Yo, oposito

Las oposiciones como acceso al mercado laboral


Presentarse a una oposición es una situación estresante, llena de trámites y, en muchas ocasiones, es una experiencia caótica en la que no sabes qué viene después.

No obstante, la promesa de la estabilidad laboral (prácticamente inexistente para todo aquel ajeno al funcionariado) atrae, solo en el ámbito de la educación, a miles de personas en cada convocatoria.

Entre estas, el nivel de preparación es muy diverso, e incluso la asistencia al proceso es irregular: Algunos no se presentan porque no han estudiado y, con la obligatoriedad de la lectura pública del examen, les avergüenza leer lo escrito.

Ante esta situación debemos tener en cuenta que en el ámbito de la enseñanza las oposiciones no solo ofrecen acceso laboral al funcionariado, sino que contamos con la suerte de unas listas de sustitución que se dinamizan año tras año, especialmente cuanto mayor es la distancia entre convocatorias de oposiciones.

Por tanto, es siempre ventajoso concurrir al proceso a dar el máximo posible, de cara a incorporación a la lista de sustituciones, en la que la posibilidad de trabajar aumenta año a año, oportunidad que no existe en otros ámbitos.

Así que a la hora de concurrir a unas oposiciones de enseñanza no debemos tomar en consideración únicamente la dificultad de obtener una plaza como funcionario de carrera, sino la posibilidad de abrirnos camino comenzando a andarlo a través de sustituciones.

 

Imagen: empleoaqui.wordpress.com

 


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