Nos enseñan un caramelo y nos ponemos contentos

| 2 Comments

De verdad que no entiendo nada, nada de nada, esa alegría desmesurada porque una selección de fútbol haya ganado una copa, por muy europea que ésta sea. Además de que a los jugadores se les paga para que jueguen al cien por cien, no les veo ningún mérito, es decir, es su profesión.

Tanto fanatismo y afán de admiración me parece tan de niños, tan de fans quinceañeras, que no lo entiendo. “Metimos cuatro goles!”, dicen por ahí, ¿cómo que ‘metimos’? yo ni sé jugar al fútbol.

¿Acaso esos futbolistas de élite van a animar a los obreros a una obra un día de calor insoportable o un día de lluvia y frío inhumanos? Nooo!!! y esa gente sí que es digna de admiración porque ganan una miseria por trabajar en unas condiciones penosas.

De verdad que intento entender ese fanatismo pero no soy capaz; nos enseñan un caramelo y nos ponemos contentos, así nos olvidamos de que no llegamos a fin de mes, de que mucha gente que conocemos está en el paro, de que tenemos que pagar más por los medicamentos…

¿En serio no os acordáis de todo esto mientras adoráis a esos jóvenes millonarios por hacer su trabajo?

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

2 Comments

  1. Vale, te doy la razón amigo, pero es que a mí cualquier fanatismo me aburre. Un saludo.

  2. En mi opinión un partido de la selección es como una batalla incruenta entre dos ejércitos nacionales: uniformes, banderas, pasión desbordada de los seguidores. Y aunque nos parezca que nos viene dado, conformar una nación independiente a menudo a costado mucha sangre. Por eso nos alegramos del triunfo de la roja sobre los demás países de nuestro entorno, por un atavismo ancestral de dominio territorial. Un saludo.

Deja un comentario

Required fields are marked *.

*


*