Cruceros: ¿Qué es un Voyager Class?

Aunque el slogan este acuñado por la propia Royal Caribbean, no hay término que defina más certeramente las mastodónticas naves. Con la entrada en servicio de la Clase Freedom, como primer barco de la nueva serie, para su nicho más rentable: el Caribe, Royal Caribbean sondeó otros mercados rentables para posicionar a algunos de sus barcos de la serie Voyager en el Mediterréneo. Muchos pasajeros fieles se inclinan a pensar, que tienen todas las características adecuadas, para que un barco ofrezca una de las mejores alternativas de viaje, y cubran el ingente crecimiento que la compañía está teniendo en Europa, y en Asia. La Voyager Class es uno de los barcos más populares, en la que podemos encontrar la esencia de la filosofía de la compañía.

Sin duda, RCCL sigue ofreciendo una de las mejores relaciones calidad precio, y con espectáculos francamente logrados, una gastronomía cuidada, y con su aire internacional en sus cruceros, en donde, en este caso, se está poniendo un especial cuidado en un enfoque más hispano, que se fusione con las particularidades de otras nacionalidades. Alguien puede pensar que es un barco más de la compañía americana, y lo es porque encontramos la peculiar y distintiva decoración de RCCL, sin grandes estridencias como marchamo de calidad. Sobre todo por que la compañía está muy segura de sus interiores. Pero aunque haya una uniformidad en sus materiales, texturas, y orientación estética, en donde dominan las moquetas suaves, las maderas claras, el arte diferenciado de sus escaleras por ejemplo, sus comedores temáticos, el Voyager of the Seas ofrece innovaciones. No solo por ser el primero en incorporar una pista sobre hielo, sino por ser el primer barco de crucero en recrear una inmensa calle comercial, idea trasladada por el creador del concepto desde los ferries escandinavos de la Silja Line.

Las dimensiones ofrecen grandes espacios para ser llenados. Comenzamos nuestra exploración, que resulta agotadora por las dimensiones, en la Royal Promenade, en la cubierta 5, que es el epicentro de la nave, y que desde a popa y proa presenta una sucesión de servicios e instalaciones a ambos lados de esta enorme calle. Además de ser el lugar en donde se celebran festivos desfiles, y varios actos, encontramos tiendas del más diverso pelaje, un típico pub inglés Pig & Whistle (Voyager of Seas), que parece sacado de un típico pueblecito británico, un deportivo Scoreboard Bar, con un precioso coche deportivo a sus puertas, el Café Spinners abierto las 24 horas en donde picar entre comidas, además de habitual Champagne Bar y la recepción. En ambos lados del Promenade, dos altos lobbies semicirculares, por donde entra la luz natural, característicos de los barcos RCCL, en donde además confluyen los ascensores panorámicos, y los balcones desde cada una de sus cubiertas.

En la misma cubierta del Promenade, además del restaurante principal en popa, y que será descrito posteriormente, tenemos en proa dos espacios muy íntimos, y en sí los puntos más armónicos y acogedores de toda el barco. Por un lado el Salón Cleopatra,  por el que se entra dejando atrás a un enorme monolito y estatuas egipcias, y que está decorado con motivos de la antigua civilización, y un pequeño salón de fumadores, el Connoisseur Club, que es un espacio para deleitarse con un fino habano o un  buen licor. Un espacio epicúreo, y fielmente decorado con aires de años treinta, y que resulta francamente elegante. Asimismo, en ambos atrios de proa y popa, escaleras que dan acceso a las plantas inferiores.

Justo debajo de la Promenade, encontramos la cubierta 4, con el marinero Shooner Bar, el Aquarium Bar con cuatro enormes acuarios, un estridente casino, la discoteca The Vault, a la que también se accede tras una curiosa entrada desde la Promenade; y en proa una de las plantas del teatro y la planta inferior del restaurante principal. El teatro , ocupa las cubiertas 2, 3 y 4 de proa, y el inmenso restaurante principal las cubiertas 3, 4 y 5 en popa. Cada planta del restaurante tiene nombres distintos y una decoración personalizada. Un gran lobby central con una inmensa araña, nos da la dimensión real, y el gran espacio de la gran nave. Las cubiertas 6, 7, 8 y 9 son esencialmente de camarotes, con alguna pequeña instalación como la biblioteca de las cubiertas 7 y 8.

Navegar en un barco de RCCL es hacerlo más que en un barco, en un parque temático, o en un enorme resort de vacaciones, en donde hay un verdadero stress para decidir lo se quiere hacer en cada momento. Hay tres cosas que caracterizan a las cubiertas superiores 11, 12, 13, 14 y 15, y que son constantes en los barcos de la compañía.  Diversión, sobre todo centrado en el deporte, el aire libre, y la comida. Comencemos por la cubierta 11, la que tendríamos que dividir, en tres zonas claramente diferenciadas: las piscinas centrales con sus respectivos bares y jacuzzis, la parte trasera con los tres restaurantes, y la delantera dedicada a los placeres del ejercicio del gimnasio y Spa Ship Shape, que ocupa también una parte de la cubierta 12. Aunque inicialmente construido para prestar servicio en las cálidas aguas del Caribe, se echa de menos algún tipo de techo retráctil, para singladuras por el Mediterráneo; sobre todo en épocas en donde los rigores climáticos, no favorecen el baño al aire libre. En popa, además del habitual Windjammer Café, que es usualmente usado, como un acristalado restaurante buffet casual, tenemos dos restaurantes de reserva previa. El exquisito Restaurante Portofino, de cocina italiana y el Chops Grill.

En la cubierta 12, además del circuito de jogging, y el SPA, hay una serie de instalaciones orientadas a niños, y adolescentes de distintas edades. Desde el parque acuático en popa Adventure Beach, para niños pequeños,  y la guardería asociada Adventure Ocean, pasando por el Optix Teen Disco, orientado a adolescentes. Adicionalmente disponemos de una especie de sala de juegos, con diversidad de recreativos, y una de las cosas más apreciadas del barco, que es el Johnny Rockets; una de las franquicias de hamburgueses más suculentas y famosas de Estados Unidos, y en donde es necesario reservar, y pagar un pequeño suplemento. Es como la vuelta a los años cincuenta.

La cubierta 13 esta destinada a deportes. Minigolf, con un fantástico simulador virtual, pista de patinaje sobre ruedas, pista de baloncesto y fútbol, o rocódromo. Un apunte más. Habrá que citar el usual Viking Crown, adosado a la chimenea del barco, que desde los orígenes de la compañía,  es un enorme mirador acristalado sobre el mar. Dentro de este salón-bar Crown Nest ofrece impagables vistas del barco avanzando. Además dos bares adicionales a ambos lados. Y la cresta del barco, es una coqueta capilla ideal para bodas rápidas.  Por otro lado, el barco ofrece el barco una amplísima gama de cabinas, desde las cómodas cabinas interiores, a la suntuosa Royal Suite, para paladares exquisitos. Destacamos sobre todo, la amplia presencia de una enorme cantidad de cabinas con balcón, y otra característica muy propia de este barco, y que no se encuentra en ninguna otra naviera. Para gente que sienta algo de agobio en una cabina interior, y no quiera pagar una exterior, hay una solución híbrida, y que son las cabinas interiores con una enorme cristalera a la Promenade, como si balcones a una calle se tratara. Precio y sobre todo vistas excepcionales los actos que se celebran en dicha calle interior.

¿Qué nos ofrece un crucero en el Voyager of the Seas?. Pues sin duda, es una de las elecciones más completas y apetitosas del verano por múltiples razones. La compañía se esfuerza en presentar una orientación internacional en su producto. En este caso, el barco ofrece un punto de ventaja sobre la competencia. A pesar de que su tamaño tiene algún handicap para personas con movilidad limitada, por sus distancias y dimensiones, no resulta especialmente agobiante, ni se notan grandes aglomeraciones. Tampoco es una opción apetecible para pasajeros que viajan solo por el alto suplemento del 100% sobre cabina doble. Es un  barco ideal para gente que desee un entorno alegre a la vez que elegante. También para pasajeros que busquen una buena relación calidad precio, y que disfruten de un ambiente internacional. Familias con niños, por su completísimo programa infantil/juvenil. Gente activa, que disfrute de su amplia gama de posibilidades deportivas, amante de la buena cocina, y sobre todo quien disfrute de los mejores musicales y espectáculos del sector de cruceros. No hay nada más excitante que los coloridos, creativos y alegres desfiles de la Royal Promenade.

 

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