Ya sabéis que odio Gran Hermano porque Ana se pega a la tele y ni me ve, pero en esta edición he descubierto algo que me ha enganchado a mí también: una perrita, sí una belleza de pelo blanco y rizado que se llama Torso.
La vida es tan injusta, ella está en la tele y yo en mi casa; ella es perra y yo gato, ella blanca y yo negro… no tenemos nada en común, pero estoy enamorado de esa preciosidad que salta y corre por toda la casa, por el jardín, por el sofá…
Me encantaría poder estar cerca de ella aunque sólo fuera un minuto, verla frente a mí y ponerle mis ojitos más mimosos para conquistarla; ojalá que sea muy feliz en esa casa y después de salir de ella, que viva con gente que la quiera tanto como Ana a mí y que su vida sea larga y estupenda.
Torsito, cuídate mucho, preciosidad.














