana

Con el país en su situación actual, no puedo comprender eternas discusiones como la que tuvo lugar a principios de año sobre el paradójico intento de celebrar de modo laico las cabalgatas de Reyes (algo que mi profe de Literatura calificaría de perfecto oxímoron). Aunque todavía no he comprendido por qué nuestro alcalde Noriega no asiste a la Ofrenda al Apóstol o “exilia” al Belén del Obradoiro pero sí festeja la llegada de los tres magos que llegan a adorar a Jesús recién nacido, me parece absurdo perder tanto tiempo y esfuerzo en discusiones estériles mientras nuestro país y nuestros ayuntamientos continúan sin resolver sus verdaderos problemas.

De los resultados electorales del 20D no sé si me sorprenden más los cinco millones de españoles que votan al (¿ex?)comunista bolivariano Pablo Iglesias (a quien le ha faltado tiempo para actuar de modo diferente a lo prometido en campaña, precisamente aquello que él tanto ha criticado) o que el PP haya ganado una vez más holgadamente en la Comunidad Valenciana.

Desde Alemania, donde vivo en primera persona el éxito de una Große Koalition (que cuando menos nos da una lección de unidad y cómo tirar juntos del carro común) me pregunto quién terminará gobernando en España ante el panorama actual, todavía con el esperpento catalán fresco en la memoria y la investidura de un President que no iba en ninguna lista tras la dimisión de Artur Mas.

Finalmente, y como docente, me pregunto los métodos que usará nuestro profesorado para motivar a su alumnado cuando los mejores expedientes tienen que abandonar el país mientras sinvergüenzas como el Pequeño Nicolás ganan 3.000 euros semanales en un reality televisivo.

Mientras en España todavía tenemos una tasa de paro del 21%, los inmigrantes siguen muriendo en nuestras costas, los jóvenes continúan haciendo sus maletas para emigrar y algunos corruptos se las arreglan para eludir impunemente la justicia, se sigue divagando sobre la presencia de un bebé en el Congreso o las rastas de un diputado.

Yo, que pienso que al buen gobernante no lo hacen ni las corbatas ni las boinas, sigo creyendo más en el trabajo conjunto y en aquellas personas con voluntad de mejorar nuestra sociedad, independientemente de que se peinen con gomina, laca o cola de caballo. Si alguien quiere y me puede explicar todo este percal, yo, con toda mi buena voluntad, soy todo oídos…

18 diciembre, 2015
por Lito Vila Baleato
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Andrés de Vicente Presidente

Es muy probable que la actuación de Andrés de Vicente sea simplemente el acto de un trastornado, un caso aislado que no deberpintadas_fachada_ppíamos extrapolar más allá de un hecho puntual de violencia brutal y gratuita. Erradicar un problema individual así no sería complicado, pero lo que a mí realmente me parece preocupante es la reacción de una parte de la sociedad a la agresión: Mensajes de apoyo en la red, pintadas en las paredes, gritos de “valiente” y otros vítores a este energúmeno en el momento de su detención.

Quizás no debiera sorprendernos que se haya llegado a este extremo, cuando la violencia verbal, los comentarios discriminatorios, machistas y xenófobos están a la orden del día ya no sólo en la calle, sino incluso en la red entre representantes públicos de diferentes formaciones políticas. Los aberrantes insultos a quienes no comparten opinión sobre la discusión secesionista en Cataluña (o Galicia) o sobre instituciones como la Monarquía, la Iglesia o el Ejército no dan muestras de ese nivel de educación del que nuestra sociedad tanto presume. Soy consciente de que esta actitud beligerante no es una patente patria; aquí en Alemania la llegada de refugiados también produce comentarios similares y sólo tenemos que escuchar a seguidores de Le Pen o a Donald Trump para comprobar que la estupidez humana no conoce fronteras.

Hay que reconocer que aunque no llegasen a las manos, los candidatos a la Presidencia del Gobierno tampoco han predicado con el ejemplo en la campaña más sucia de nuestra joven democracia. Seguro que estos días no faltará el chascarrillo de que Capi de Vicente vengó a su primo del cachete que Mariano le dio a su hijo días antes en un programa de radio. Justificar o argumentar con que estas agresiones son una evidente muestra de la tensión social acumulada por la corrupción o la violencia por parte de la clase política sería la triste evidencia de que hemos dejado de creer en la justicia y en la democracia.

Ante este percal yo me pregunto si todavía conozco un país donde, segun las encuestas, más de 4 millones de españoles desearían como Presidente a un Pablo Iglesias que hace un par de telediarios (La Tuerka, noviembre de 2012) decía sin ambages que “el derecho a portar armas es una de las bases de la democracia” y , cuando todavía se autodefinía como comunista, enaltecía “emocionado”la figura de Hugo Chávez.

Ojalá el próximo domingo tengamos el buen criterio de elegir a aquellos que realmente sean capaces de hacer de nuestro país un lugar mejor, porque eso significará que los emigrantes tendremos más posibilidades de volver a nuestro país de modo definitivo y no solo como El Almendro, por Navidad.

#queremosvolver

2 diciembre, 2015
por Lito Vila Baleato
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Voto emigrante, voto importante

Cuando faltan poco más de dos semanas para las próximas elecciones generales del 20-D me gustaría celebrar que por psi si pero a xente vaiserimera vez percibo que los candidatos a la Presidencia del Gobierno parecen considerar seriamente el tema de la emigración (juvenil) como motivo de preocupación. Me alegro de que las diferentes formaciones contemplen en sus programas medidas que (por lo menos en la teoría) deberían contribuir a detener esa sangría que implica este éxodo de toda una generación que está pagando la cuenta de un banquete en el que fueron otros los que se pusieron las botas.

Espero y confío que estos esfuerzos (gobierne quien gobierne) no se limiten a recuperar a los imprescindibles investigadores que han tenido que buscar en el extranjero las becas y puestos de trabajo que se les negaban en su país, sino también a lograr que tod@s aquell@s que lo deseen puedan volver a su país enriqueciéndolo con todo lo positivo que han aprendido en su experiencia en el extranjero. Quiero pensar que no solo seremos capaces de contribuir a una gran renovación de muchos aspectos en el mercado laboral y la forma de trabajar en España, sino a ampliar las miras y horizontes de una sociedad que en tantas ocasiones parece preocuparse demasiado de su propio ombligo.

El hecho de que últimamente sean más los usuari@s que se despiden de grupos como Españoles (Gallegos) enAlemania (Suiza) en las redes sociales porque vuelven a casa nos da cierta esperanza, aunque bien es cierto que hay quien dice que cuanto mayor sea el grado de formación, más difícil se antoja ese ansiado regreso. Sería también un error obviar que, al mismo tiempo, siguen llegando nuev@s emigrantes porque no encuentran opciones en su entorno.

El voto emigrante cobra en esa ocasión si cabe más importancia, y no únicamente porque cada vez somos más l@s que estamos fuera ansiando regresar, sino que porque tod@s nosotr@s tenemos padres y madres, herman@s, abuel@s, tí@s, prim@s y amig@s con derecho a voto que están deseando tanto como nosotr@s que podamos volver a su lado.

Que nadie nos olvide porque… #queremosvolver

27 octubre, 2015
por Lito Vila Baleato
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No es un anuncio de Ikea

A pesar del volumen de trabajo, el pasado verano me propuse escribir por lo menos un post cada mes, por aquello de que este blog perdería su razón de ser si no describiera mi perspectiva de la actualidad desde mi “exilio laboral” con cierta regularidad. bienvenido a la republica

En las últimas semanas me abstuve de participar en el debate sobre la coreografía de nuestra vicepresenta en un plató de televisión, no comenté la implementación del ciclo de Formación Profesional sobre Tauromaquia y tampoco expresé mi opinión sobre el mayúsculo escándalo de Volkswagen, aunque reconozco que recordé más de una vez a Juan Moreno.

Si no fuera tan repetitivo, quizás también hubiese comentado lo curioso que resulta ver cada año que el 12 de octubre provoca en España reacciones diametralmente opuestas a las que aquí se producen cada 3 de octubre, festividad de la unidad alemana y que este curso ha recibido especial atención mediática por tratarse de su 25 aniversario.

Sobre las elecciones catalanas y sus resultados seguramente podría haber escrito varias entradas, pero ahora todo resulta ya obsoleto. Estos días, en lugar de hablar sobre el descenso del número de escaños de CiU y ERC el 27-S, de que el 52% de electores vota a partidos que no defienden la independencia de Cataluña, de la operación policial contra la (supuesta) corrupción del clan Puyol o del famoso 3% de las comisiones, imagino que al hablar de Cataluña el único tema será ya la propuesta formal secesionista por parte de JxSí y CUP.

Al espectáculo esperéntico que en ocasiones presentaba el Telediario, parece haber llegado ya el spot publicitario de Ikea: Bienvenido a la República Independiente de mi casa.

Realmente, no es sorprendente que más de uno quiera cambiar de canal…

13 septiembre, 2015
por Lito Vila Baleato
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Angela Merkel: busca las 7 diferencias

Estoy de nuevo en casa, después de pasar el fin de semana en Dortmund, adonde llegaron el pasado viernes 900 nuevos refugiados (10.000 en la última semana) que el sábado agradecían al pueblo alemán su solidaridad cantando y bailando en la zona peatonal mientras ondeaban banderas sirias y germanas. Los numerosos viandantes les sonreían y aplaudían ante una notable presencia policial. merkel_7_diferencias

Sin ignorar los puntuales ataques a centros de acogida ni la complicada situación que implica la llegada de más de 800.000 refugiados a Alemania y sus consecuencias a corto y medio plazo, me gustaría destacar la actitud de hospitalidad y solidaridad de la gran mayoría de la población y del gobierno alemán, encabezado por una Frau Merkel otrora tildada de nazi y caricaturizada con esvásticas o bigote hitleriano.

Ya de regreso a casa, en la estación de tren, mi compañera de viaje indicó amablemente a un hombre que estaba prohibido fumar en el andén de la estación. Tras percatarse de la imagen señalada, el joven sirio apagó inmediatamente su cigarro disculpándose con palabras en tono humilde, entre las cuales sólo acerté a comprender varias veces “Damasco”.

En mi propio entorno, desde hace un par de semanas, dos familias sirias se encuentran acogidas de forma provisional en dependencias de nuestro centro educativo. Todavía no he oído ni una sola palabra de queja entre mis casi 100 compañeros.

Hace apenas dos semanas también tuve ocasión de comprobar con mis alumnos la dimensión europea del problema, cuando viajamos a Inglaterra tomando el ferry desde Calais. Allí las vallas ganan centímetros y alambre de espino al mismo ritmo que aumenta el campamento de refugiados que se puede ver desde la propia autopista.

Es cierto que cualquier declaración desde una perspectiva tan segmentada o reducida como la mía carece de la visión global que es imprescindible para valorar vías de ayuda, pero me resulta imposible creer que la solución para los refugiados pueda basarse únicamente en la solidaridad europea. Da igual que sean africanos en España, españoles en Alemania o sirios en Europa; si una vida digna fuese posible en el país de origen, muy pocos harían la maleta para vivir a largo plazo lejos de su hogar. La (gran) diferencia radica en si se huye del tercer mundo, de una brutal crisis económica o de un sangrante conflicto bélico pero, al final tod@s somos solo PERSONAS. No lo olvidemos.