Yo, oposito

Acerca de los tribunales de oposición


Lamentablemente, todos los años se encuentra uno con opositores que se quejan de los tribunales de oposición por un manifiesto desconocimiento de la mecánica que envuelve a todo proceso y de la normativa que lo regula. En muchos casos, el estrés de los presentados magnifica cualquier circunstancia, pero en otras muchas considero que tienen toda la razón. Por eso, con la mayor delicadeza, antes de publicar nada, he contrastado la información que a continuación detallo con varios grupos de opositores y me han explicado las circunstancias con sosiego y rigor. Muchas de las cosas que se van a comentar a continuación me parecen graves. Mucho.

Ante todo, siempre me gusta recordar que cada tribunal es soberano en sus decisiones pero parte de lo detallado no depende del su ámbito de decisiones. Con todos mis respetos y humildad, lo de este año ya es “para nota”.

Vaya por delante que cabe eximir de este comentario a todos aquellos tribunales que actúan con la máxima seriedad y profesionalidad… y las generalizaciones son peligrosas. Pero en la época que vivimos, con una generación desolada, que se actúe con la ligereza, gratuidad e improvisación que nos explican los opositores es más sangrante que nunca. Considero que no son conscientes de lo que se juegan los examinados. Y, lo peor, en muchos casos también sus familias. ¿Se dan cuenta que muchos de ellos llevan cuatro, cinco o seis años sin poder presentarse y se lo juegan todo a esta carta?

 

¿Firmas en los exámenes?  No salgo de mi asombro todavía (varios días más tarde) al saber que una especialidad de Secundaria pidió que se pusiera el nombre y DNI en los ejercicios y se firmaran. Insólito e inaudito en la historia de estas oposiciones. ¿Dónde está el principio de anonimato de los ejercicios escritos? Para quien desconozca cómo se procede habitualmente, los miembros de los tribunales ni siquiera permiten marcas, cruces, ni uso de Tipp-Ex, etc. por si se trata de una “señal” entre el opositor y algún miembro del tribunal. Asi se detallaba siempre en las instrucciones que publicaba la Consellería. Pues bien, este es un ejemplo muy simbólico de algunas de las cosas que ocurrieron. Pero no es el única.

 

Lectura de los temas y prácticos ¿optativa? Se detalla en el artículo 10.3.2. de la convocatoria de oposición (regulada por la Orden del 17 de marzo de 2014) que “Ao efectuarse a primeira e segunda parte da proba por escrito, procederase á súa lectura conxunta e a cualificación de cada parte realizarase por separado”. Pues bien, como se puede leer, en ningún punto de la frase se hace alguna salvedad ni excepción y, por consiguiente, la lectura es obligatoria. Sin embargo, muchos tribunales han “invitado” de manera pertinaz a que no se lea. El caos provocado ha sido importante: muchos han optado por no leer por miedo a que sea negativo hacerlo pero se han quedado con las ganas por si a alguien se le ocurre impugnar la oposición por contravenir a lo establecido en la Orden de convocatoria. Otros lo han hecho por ser conscientes de lo detallado en la norma, pero con la duda de si el tribunal valoraría negativamente el hecho de haber hecho lo contrario a lo que habían indicado.

En definitiva, podemos estar de acuerdo o no con la pertinencia de la lectura (especialmente en algunas especialidades). Pero, señores, si está establecido así en la legislación vigente hay que atenerse a ello. Con el mismo criterio, podría llegar un tribunal y decir con que no comparte la realización de una prueba y “hacer el paripé” como se está haciendo con las lecturas estos días. Y lo peor de todo es la sensación transmitida a lo opositores: “no quieren que leamos porque están deseando acabar cuanto antes”, me dijeron varios.

 

No se permite material en las exposiciones de Unidades Didácticas. De modo análogo a las lecturas, en el apartado 10.4. se permite la utilización de cualquier “material que se considere oportuno” para hacer la exposición de la unidad didáctica. Literalmente detalla: “Para a exposición, o persoal aspirante poderá utilizar o material auxiliar que considere oportuno e que deberá achegar el mesmo, sempre que sexa aprobado polo tribunal, así como un guión que non excederá dun folio e que se entregará ao tribunal ao final da exposición.” Bueno, pues en contra de lo aquí expuesto, varios tribunales no permiten la utilización de ningún material en la exposición de las unidades según lo que nos han explicado los opositores. Insólito.

 

Desde mi humilde opinión, ya no me meto en lo monótonas que pueden resultar así las exposiciones o en que será más difícilmente valorado el mayor trabajo y preparación previa que van a llevar unos frente a otros. Esto es opinable. Lo que no es opinable es que contravienen lo establecido en la convocatoria de oposición. Los tribunales, pues, tienen que permitir la utilización del mismo y, si consideran que el material entregado no es oportuno, lo desaprueban tal y como se redacta en el mismo extracto (“sempre que sexa aprobado polo tribunal”). Pero no pueden prohibir llevarlo. Ademas de lo establecido en la norma, siempre se ha hecho así. ¿A qué viene el cambio de criterio?

 

Cuestiones opinables. Hay cuestiones que son opinables y otras que no. Considero que lo detallado hasta aquí no lo es. Se atiene a lo establecido en la normativa y nada más. Pero sí creo que ha habido otras cosas acerca de las cuales cabría, cuando menos, una reflexión y que entran dentro de las atribuciones que tiene otorgadas el tribunal. Por ejemplo, resulta más que discutible que, al tiempo que el sistema educativo propugna con fruición la utilización de las nuevas tecnologías, haya especialidades que prohíban su uso en la oposición. Sorprendente, ¿no?

También resulta más que discutible que, a pesar de que comprendamos la soberanía de cada tribunal en sus decisiones, haya respuestas y soluciones diversas a una misma cuestión dentro de la misma especialidad. Pero ya es “para nota”, como decía en un principio, que el mismo tribunal diera tres respuestas diferentes a la misma pregunta que versaba sobre los criterios de evaluación que ellos mismos habían publicado. Improvisando y sobre la marcha. Esto sí es rizar el rizo.

 

Este es, en fin, un pequeño análisis que no trata sino de reflexionar acerca de las cuestiones tratadas y de invitar a que los procesos opositores se tomen con el rigor con que siempre se ha hecho. Considero muy positivo que, en el contexto que nos encontramos, desde las Administraciones Educativas se hayan convocado oposiciones; por eso, que el proceso no discurra con la seriedad que en mi opinión se merece, resulta más hilarante si cabe. Crítica constructiva.


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