Crystal Cruises: Lujo y exclusividad

Como en cualquier ámbito de la vida, todavía hay clases. Las hay en hoteles, restaurantes, y también en los barcos. Desde opciones generalistas como Pullmantur,  pasando por Premium como el caso de Princess Cruises,  Upper Premium, como Azamara Cruises, a lujo como Crystal, que es el segmento más alto de sector. Tiene que haber opciones para todos. Precio, clase, lujo, exclusividad, la premiada naviera japonesa nos ofrece una de las opciones  más refinadas de navegar. Habitualmente cuando más pequeño es el barco, más caro y exclusiva resulta la oferta.  El concepto en el escalafón más alto de los cruceros es navegar con poca gente, con casi un tripulante por pasajero y en donde se ofrece la idea de que estamos navegando en yate privado.  Sin embargo, Crystal con los mismos niveles de exclusividad, nos ofrece un barco enorme, para ofrecer a sus pasajeros más espacio para más opciones de ocio. ¿Cómo es navegar en uno de los barcos más exclusivos?.

El Crystal Symphony, sería la mejor forma de descubrir las Islas Griegas. No era la primera vez, ya que es una de esas cosas que siempre conviene hacer de forma periódica. Por eso, en Galicia, tras una larga estación invernal, sumergirse en un entorno de aguas azules, paredes blancas de las islas, y alegría Egea es la mejor forma de dejar atrás los grises inviernos. El Pireo, uno de los puertos crucerísticos más importantes del mundo, se presenta casi siempre caótico, atestado, y con miles de pasajeros trataron de embarcar en los cruceros en una de las rutas más saturadas del mundo. Pero no para Crystal. Embarque suave, tranquilo con una cola de mayordomos y asistentes de camarotes, para llevarnos con guante blanco a nuestras acomodaciones. Si viajes en la cubierta “Penthouse”, como en mi caso, es el reducto más VIP, de un barco en si absolutamente delicioso.

El barco y las acomodaciones

Los camarotes del cualquier barco, son algo diferente a lo que podemos encontrar en tierra por la obvia limitación del espacio disponible. Usualmente tirando a pequeños, pero bien iluminados y ventilados, disponen de un baño compacto, y todas las comodidades de cualquier hotel de cuatro estrellas como mínimo. Exteriores, interiores, exteriores con balcón y suites. En el caso de Crystal solo exteriores, todos ellos decorados con texturas, colores, mobiliario, de alta gama. Colchones celestiales, lencería de prestigiosas marcas, baños mármol, productos de baño de carísimas marcas (Aveda), pantallas de plasma, equipos wifi del ultima generación, y sobre todo toques de lujo, como madera, mármoles, moquetas de pura lana, etc. La cubierta 10, Penthouse tienen la particularidad de tener mayordomos exclusivos, minibar con todo tipo de bebidas sin cargo, snacks de lujo como caviar Beluga antes de la cena, trufas belgas, jacuzzis, y sobre todo mayordomos personales a la antigua usanza, que van desde deshacerte la maleta, servirte plato a plato con toda la parafernalia, la mejor cocina en las privacidad de tu suite, ayudarte con el nudo de la corbata o cualquier otra cosa, que el buen vivir puede ofrecerte. En mi caso Theodor, un perfecto ejemplo de profesionalidad, y servicio de primera.

Si pasamos revista al Symphony, podemos decir, que al contrario de lo que ocurre en muchas naves de crucero, en donde la decoración “poco liviana” es algo usual, es un canto a la serenidad, a la discreción y al lujo tradicional.  Entramos por un hall de dos niveles, tonalidades verdes color turquesa, mezclados con cristal y grises, con algunas de las instalaciones más destacadas del barco como Le Bistro, un café parisino con todos tipo de cafés gourmet, tartas suculentas u otros snackas las 24 horas, al igual que las tiendas Facets, con una amplia gama de artículos de marcas de lujo. Y salones públicos en cubiertas 4 y 5 como el refinado Restaurante Crystal, el epicentro de todas las fiestas sociales el Starlite Club, los restaurante temáticos Prego, Jade, además de salones, bares, teatros, y otros lugares variopintos que hacen de la nave, un lugar plagada de actividades sociales, y lúdicas en cada momento. Las cubiertas superiores, además de las piscinas tenemos bares,  grill al aire libre, y el gran buffet Lido. El punto más popular es el Palm Court, un exquisito mirador acristalado en lo alto,  a proa en donde se celebra sobre todo los famosos Tés Crystal.

Comida

Uno de los placeres más destacados en un crucero, es la comida. Tradicionalmente hablando tenemos desayuno en el buffet y comedor principal, comida de la misma forma, en turno libre (o sea sentarse donde y con quien uno quiere), y luego la cena, siempre en restaurante principal con turno fijo que implica sentarse siempre en la misma mesa. Para los que no quieren etiquetas sociales, los restaurantes buffet, ofrecen cenas más informales, y en donde el vestuario es más relajado. En Crystal además tenemos espacios para dos restaurantes temáticos alternativos, como The Jade, oriental y The Predo, de clara orientación italiana. Además tenemos un sistema de habitaciones las 24 horas sin cargo nominal. Si comer en un crucero, es un placer, en Crystal es todo una celebración gastronómica. Grandes chefs, ofrecen finísimos menús servidos siempre en finas porcelanas, cristal finísimo para los caldos, en mesas exquisitamente adornadas. Siempre al nivel de cualquier restaurante de “autor” en tierra.  Decoración excepcional en los platos, comida de alta calidad, creaciones de autor hacen de la cocina de Crystal algo único.

Pero si algo destaca la naviera, es el Té Crystal, en el Palm Court. Si tomar el té, es toda una ceremonia para la cultura anglosajona, si se hace con clase y estilo, se convierte en una ceremonia memorable. Además de toda la parafernalia, que implica camareros con frac y guantes blancos, teteras de plata, loza delicada, y pasteles sencillamente perfectos, servidos a golpe de música de piano, el té es de primera calidad. Orgánico, con flores orientales, de frutas, el clásico Earl Grey, y sobre todo servicio excepcional, y con pausa para las tardes ociosas. Hay que cuidar todos los detalles, en un universo tan sútil como Crystal. Los tés son temáticos: Té Colonial, Té Tradicional o Té de Mozart, cada día uno diferente, en donde los camareros se visten de trajes acordes al momento.

La experiencia Crystal.

Quien haya hecho un crucero, sabrá que es la vida a bordo es lo suficientemente tranquila o agitada como uno quiere. Fiestas temáticas, tomar el sol, leer, deportes, actividades cultures, visitas a sitios de interés cuando el barco toca cada escala. La vida en Crystal Cruises no difiere en la dinámica, salvo que es un poco más “cultivada”. No tendremos que pelearnos para conseguir una tumbona en la piscina, las esquinas del barco no están saturadas, y no tendremos tampoco problemas para encontrar una mesa libre el buffet. Lo que si es común es la experiencia de entrar en contacto con el mar. Contemplación de las olas, atardeceres, amaneceres, pasear al anochecer viendo como la luna tiñe de luz blanca las crestas de las olas.  Deambular por cubierta, mirando como las gaviotas juegan con el humo que deja el barco, al tiempo que la quilla corta las olas. Esos elementos son comunes.

Eso si, no habrá cosas tipo: concurso de barrigazos en  la piscina, Miss Crucero, etc. Crystal se caracteriza por una cuidadosa selección de sus actividades.  Y siempre contrata lo mejor, que dentro de su programa de “enriquecimiento personal” incluye pintores reputados, de prestigiosas academias, de teclado de la casa Yamaha, monitores de Golf de la PGA, o profesores de idiomas de la propia Berlitz. El SPA es especialmente recomendable con una gama de tratamientos exclusivos y epicureos,  que aunque de orientación oriental, como todo buen SPA que se precie, incluye el uso de productos de lujo de Elemis, o La Therapie. La biblioteca está especialmente surtida, y donde brilla el barco en todo su esplendor es la noche. Es la hora de las producciones musicales, teatro, fiestas y sobre todo pasajeros usualmente vestidos como manda la etiqueta en un barco de lujo (smokings, trajes largos o cocktail para las señoras), cocktails con la tripulación en donde fluye el champagne a discreción, al igual que caviar u otras delicadezas. Musica clásica sonando en los comedores, melodías tradicionales en los bares y los salones, bailes temáticos, y sobre todo un mundo de contenido refinamiento. O sea, algo parecido a lo que era navegar en los grandes barcos línea,  de épocas gloriosas, en donde todavía el mundo era un lugar cortés y muy elegante.

Escalas

Las dos naves de Cyrstal navegan, a lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, el verano es la época de nuestro entrañable Mediterráneo.  Siempre he pensado que se debería visitar las Islas Griegas, y la Costa Turca, para terminar en Estambul, una vez al año.  Un Mar Egeo siempre soleado, en donde hay una constante paleta de tonalidades blancas y azules. Mykonos es una de las islas bohemias más encantadoras del Mediterráneo, que aunque ha sucumbido últimamente al turismo de masas,  conserva callejones recónditos y tranquilos para perderse.

Santorini, es la magia de la naturaleza. Quizás el cataclismo más enorme de historia, se produjo cuando media isla saltó por los aires, y se hundió. Como consecuencia se creo un lugar sobrecogedor, con una mezcla de tierra, mar, y fuego. Entras por la mañana en la caldera contemplando enormes acantilados marrones, con pueblecitos blancos colgados en su parte más alta. Lugar para descanso de alto standing, y famosa por las vistas y los atardeceres más cautivadores de la zona. Rodas, está especialmente vinculado con la historia de los Templarios. Su parte vieja todavía amurallada, nos permite caminar por su empedrado, escuchando el sonido en el aire de los caballos, mirando los palacios y sintiendo un pagina muy intensa de nuestra historia. Lindos calificado como la estampa mas hermosa del Mediterráneo, con su pueblo blanco, y la acrópolis a lo alto de un promontorio, es ideal para escapar del bullicio de la vieja Rodas.

Los barcos suelen terminar en Estambul, tras hacer una incursión en Efeso. Una de las ruinas más celebres del Mediterráneo. Estambul, es la guinda perfecta del todo crucero por el Egeo. A caballo entre oriente y occidente, tiene un entorno privilegiado, y una de las entradas desde el mar más hermosas del mundo con las dos grandes damas “Santa Sofia”, y “La Mezquita Azul”, sirviendo de vigilantes de la vieja Constantinopla. Es una ciudad, aunque ciertamente caótica, fascinante y sugerente, en ebullición, mercados, olores, colores, y sensaciones. Usualmente las navieras ofrecen excursiones opcionales en cada puerto, a un precio desproporcionado. Hasta en esto, Crystal es diferente. Aunque si podemos optar por una amplia gama de ellas, muchas de las opciones son tan deliciosas como “Visite Florencia en Privado en un Ferrari”, “Sobrevuelo en Helicoptero en Pisa”; o “Clases de Cocina con algún reputado Chef”.

El concepto final es ofrecer al pasajero exigente la mejor de las experiencias posibles. Y realmente lo consigue.

www.crystalcruises.com

 

 

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