Casita de campo
Qué bonitas son las mañanas soleadas, con los pajaritos cantando desde primera hora, revoloteando y posándose en una rama delante de mi ventana. Qué bonitas las mariposas que entran por el balcón, llenas de un colorido que le da vida a cada oscuro rincón de mi casa. Qué bonitos los perros cuando se pasan la mañana correteando por la finca con el único propósito de jugar, jugar y jugar, arrancándome una sonrisa y manteniéndome embobado mientras les observo.
Qué bonitos son los atardeceres, el color de las nubes en el ocaso, esa brisa cálida que invita a pasear y disfrutar de la naturaleza, en buena compañia, claro. Qué bonito es poder tirarte en un campito, con el objetivo de dejar pasar el tiempo y disfrutar de ese aire tan puro que entra en mis pulmones y de la paz del lugar.
Qué bonitas esas noches de verano, mirando al cielo, las estrellas, viendo alguna estrella fugaz de vez en cuando y dejando volar la imaginación para pedir algún deseo que, de ser posible el mito, se pudiese hacer realidad. Qué bonitas esas cenas en una terracita recogida en algún paraje perdido, donde lo importante es la calidad y el trato por encima del precio, que el cliente se vaya satisfecho y que vuelva a disfrutar de sus instalaciones cuantas veces quiera…
Hoy me despierto en un piso de 50 metros cuadrados, que apenas puedo pagar, en medio de la ciudad . Sólo puedo escuchar coches, máquinas trabajando incansablemente de sol a sol, el alboroto de la gente que pasa y, muy de vez en cuando, algún pájaro o una gaviota que viene o va rezagada.
El piso es gris, apenas hay luz y me hace sentir triste. La vista no resulta mucho más gratificante. Paisajes de hormigón, aluminio y cristal adornan todo mi horizonte en una perfecta panorámica de 360º. Creo que soy un privilegiado, ya que si miro hacia arriba aun consigo ver el cielo, aunque de noche la luz de la ciudad no me permite ver las estrellas.
No tengo pareja con quien ir a pasear. No tengo perro, ni mascota. Tampoco tengo trabajo, así que ese tiempo que dedicaba a producir para una empresa ahora lo dedico a buscar trabajo y hacer curriculums para que, si en un momento determinado sale una oferta a la que pueda aspirar, estar plenamente preparado. Esta es mi vida, tu vida y su vida.
¿Dónde queda el sueño de la casa de campo? ¿Dónde está la tan buscada felicidad? ¿Dónde está aquel ansia por disfrutar de los pequeños detalles y de la vida tranquila y sosegada?
Al final la realidad siempre te despierta del sueño. Estas grises cuatro paredes…





RSS

Bienvenido Samuel, me ha encantado este canto a la realidad que has hecho. Un saludo.
Bonita inauguración…
Prueba a pintar las paredes de amarillo…
Hay mucho por encontrar….es como todo!
Buen escrito.
Buen comienzo Samuel
No escribas para los demás. Hazlo para ti mismo y encontrarás gente que lo comparte y lo aprueba. Porque aunque es humano creer que somos únicos en el mundo, somos un pequeño núcleo entre un gran grupo. Un saludo.
Creo que estas equivocado en cuanto a tu apreciación. Claramente hablo de algo que le pasa a demasiada gente, de la que no creo que sean únicos, ni yo mismo. Es sólo una pequeña reflexión para estrenar mi blog. Y aprovecho la libertad que me da este medio para escribir lo que me pasa por la cabeza, primero para mi, y luego para que lo lea quien esté interesado, que pueden mostrarse de acuerdo o no con el contenido. Muchas gracias por interesarte por mi blog y por escribirme. Un saludo.