En mi entrada del 3 de abril decía que de todos era sabido que Frau Merkel no era Santa Teresa, pero también decía el 16 de marzo que los principales responsables de nuestra penosa situación no se encontraban en Berlín. Sigo manteniendo ambas opi
niones.
Es evidente que Frau Merkel vela en primera instancia por los intereses de los alemanes. Al beneficio que aludía en abril en forma de mano de obra cualificada cuya formación había sido financiada por los impuestos de otros, hay que añadir el “opíparo” beneficio que implica que el diferencial alemán vea sus mejores días. Este hecho tiene como consecuencia que el país teutón reciba dinero de forma prácticamente gratuita, mientras España compra deuda por encima del 6,5%. Siendo así, ¿a quién le extraña que “Demonio” Merkel esté en contra de los eurobonos?
Con el fin del mes de mayo llegan datos divergentes: mientras que la Unión Europea presenta la tasa de desempleo más alta de su corta historia, el gigante chino se resiente en su crecimiento económico y el paro vuelve a subir en EE.UU., el “Arbeitsamt” alemán presenta sus mejores números en los últimos 20 años.
Bién es cierto que aquí cada vez más voces empiezan a identificar el problema a medio y largo plazo, ya que Alemania, como gran país exportador, es uno de los grandes interesados en que el resto de los países europeos salgan de la crisis y puedan (de nuevo) importar los productos germanos.
Esta semana, cuando he visto superar la prima de riesgo los 540 puntos, he recordado mis clases de historia en el instituto, cuando en tantas ocasiones contextualizábamos revoluciones, golpes de Estado y conflictos bélicos en países con graves crisis económicas y deudas asfixiantes.
Supongo que es fácil decir todo esto desde la perspectiva ignorante de un ciudadano de a pie, pero me pregunto si esos grandes “expertos” en macroeconomía no podrían conjugar cierta flexibilización en el déficit que permitiese fluir el crédito a familias y pequeñas empresas y las favoreciese en lugar de seguir apoyando (o rescatando inconsecuentemente) a los que de todas formas siguen siendo los más ricos.
Me parece una buena noticia que en Irlanda, único país en el que se ha hecho un referéndum sobre el pacto fiscal europeo, la mayoría abogue por contener el gasto y frenar la sangría que significa el continuo endeudamiento. Partiendo de cierto ahorro con ese “sentidiño” que tan bien conocemos los gallegos y apoyando a los que más lo necesitan, ¿no sería más fácil levantar cabeza para no tener que llegar a depender de esa ayuda externa que ya nos están intentando colocar desde Alemania?







4 junio, 2012 at 13:59
Eu diría: Anxo alemán e demo europeo.
Ben certo que o deber de Merkel é buscar primeiro o mellor para Alemania, logo o mellor para Alemania e se queda algo axudar a quen lle poida beneficiar a Alemania.
-Dis: “me pregunto si esos grandes “expertos” en macroeconomía no podrían conjugar cierta flexibilización en el déficit que permitiese fluir el crédito a familias y pequeñas empresas y las favoreciese en lugar de seguir apoyando (o rescatando inconsecuentemente) a los que de todas formas siguen siendo los más ricos.”
-Digo: Eses “expertos” en macroeconomía son os primeiros interesados en que a crisi continúe en certos países para beneficiar ós grandes capitales dos países que representan. De tódalas grandes crisis sempre saíron beneficiados uns poucos espabilados sen escrúpulos que souperon manipular os mercados.