Recursos tradicionales

Los “niños difíciles” de la escuela


A respecto de este tema, esta semana me he encontrado dos referencias distintas al mismo, que creo que se complementan, y que coinciden con una experiencia habitual en los colegios.

Por una parte, leyendo a A.S. Neill (1980), este insiste en que “la criminalidad aparece en el niño como una forma pervertida del amor” (p.223). Este argumento lo explica del siguiente modo:

Es sencillamente la vieja historia: si no puedo hacer que me quieran, haré que me odien.

El crimen es  indudablemente una expresión de odio. Es una cuestión de ego lastimado.

Si los seres humanos nacieran con el instinto de la criminalidad, habría tantos criminales en la clase media acomodada como en los barrios más miserables. Pero las personas bien acomodadas tienen más oportunidades para la expresión del ego. Solo muy pocos niños pobres llegan a distinguirse. Ser un bravucón (bully) es una forma de distinguirse.

Por otra parte, en la conferencia que pronunció César Bona (nominado entre los 50 mejores profesores del mundo en el Global Teacher Prize) el pasado 9 de febrero en Santiago de Compostela, dijo que “educar en la felicidad no está reñido con la exigencia. La autoexigencia es muy importante. Debemos poner en una balanza de un lado la exigencia y del otro el cariño. Si exiges mucho, pero no das cariño, no funciona; pero si das solo cariño y no exiges, tampoco hay educación”.

Puede parecer un tópico, pero ocurre a menudo que los niños “problemáticos” proceden de familias desestructuradas. Esto ocurre en las familias, pero también en la escuela, en respuesta a estilos educativos permisivos o autoritarios.

No hay una fórmula magistral para dar respuesta al alumnado, pero podemos tomar a estos dos autores como punto de partida. La atención a las necesidades del alumnado es sin duda el mayor y más complejo reto que enfrenta la educación de cara al siglo XXI, pero poniendo de nuestra parte, con una buena formación de base y una adecuada coordinación entre aula, centro y familias podremos hacer cierto el dicho: Cada paso que das hacia la utopía, estás un paso más cerca de alcanzarla.

 

Bibliografía:

-Neill, A.S. (1980). Summerhill. Madrid: Fondo de cultura económica.

 

Imagen: http://www.marthadebayle.com


Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *