Sábado, 10 de diciembre de 2011

Are the Kibbutzs sex, drugs and Rock and Roll?

Like every journey begins with one idea in mind: I want to go to this place. The reasons why we decided to go to one place or another are inexplicable, but we all have in mind a place in the world that we are connected by a variety of reasons: because we have talked about it, because we have seen in a movie with our favorite star, or because some author who you admires has written its name.

In my case, like the rest of the volunteers of Kibbutz where I live, Ein HaShofet (located 30 km from Haifa, Israel), first appeared as an idea, which ended up becoming a real destination. But this is not my story, but the story of one of the Israeli Kibbutz Volunteer who was born and raised in it.

For confidentiality reasons I will not write his name, despite that the experience is still real. So I will call him Benshem (in Hebrew means the son of the name). Benshem was born in Ein HaShofet four decades ago. At that time the Kibbutzs were different from those of today.

Their mentality were based on communist ideology of sharing everything they had, treating all members equally. Kibbutz ideology it was qualified as the only successful experiment of communism. Kibbutz members live by and for the Kibbutz, for their perfect society. Children were raised together in a community called kindergarten (kindergarten).

“I saw my parents only four hours a day, from 16:00 to 20:00h,” said in the interview Benshem “the rest of the time was with the other children.” The Kibbutz farming communities used to feed its members using what they obtain for the land. For example Ein HaShofet is characterized by the production of dairy farms animals that live within the community, but also have factories producing screws and batteries. Other Kibbutzs are characterized by the production of apples, sunflowers etc ….

“The Kibbutz are not what they were,” says Benshem. Previously they were based on Zionist ideology before the establishment of the state of Israel. The first communities started from scratch to share everything they had and being anti-capitalist, “Now we have had to adapt to the times and free market ideology. We own the factory but we are dividing the salary into equal parts. ”

Every day, 700 members of Kibbutz plus 20 international volunteers get up every day, between five and seven o’clock a.m, to develop eight hours worked in a community. Some of them cook, some clean, others cut grass land or with the cows working inside the Kibbutz factories … The works are rotated and although some are managers (chiefs) and other workers. All of them receive the same salary, but “things are changing,” says Benshem. Today many community members prefer to move to other Kibbutzs where they can earn a higher salary if they work as head of the factory, something impossible in the 60’s.

On the other hand, some aspects have improved, “For example my daughters sleep with me and my wife in our home,” said Benshem. When he was a child did not have that opportunity,

Ein HaShofet is the only kibbutz that continues to share the profits of the community equally, the remaining three round Kibbutz distribute the salary according to the status of each worker. The main difference is that when individuals were conceived Kibbutz, they lived by and for the Kibbutz, and now increasingly the Kibbutz live for giving privileges for its members.

It has change its communist utopian idelogy for the rules of capitalism and free market. But one thing has not been lost with the passage of the new generations: the tranquility of country life.

Many volunteers feel “caged” because of false bubble that lives in the Kibbutz, away from big cities and materialistic civilization but with poor public transport connections. Often alcohol, moderate consume, is a distraction to kill the dead hours without major parties around. When I told Benshem that the international press sell young people the idea of ​​crazy party in Kibbutz, full of  drugs, sex Rock and Roll, Benshem laughs and asks me “Really?, it is a false stereotype because life in the Kibbutz is very quiet. I always say that is the best for children, old people, and dogs ”

 

More information of the Kibbutz Ein-Hashofet please contact the website, http://www.ein-hashofet.co.il/en/ulpan

Iara M.Bua La Fábrica de Historias

Sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Son los Kibbutzs sexo drogas y Rock and Roll?

Como todo viaje empieza con una idea en la cabeza un: quiero ir a este sitio. Los motivos por los que decidimos un lugar u otro son inexplicables, pero todos tenemos en mente una parte en el mundo a la que nos sentimos conectados por razones diversas; porque nos han hablado de ella, porque la hemos visto en una película con nuestro protagonista favorito, o porque algún autor al que admiramos ha escrito su nombre.

En mi caso, como el resto de los voluntarios del Kibbutz en el que estoy viviendo, Ein HaShofet (situado a 30 km de Haifa, Israel) apareció primero como una idea, que se acabó convirtiendo en un destino real. Pero esta no es mi historia, sino la historia de uno de los voluntarios del Kibbutz israelí quien nació y se crió en él.

Por razones confidenciales no voy a escribir su nombre, pese a ello la vivencia  sigue siendo real. Así que le llamaremos Benshem (en hebreo significa hijo del nombre). Benshem nació en Ein HaShofet cuatro décadas atrás. Por aquel entonces los Kibbutzs eran distintos a los de ahora.

Su mentalidad se basaba en una ideología comunista de compartir todo lo que tenían, tratando a todos sus miembros por iguales, calificados como el único experimento con éxito del comunismo. Los miembros de los Kibbutz vivían por y para los Kibbutz, para su sociedad perfecta. Los niños eran criados juntos en comunidad llamada Kindergarden (jardin de niños).

“Sólo veía a mis padres cuatro horas al día, de cuatro a ocho de la tarde” me afirmó Benshem en la entrevista “el resto del tiempo estaba con los otros niños”. Las comunas agrícolas de los Kibbutz solían alimentarse de lo que daba la tierra. Por ejemplo Ein HaShofet se caracteriza por la producción de lácteos con las granjas de animales que viven dentro de la comunidad, pero además tienen fábricas de producción de tornillos y baterías. Otros Kibbutzs se caracterizan por la producción de manzanas, girasoles…etc.

“Los Kibbutz ya no son lo que eran”, afirma Benshem. Antes se basaban en la ideología sionista anterior a la constitución del estado de Israel. Las primeras comunidades empezaron de cero compartiendo todo lo que tenían y siendo anticapitalista, “ahora hemos tenido que adaptarnos a los tiempos y  a la ideología de libre mercado. Somos dueños de las fábricas pero seguimos repartiendo el salario en partes iguales”.

Todos los días los 700 miembros del Kibbutz más los 20 voluntarios internacionales se levantan  cada día, entre las cinco y las siete de la mañana, para desarrollar ocho horas trabajando en un puesto que les designa la comunidad: algunos cocinan, otros limpian, otros cortan la hierba de las tierras, trabajan mujiendo a las vacas, en las fábricas del Kibbutz… Los trabajos van rotando y aunque algunos son managers (jefes) y otros obreros, todos reciben el mismo salario, pero “las cosas están cambiando” afirma Benshem. Hoy en día muchos miembros de la comunidad prefieren mudarse a otros Kibbutzs en los que pueden ganar un mayor salario si trabajan como jefes de la fábrica, algo imposible en los 60.

Por otro lado, algunos aspectos han mejorado,”Por ejemplo mis hijas duermen conmigo y mi mujer en  nuestra casa”, afirma Benshem. Cuando él era niño no tuvo esa oportunidad,

Ein HaShofet es el único Kibbutz que sigue compartiendo las ganancias de la comunidad a partes iguales, el resto de los tres Kibbutz a la rotonda distribuyen el salario según el status de cada trabajador. La principal diferencia es que cuando los Kibbutz se concibieron los individuos vivían por y para el Kibbutz y ahora cada vez más el Kibbutz vive por y para sus miembros.

Se ha perdido esa mentalidad utópica comunista para entrar en las normas del capitalismo. Pero hay algo que no se ha perdido con el paso de las nuevas generaciones: la tranquilidad de la vida en el campo.

Muchos voluntarios se sienten “enjaulados”debido a falsa burbuja que se vive en el Kibbutz, alejado de las grandes ciudades, con malas comunicaciones de transporte público y de la civilización materialista. A menudo el alcohol, en consumo moderado, es una distracción para matar las horas muertas sin grandes fiestas a la vista. Cuando le comento a Benshem que la prensa internacional vende a los jóvenes la idea de farra loca en los Kibbutz con drogas, sexo y Rock an Roll, Benshem se rie y me pregunta “¿De veras?, es un estereotipo falso porque la vida en los Kibbutz es muy tranquila. Yo siempre digo que son perfectos para los ñiños, las personas mayores, y los perros”

EIN HASHOFET EN FOTOS

Paisaje dentro de Ein HaShofet

 

 

 



 

Iara M.Bua La Fábrica de Historias

Martes, 6 de diciembre de 2011

“O Kibbutz é a experiencia máis humana do último século”

ENTREVISTA CON PEDRO GÓMEZ-VALADÉS, PRESIDENTE DA ASOCIACIÓN GALEGA DE AMIZADE CON ISRAEL

 

Recomenda facer voluntariado nos Kibbutz aos xoves galegos? Por qué?

Por suposto! Sen dubidalo! Hai anos a esquerda europea, antes de caer na desorientación na que vive (vivimos, eu son de esquerdas e asumo a miña parte de responsabilidade) o kibbutz, a experiencia socialista israelí era un modelo e un lugar onde cada ano acudían centos de rapaces e rapazas de toda Europa para respirar e transpirar liberdade, espirito de sacrificio, tenacidade e loita por unha sociedade mellor, máis xusta e máis democrática. Desde logo que recomendo a todo o mundo que visite e a ser posíbel conviva nun Kibbutz.

Estivo algunha vez nun Kibbutz. Cal foi súa experiencia?

Si. O kibbutz é a experiencia socialista democrática máis humana e exitosa do último século. Un modelo de convivencia e de traballo colectivo que inexplicabelmente non se ten exportado e implantado noutros lugares do mundo.

Cómo pode a súa asociación axudar aos galegos a coñecer a cultura xudaica?

AGAI é consciente das súas limitacións. Nós non podemos resolver o esquecemento de séculos no que a sociedade galega viviu do seu pasado xudeu. Mais si podemos traballar (e traballamos) para favorecer unha maior toma de conciencia sobre a riqueza que representa para Galicia coñecer e coidar a súa pegada xudía. Camiñar polas rúas do barrio xudeu de Ribadavia, mercar uns doces hebreos na Tafona de Herminia son cousas que podemos facer hoxe. Desde AGAI temos un proxecto do que xa cumprimos as dúas primeiras etapas en Monforte de Lemos e Tui, de organizar xornadas de convivencia cultural, xornadas nas que coñecemos coa colaboración nestes casos dos Concellos de Monforte de Tui, o pasado xudeu destas dúas vilas, logo temos un xantar, un Seudat Shabat no que comemos pratos de cociña sefardí.

 

Temos a idea de ir percorrendo toda a xeografía xudía de Galiza. Ribadavia proximamente, logo Betanzos, Baiona, A Coruña… e teño que dicir que as dúas primeiras xornadas tiveron un éxito espectacular de asistencia.

 

Qué futuro quere para Israel, un ou dous Estados?

Rotundamente dous Estados para dous pobos. Esa é a única posibilidade real. Un estado nacional xudeu para Israel e un estado nacional árabe para Palestina. A fórmula dun só estado binacional é só un arma de certos hooligans que desde fóra axitan esta reivindicación non co ánimo de resolver o conflito, senón co ánimo de que Israel desapareza. Absurdo. Na zona os palestinos e os israelies queren ter estados propios independentes. Aquí algúns maís papistas que o Papa queren dicir como os afectados deben resolver as súas diferenzas.

Pode narrar cómo naceu a iniciativa de abrir  Asociación Galega de Amizade con Israel?

Hai xa cinco anos desde aquel chuvioso primeiro de decembro de 2006 en Compostela no que un ilusionado grupo de xentes chegadas de toda Galiza nos reunimos para dar a luz a que sería a Asociación Galega de Amizade con Israel – AGAI.

Un feixe de galegos e galegas que nos días finais de 2006, lembremos ano declarado publicamente da  Memoria, dimos o paso colectivo de conxuntar esforzos e ilusións na defensa do noso patrimonio, da nosa memoria. Porque a nosa memoria, a nosa Memoria Histórica como galegos non se pode comprender sen entender e sen atender a pegada que a presenza secular do pobo xudeu deixou entre nós. Porque non é só pétreo barrio xudeu de Rivadavia! O pobo galego-xudeu, que cen anos após o edicto de Expulsión dos Reis Católicos aínda permanecía entre nós, tivo unha forte presenza nos catro puntos cardinais do noso País. Desde A Coruña a Tui. Desde Monforte de Lemos a Santiago de Compostela. Desde Allariz a Pontevedra. Desde Ribadavia a Betanzos. Ou ben outro exemplo do testemuño xudeu galego nas fermosísimas páxinas da incomprensibelmente pouco coñecida e excepcional Biblia Kennicot. A Biblia xudía de Galicia.

Recuperar pois, a memoria daqueles tempos é recuperármonos un pouco mais a nós mesmos, como galegos construídos ao longo da nosa historia era un dos motivos que un primeiro de decembro de 2006 xuntou a un cento de galegas e galegos no Casco Vello compostelán. Mais non foi só a reivindicación da pegada xudía en Galicia a que nos moveu a dar o paso de constituir AGAI. Como galegos comprometidos somos tamén profundamente europeos. E no corazón da nosa vella Europa, no corazón do aínda quente século XX, Europa pariu a maior besta que as terras e os tempos deron a luz. O nazismo, coa súa delirante e inhumana industria do exterminio, é o punto álxido de séculos de débeda moral acumulada de Europa coa súa propia alma xudía.

 

QUÉ É A AGAI

 

Recordar o Holocausto é obriga moral de todos os que militamos con paixón na nosa condición humana. É a nosa obriga manter aceso o facho do recordo na memoria dos millóns de mortos sen tumba. Loitar xa que logo, contra a banalización e o esquecemento da Shoah, é obriga, ou debera selo, de todo demócrata.

Pasados cinco anos do nacemento de AGAI seguimos constatado no día a día que a visión que na maioría das ocasións ten a cidadanía galega do conflito árabe-israelí non se axusta nin por aproximación á realidade. Porque o problema non se pode tratar coma normalmente se trata, coma un cutre guión en branco e negro ou un western de bos e malos. Este é sen dúbida un conflito dramático, poliédrico, con mil aristas e matices, que esixen un esforzo de atención que moitas veces por diferentes motivos non se ten. E desde AGAI entendemos que non pode ser tratado desde posicións simplistas, maniqueas e sesgadas que presenten como información o que só é propaganda antiisraelí. E desde logo, o que temos claro é que manter posicións acríticas cos palestinos, como se despois de 63 anos de conflito non tiveran ningunha responsabilidade na súa non resolución, é un fraco favor á comprensión do problema.

A.G.A.I. nace hai xa cinco anos co convencemento de que da información real e o máis obxectiva posíbel virá sen dúbida unha mellor e máis imparcial análise do conflito. E xa que logo, desde hai xa cinco anos achegar información, desde a modestia consciente das nosas limitacións, é un obxectivo fulcral da nosa Asociación Galega de Amizade con Israel. Actitudes violentamente antidemocráticas como as que non hai moitos días vimos de padecer na Universidade de Vigo, onde un fato de estalinistas frustrados boicoteou de xeito violento, agrediunos, polo simple feito de organizar unha conferencia sobre a conmemoración dos 25 anos de relacións diplomáticas entre España e Israel, amosan máis unha vez a pertinencia da existencia nosa Asociación.

 

Qué beneficios sociais aporta para a comunidade galega?

Pois eu diría que precisamente agora que AGAI está de aniversario non poder resumir cinco anos de actividades nunhas soas palabras é o maior éxito de AGAI. Centos de conferencias, proxeccións, exposicións, semanas de cine, viaxes a Israel, publicacións e unha incansábel presenza na rede, son o noso mellor e máis gratificante aval. Os feitos amosan que se AGAI non existise moitas cousas non se terían feito. Por exemplo que o Parlamento de Galicia, casa común de todas as galegas e galegos conmemore todos os 27 de xaneiro o Día Internacional de Recordo das Vítimas do Holocausto, unha iniciativa de AGAI, é un dos éxitos dos que humanamente estamos máis orgullosos.

RÚA EDUARDO MARTINEZ ALONSO

A BIBLIA XUDÍA EN GALICIA

 

Recentemente a UNESCO recoñeceu a Palestina como un estado. Pensa que Israel e Palestina están cada vez máis preto de un tratado de paz?

Oxalá! Pretendo ser sempre optimista. Tamén neste duro conflito. Conflito na que as dúas partes saben cal será o acordo final, as dúas partes coñecen e teñen as pezas do puzzle. Falta so (nada máis e nada menos!) por cada peza no seu lugar. Si. Son optimista.

Cal é o seu rincón favorito de Israel? Por qué?

Uff… dificil. Hai moitos rincons inesquecíbeis nese pequeno gran País. Mais se tivera que escoller un só diríache o Monte Herzl. Alí, nun fermosísimo e frondoso xardín, resúmese a vontade de ser, de vivir do pobo xudeu.  Pero camiñar pola Cidade Vella de Jerusalém, polas intrincadas rúas de Safed, ver o solpor en Acco, respirar a enerxía vital de Tel Aviv  son lugares que non se esquecen.

Pode contar unha historia persoal sobre o conflito árabe-xudeu?

Hai uns anos, estiven en Sderot. E poucas horas antes de chegar a esta pequena vila israelí na fronteira con Gaza, cairan varios fogetes disparados polos islamo-fascistas de Hamas contra obxectivos civis en Sderot. Durante meses, durante anos, Israel sufriu e sufre o acoso indiscriminado do terrorismo palestino desde Gaza. Un territorio non esquezamos no que non  hai ocupación nin presenza israelí. No que no ano 2005 foron evacuados todos os asentamentos e o exercito israelí saiu por completo da Franxa de Gaza. Pois ben, desde o día seguinte da saída israelí de Gaza, os terroristas de Hamas no lugar de facer país, construir unha Gaza mellor coa enorme axuda da comunidade internacional, no lugar de convertir as grandes praias de Gaza en fonte de riqueza, de progreso e de benestar para os palestinos, dedicáronse a sabotear o proceso de paz. Delirante. Esa visita a Sderot impactoume.

 

Estamos preto do ano novo, Cómo funciona o calendario xudeu?  (explicar en qué ano están e por qué usan ese sistema de medición)

O calendario xudeu é lunisolar; os meses empezan coa lúa nova e duran vinte e nove ou trinta días, mentres que o calendario solar ten doce meses. O desfase entre o ano solar e o lunar corríxese engadindo un mes a determinados anos embolismales. Este axuste permite que as festas se celebren na estación correspondente.  Os anos comúns e os embolismales forman un ciclo de dezanove anos. Sete de cada ciclo (3, 6, 8, 11, 14, 17, 19) son embolismales. Deste xeito e mediante cálculos complexos pódese evitar que a festa de Yom Kipur caia en venres ou domingo co fin de que non haxa dous «sábados» (dobre celebración) seguidos e Pésaj non o faga en luns, mércores ou venres. Un conxunto de sete días forma unha semana que acaba no sábado, shabat. O resto dos días non ten nome propio, chamándoos polo seu ordinal: día primeiro (domingo), día segundo (luns), día terceiro, etc…

En canto ao cómputo dos anos, o xudaísmo toma como punto de partida o da creación do mundo, que segundo a tradición rabínica tivo lugar no 3760 a .C. (así o ano 2011 d.C. corresponde ao 5772 da creación). O ano comeza no mes de Tisrí que se corresponde, segundo o tipo de ano, cos meses de setembro ou de outubro. A enumeración dos meses, seguindo o calendario babilónico, comeza na primavera. Os meses do ano son: Nisán, marzo/abril; Iyar, abril/maio; Siván, maio/xuño; Tamuz, xuño/xullo; Ab, xullo/agosto; Elul, agosto/setembro; Tishri, setembro/outubro; Marjesván, outubro/novembro; Kislev, novembro/decembro; Tébet, decembro/xaneiro; Sébet, xaneiro/febreiro; Adar, febreiro

 

Para leer más información sobre el movimiento Kibbutziano ver el pdf en el siguiente link (http://www.kibbutz.org.il/eng/diarios/090608_kibutz-crumo.htm)

Iara M.Bua La Fábrica de Historias

Viernes, 2 de diciembre de 2011

La Fábrica de Historias

Iara Mantiñán Bua, joven  reportera free lance gallega intenta lanzar un nuevo periodismo en el que los entrevistados cuenten sus historias. La Fábrica de Historias pretende realizar talleres educativos en distintas zonas de conflicto internacionales, en el que los participantes cuenten al mundo qué es lo que están viviendo en las calles, con testimonios de primera  mano. Siendo ellos los autores, y el periodista su herramienta para enseñarles a comunicar usando la forma que ellos elijan para documentar su propia realidad: video, escritura, literatura, fotografía.

Una vez que el participante documente su propia historia, La Fábrica de Historias simplemente actuará como vínculo entre el verdadero autor de la historia y el receptor, sin intermediarios. De esta manera se intentará crear una conciencia social intentando romper la pequeña burbuja en la que vivimos y buscando entre todos soluciones para dar esperanza a los desesperanzados, y hacer visible a los invisibles.

A parte de subir testimonios de primera mano, Iara Mantiñan Bua también entrevistará en algunas entradas del blog a fotógrafos, periodistas y artistas internacionales que hayan estado trabajando en zonas de conflicto, o que lleven a cabo algún trabajo de documentación con fines humanitarios.

Iara M.Bua La Fábrica de Historias