A lo largo de nuestras vidas se nos ha presentado situaciones incomprensibles que muchas veces nos deja una pregunta que casi nunca tiene respuesta y es el porqué?? No estamos preparados para perder, mucho menos para renunciar a aquello que consideramos era parte de nuestra vida. Perder a un novio, pareja, esposo, un amigo, un trabajo, una propiedad entre otros es considerado como una derrota pero no es así, es una prueba por dolorosa que resulte y el tiempo traerá la respuesta.
Generalmente somos más dados a las cosas agradables y hasta pensamos que todo lo placentero será permanente y disfrutamos de ello sin tomar medidas de precaución, nos confiamos y cuando nos llega la cruda realidad nos negamos a aceptar que nada dura para siempre, porque hasta la vida tiene su final.
Muchos años más tarde he recibido todas las respuestas en lo referente a personas que formaron parte de mi vida y que su distanciamiento me dejó una profunda tristeza y la temible pregunta el porqué?? Porque no era bueno para mí, porque me restaba alegrías y me impedía ser la persona que antes era, porque ahora soy independiente, autosuficiente y libre para elegir la vida que deseo vivir y dirigirla como si fuera mi empresa personal de la que figuro como Administrador Único y dueña de todas las participaciones.
Cuando aceptamos empezar a ser diferentes por complacer a terceras personas perdemos la autenticidad y dejamos de brillar con luz propia, nos cambiará la vida y hasta el sentido del humor, los objetivos pasarán a ser otros y en lo que canta un gallo estaremos metidas en el ojo del espiral que el viento formó a su paso sin temor de llevarse consigo ese fino pañuelo de seda que llevabas anudado en el cuello y que era un regalo muy especial.
Hay personas tan perjudiciales que sólo tenerlas en nuestro entorno nos transforman, nos aspiran toda la energía e intentan someternos a su voluntad quitándonos hasta las ganas de reír, de disfrutar de la vida, llevándonos al abandono de esos sueños que durante años formaron parte de nuestros objetivos.
Cuando ya no sentimos en el corazón el dolor de su partida se respira aliviado y damos muchas gracias a Dios por habernos quitado esa carga que de tanto peso estaba encorvando nuestra espalda, por haber podido seguir adelante y obtener la respuesta a la pregunta el porqué?? sencillamente porque merecíamos más, porque esa persona que para nosotras era la ideal, la perfecta, solo resultó ser “Un viejo edificio sin licencia de habitabilidad por vicios de construcción, listo para su demolición”.
Rodearnos de personas optimistas, positivas y perseverantes es lo mejor que nos puede pasar, hace falta más gente que venga a poner la guinda en el pastel de nuestra felicidad, a sumar y multiplicar bondades en nuestro favor que en agradecimiento lo haremos recíproco a los demás. El tiempo es oro y casi mejor será apurar el paso para llegar a tiempo a la tan esperada cita con el futuro, abrir la mente y el espíritu a lo que habrá de venir que con toda seguridad será mucho mejor que lo que ya ha pasado y deberá ser olvidado por el bien de nuestra salud mental.







31 enero, 2012 at 20:21
No se puede perder lo que no se tiene y las personas no nos pertenecen, son autónomas. Yo tengo una máxima: El que pierde un amor nunca fue suyo…
31 enero, 2012 at 21:44
Si amas algo déjalo libre, si vuelve es tuyo y si no vuelve nunca lo fue. Estaba pensando dejar abierta la puerta de la jaula de mi periquito Blue pero alguien me dijo no lo hagas, porque se desorientan y pierden el rumbo, aunque desee regresar nunca podrá y podrá morir por el frío y la falta del calor de tu hogar, no tengo que ponerlo a prueba porque me ama y me lo demuestra cada día desde su jaula.