Empezar de cero

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A veces la vida llega a un punto en que nos apetece romper con todo y empezar desde cero , vamos reiniciar nuestra existencia para cambiar todas esas cosas que nos amargan por otras desconocidas que quizás nos hagan renacer.

Diréis que sois mayores, que tenéis responsabilidades… A ver, solo tenemos una vida y no podemos vivir amargados; todo se puede acabar en un segundo y qué? hemos perdido todo el tiempo del mundo en algo que nos hizo infelices.

Yo animo desde aquí a empezar de cero lo que sea; tanto en el amor, como en el trabajo, como en lo que no nos satisfaga. Todo es posible si nos lo proponemos, os lo aseguro.

Arriba ese ánimo y adelante!!!!

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

4 Comments

  1. Una vez más, gracias por compartir tu sabiduría con nosotros. Yo lo tengo claro, nadie se ha muerto de hambre por perder un trabajo. Simplemente, hay que tener la luz de la esperanza siempre encendida y no dormirse en los laureles. Un saludo, amigo.

  2. Sin quitar una coma de lo que he dicho anteriormente me gustaría aclarar algo: En España la gente está sometida a la falta de trabajo durante toda su existencia y eso les hace cobardes y conservadores por la necesidad de sobrevivir como ciudadanos. Pues en la ciudad no hay nada gratis y de un sueldo de miseria no se puede ahorrar. Con eso juegan las empresas desde siempre. Dicho esto, yo he visto despedir a miles de personas y que yo sepa ninguna se murió de hambre, aunque en honor a la verdad alguno lo pasó mal. Pertenecí a RR.HH. y mi consejo siempre era el mismo: mientras no tengas otra cosa no te despidas, que lo hagan otros por ti. Pero si te sale algo igual o mejor no has de pensarlo ni mirar atrás. Cuando una empresa empieza a ir mal es imposible enderezarla, de eso sí sé bastante.
    Pero una cosa que hay que tener presente es que nadie puede perder lo que no tiene y siempre hay una salida por difícil que sea la situación. Cuando no había posibilidad de seguir en la aldea los gallegos se lanzaban a la aventura sin saber lo que encontrarían y en la mayoría de los casos su vida mejoraba, o al menos dejaban de dar lástima; una solución siempre hay…

  3. Hola Antonio. Como siempre, gracias por tu comentario, sabio como siempre. Espero que lo lea mucha gente para que no se ahogue en un vaso de agua y luche por sus ideales y sus sueños. A mí me has dado muchas esperanzas. Un abrazo, amigo.

  4. Con veinte y dos años era un profesional de Ejército del Aire con un brillante porvenir como aviador y mandé todo al carajo, hasta la novia gallega que tenía en mi pueblo. Me fui con una multinacional a recorrer mundo y alos pocos años retorné a Madrid donde terminé la carrera de ingeniería que tenía a medias. Más tarde me dediqué a llevar a cabo proyectos de telecomunicación por España y estuve en pueblos como Vivero; Puebla de Caramiñal; Santa eugenia de Ribeira; Boiro; Santiago de Compostela; Ourense; Marín; Cangas del Morrazo; Vigo y algún otro que seguro se me olvida. Perdí un cantidad de dinero en bolsa que haría temblar a más de uno, pero yo seguí imperturbable.
    A los 28 años me casé con un achica preciosa y tuvimos dos hijos, no tardó en darse cuenta de que estaba algo loco pero no le importó, me siguió ciegamente en mis sueños de niño. Lo tuve todo, lo fui todo, hasta que la edad dijo basta. Entonces me prejubilé y escribí tres novelas: La ciénaga; La senda de los dioses y Xan de naide. Y a partir de entonces no hice nada como no fuera comentar en foros y participar en las redes sociales. Qué aprendí de todo lo anterior. Que el dinero es sólo un medio no un fin, y para vivir hay que estar algo loco…

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