Llegada cierta edad la gente comienza a decir que ya es tarde para esto, para lo otro, para lo de más allá, sobre todo en lo que a riesgos implica. Pero yo soy de la opinión que nunca es tarde para comenzar de cero a cumplir nuestros sueños.
Todos tenemos sueños, realizables e imposibles, pero los primeros deberían ser prioritarios en nuestra vida, ya que son el motor, lo que nos empuja a seguir adelante día a día.
Yo tengo un amigo que trabaja en algo que le está amargando la existencia, no es su vocación, lo hace por dinero, cuando su sueño sería tener una granja con todo tipo de animales y vivir allí y vivir de ello. Sería feliz.
Esa es la diferencia; podemos vivir o sobrevivir y la diferencia estriba en hacer algo que realmente nos salga de lo más profundo de nuestro ser. No todos nacemos para ser abogados, médicos, barrenderos, cajeras… Deberíamos mirarnos bien por dentro y encontrarnos a nosotros mismos.
Sé que en plena crisis es un riesgo abandonar un trabajo para ir detrás de un sueño, pero qué es la vida sino hacer realidad nuestras ilusiones. Lo contrario es sobrevivir quejándonos de lo que nos tocó en suerte o en desgracia. Luchemos por lo que queremos.







11 agosto, 2012 at 16:04
Muy interesante. gracias
11 agosto, 2012 at 15:59
Existió una vez un hombre que engañó al tiempo viajando, pero el tiempo se burló de él pasando sin que se diera cuanta de su drama: se había echo viejo sin saberlo. Un día se topó con la chica de sus sueños y ella le preguntó: “¿Sabes quién soy?”. Cómo iba a saberlo. Él recordaba sus carnes prietas y lo que estaba viendo era una vieja de piel arrugada y fofa. Después de un rato cayó en la cuenta, por un lunar que ella tenía sobre el labio. “Eres fulanita, le dijo. “O sea que te acuerdas. Ahora estoy segura de ello, tú me has querido”.Él no le digo ni que sí, ni que no. Le daba tanta lástima verle tal cual era.