¿Para qué agobiarse?

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Los humanos, la mayoría, tenemos tendencia a agobiarnos por pequeñeces, nos hacemos la cabeza un lío dándole vueltas y vueltas a chorradas que, o bien no tienen solución o bien se arreglan solas. Pero es que yo creo que nos gusta, nos mola estar agobiados porque así tenemos algún rollo que soltarle a las víctimas que se van poniendo a tiro en nuestro camino.

Yo he decidido que cuando vuelva a tener un “agobiecito” de esos escribiré todo en papeles y papeles hasta que yo misma me aburra del tema y pase a otro (nadie se merece morir de aburrimiento con los problemas de los demás).

Es que para mí es así: Si algo tiene solución, ¿para qué preocuparse? y si no la tiene ¿para qué?

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

One Comment

  1. Si al final de la existencia vuelves la vista atrás te darás cuanta que las cosas que te preocuparon carecían de importancia y muy bien habías podido obviarlas sin que pasara nada que valiera la pena reseñar. Si pasados cincuenta años te encuentras con la adolescente de la que estuviste enamorado, la del turgente busto y el semblante de diosa te llevarás un susto de muerte porque te darás cuenta que de ella na queda, y hasta se parece a su abuela. Qué pensará ella de ti, seguro que de buena se ha librado al rechazar al carcamal barrigudo y mal encarado.
    La vida es una vaga historia contada por un borracho sin dientes al que a penas se le entiende y según pasa el tiempo se desdibuja o destiñe coma la seda a la intemperie. Felicidad y que los deseos se cumplan o realicen. Nada importa el pasado está lleno de tumbas y fracasos, de deseos frustrados y penumbra.

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