El currículum del 2012

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En el spot de Campofrío, Fofito dice que una amiga le recomienda mirar atrás cuando está desanimado para ver lo que ya ha conseguido, a lo que sigue una (dudosa) serie de “éxitos” que deberían levantar el ánimo de los españoles.

Siguiendo su consejo, y desde mi particular perspectiva de “emigrado” español en Alemania, yo también he hecho memoria en 2012 para recordar a un Nadal enorme ganando su 7° Roland Garros, cuatro goles contra Italia que nos daban otra Eurocopa o las 17 medallas de España en los JJOO de Londres (especialmente la plata en baloncesto). Pero al margen de las alegrías del deporte español, el 2012 ha dejado en España pocos titulares positivos.

Sí recuerdo, sin embargo, cifras históricas que superan los cinco millones de parados, rescates bancarios incongruentes, subidas de IVA otrora demonizadas, desahucios que únicamente pierden el anonimato cuando acaban en suicidio o afanes populistas separatistas intentando soterrar nefastas gestiones económicas.

Frente a la buena imagen que España se había ganado durante los últimos años, el nombre de nuestro país es usado como contraejemplo por los candidatos en las campañas electorales de EE.UU. y Francia, mientras el New York Times publica un reportaje fotográfico que nos cuelga una (falsa) etiqueta de país tercermundista.

Dos huelgas generales estériles, un cuasi asalto al Congreso y un Rey aficionado a matar elefantes en su tiempo libre (a su yerno mejor ni lo mencionamos) ayudan poco a mejorar la prensa de un país cuya prima de riesgo llegó a ser más alta que la de Portugal e Irlanda en el momento de ser rescatados.

Ante este panorama hay quien intenta vender como buenas las noticias de la aparición del Códice Calixtino tras un robo propio de película de Alfredo Landa o el proyecto de EuroVegas en Madrid.

Mi “orgullo” español recibe golpes bajos cuando mis compañeros teutones me preguntan por pensionistas restauradoras de arte o Robin Hoods de supermercado; pero lo realmente duro es leer en la prensa casi semanalmente los innumerables casos de corrupción, indemnizaciones insultantes a directivos bancarios incompetentes, incontables recortes en sanidad o educación, la tragedia del Madrid Arena, o comprobar que NO todos los españoles son iguales ante la ley, por mucho que el artículo 14 de nuestra Constitución se empeñe en afirmar lo contrario.

La vergüenza que produce la clase política en nuestro país daría por sí sola para una entrada en este blog: Andrea Fabra y su famoso “¡Que se jodan!”, Collarte diciendo que las “pasa canutas” con un sueldo mensual de 5.100 €, Castelao afirmando que las leyes, como las mujeres, “están para violarlas” o diputados regionales jugando a “Apalabrados” mientras se gestiona la privatización de la sanidad pública son sólo algunos ejemplos que explican por qué (donde antes de ayer estaba ETA) hoy se hable de la clase política como una de las mayores preocupaciones de los españoles.

Viendo este percal, parece fácil que se cumplan mis deseos de que el 2013 sea mejor.

¡Feliz año nuevo a tod@s!

 

2 Comments

  1. Sendo como é certo todo o que dís, eu engadiría, por desgraza, que no 2013 a cousa vai ir a peor

  2. Pingback: Yo también AMODIO a mi país | La generación de la burbuja

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