El veterinario, nuestro amigo

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veteEl viernes pasado Ana me llevó al veterinario, un chico muy majo que se llama Juan, para que me pusiera la vacuna anual, una inyección que no duele nada y que impide que me ponga malito; aunque a mí no me gusta ir a su consulta, tengo que reconocer que me tratan como a un rey, no hacen más que decirme lo guapo que soy y lo bien que me porto.

Sé que a la mayoría de mis colegas no les gusta ir al veterinario, pero os digo que es muy importante que os lleven de vez en cuando porque nos mira las orejas, la boca, la nariz, los ojos, la piel… para asegurarse de que estamos sanitos y si no lo estamos nos da un jarabe para que nos pongamos bien.

Los veterinarios son personas que aman los animales, por eso dedican su vida a cuidarnos; el mío me conoce desde que tenía dos meses y le riñe a Ana cuando me da de comer cosas que no debo probar, aunque ella lo hace para que yo sea feliz, en fin, un círculo vicioso.

También quiero hacer una mención especial a Elena (no sé si lo escribe con hache o sin ella), la peluquera, es tan dulce, me llama unas cosas tan bonitas que me apetece verla sólo para poder escucharla; cuando me corta el pelo Juan me pone un relajante para que no arañe a Elena y ella me trata con mucho cuidado (no estoy dormido del todo, por eso sé lo que pasa) y me deja guapísimo y muy cómodo.

En fin, le mando un beso muy grande a los profesionales que se dedican a cuidar de un modo u otro a todos los animales del mundo; gracias por querernos y cuidarnos.

Author: Teo Mivida

Nací el 15 de enero de 2005 en Santiago, concretamente en el barrio de Sar. Ahora vivo en un pueblecito cercano con Ana, mi compi de piso, que me cuida, me quiere y vive para y por mí. Soy un gato muy observador y poco maullador. Soy cariñoso cuando quiero y una fiera cuando me sale la vena felina. En fin, soy un gato persa afortunado.

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