Chicos, qué mal lo he pasado hoy el mediodía. Resulta que Ana llevó un cuadro hasta la puerta de casa y lo dejó allí apoyado. Yo pasé por delante de él para olerlo cuando de repente veo que otro gato me está mirando.
Sí, amigos, era un gato negro con los ojos amarillos y me miraba fíjamente; si yo me movía a la derecha, él hacía lo mismo, si yo agachaba la cabeza, él también. Una locura.
De repente pensé, este gato tiene que estar detrás de este cuadro, así que miré allí pero nada, sólo estaba la puerta. Todo un misterio. Intenté engañarlo haciéndome el que me iba y cuando me giraba allí estaba él mirándome.
Un agobio total. Ana se reía mucho y me sacaba fotos, bueno, nos sacaba fotos a los dos. Luego cogió el cuadro y se lo llevó fuera de casa. El otro gato ya no estaba, había desaparecido, se había ido dentro del cuadro. En fin, mi compi habló no sé qué de un espejo, ¿sabéis qué es eso?







14/06/2012 at 23:23
Jolines, ¿y no te da miedo? ¿todos los días? podrías llamar a la policía y decirles que hay un tío en tu baño todas las mañanas, aunque se lo iban a tomar a broma, claro. Bueno, ya me consuela que no sólo me pase a mí, aunque el gato que había en mi casa era muy bonito, tenía cara de buena gente. Miausss tiito.
14/06/2012 at 22:02
No te preocupes Teo, a mi me pasa todas las mañanas. Hay un tio super feo y mal encarado que hace lo mismo que yo.
Menos mal que no sale del baño.
Al principio lo ignoraba, luego lo miraba fijamente, pero el muy … hacía lo mismo.
Debe de ser alguien muy aburrido porque no falla ni una mañana.
Bss.