Un año sin pisar Santiago

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Después de disfrutar de las ansiadas vacaciones de verano (¡tras haber pasado casi un año sin pisar piedra compostelana!), ya estoy de vuelta en Alemania para un nuevo curso escolar recordando aquel verso en el que mi paisano Fredi Leis canta que no hay nada más bonito que vivir en Santiago.un ano sin pisar scq

Las razones para tan largo absentismo son dos nuevos miniemigrantes que me hacen ser todavía más consciente de que este éxodo laboral hace sufrir por igual tanto a quienes se van como a quienes se quedan.

Precisamente cuando en la Carrera de San Jerónimo la clase política de nuestro país demuestra su incapacidad para llegar a acuerdos que nos proporcionen la estabilidad que nos permita regresar a casa, decenas de miles de españoles hacen la maleta y se despiden de madres llorosas en los aeropuertos de todo el estado. Así, mientras nuestro país se dirige a las terceras elecciones en un año, miles de abuelos han de conformarse con la triste realidad de ver crecer a sus nietos a través de una pantalla de ordenador.

Mi padre solía decirme que él había emigrado para que no tuviese que hacerlo yo. Yo insistía siempre en que a mí no me había echado nadie, sino que me había ido voluntariamente para mejorar mi formación y poder regresar algún día a un país que hoy, lamentablemente, todavía nos cierra sus puertas a cal y canto.

Consciente y orgulloso de mi cultura y de mi gente, pero también convencido hasta la médula de mi europeísmo, confío ahora, como padre, en que mis hijos, que han recibido la nacionalidad alemana antes que la española, tengan siempre muy presente su origen. Ojalá ellos sí puedan ver esas puertas abiertas para poder decidir libremente sobre su futuro sin la obligación de tener que vivir huyendo del desempleo.

Nuestros padres nos dieron las oportunidades de las que ellos no dispusieron y nosotros hemos cumplido con la obligación de formarnos, de aprender idiomas y de tener la valentía de construir una nueva vida en el extranjero. Hemos estudiado y hemos trabajado duro.

Hoy, más que nunca, tengo claro que si nuestro país no nos da una oportunidad, la culpa no es nuestra.

3 Comments

  1. abuelos e ti@s…
    volvede axiña!

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