Portavozo contra “The Times“

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En los tiempos digitales que corren, la actualidad de los temas es tan efímera como rápida su difusión en las redes sociales.

Como yo no me dedico profesionalmente a esto, mis posibles comentarios se quedan casi siempre sin ver la luz del blog y así le ahorro al mundo virtual una opinión que (¡soy consciente!) no le importa a (casi) nadie. Si el trabajo (ese por el que me pagan) me lo hubiera permitido, habría comentado en las últimas semanas  un par de noticias dedicándoles un post, pero por alguna alusión y porque todavía no quiero que “La generación de la burbuja” se muera, publico hoy un par de reflexiones, aunque esas discusiones ya hayan caducado.

Ya hace casi un mes que “The Times” publicó un suplemento de 14 páginas en su edición dominical en el que, además de presentar a España como lugar de “dream holidays” para los británicos, su editor daba unas directrices de “cómo ser español” con un más que cuestionable sentido del humor.

A diferencia de lo que sentí y siento en Alemania desde el minuto uno, la verdad es que yo no llegué a conectar del todo con la idiosincracia inglesa durante el curso que viví en Manchester.  Mi impulso inicial de escribir una respuesta del tipo “How to be british” resultaría hoy caduco, así que mejor lo dejo y no repito lo que posiblemente ya haya dicho alguien en algún sitio.

Como profesor de Español y filólogo también me han preguntado mi  opinión sobre la polémica sobre el término “portavoza” (Irene Montero dixit). Mi primera reacción al respecto fue pensar que “voz” es en realidad un sustantivo femenino (y no por eso nadie dice “la voza”) y el debate se me antoja totalmente absurdo. Hasta la fecha tampoco sé de ningún hombre que pida la inclusión del término “taxisto” o “futbolisto”, y no por eso las personas del género masculino que desempeñan esos oficios se sienten “discriminadas”. Personalmente creo que llevar el debate de la igualdad de género al contexto gramatical o morfológico es tan demagógico como contraproducente. La necesitadísima equidad entre hombres y mujeres se defiende en otros campos y no pateando el idioma con “miembras” o “portavozas”.

Aunque el polémico pregón del carnaval compostelano por Carlos Santiago también podría haber sido tema de esta entrada del blog, quizás será mejor no entrar en polémicas poco productivas que sólo sirven para desviarnos de los asuntos que verdaderamente deberían preocupar a nuestra sociedad y a nuestros políticos.

Mientras se discute estérilmente sobre estas absurdas polémicas, Galicia se sigue desangrando demográficamente y miles de gallegos siguen fuera deseando volver a su país. Eso lo sabe todo el mundo; no hace falta ser portavozo de nada.

#queremosvolver

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