Creo que nunca os he hablado aquí del ser más especial de mi vida, un trozo de mi corazón que sólo me da alegrías y mucho cariño, mi gato.
Todos los que tenemos mascotas (o casi todos) sabemos lo unidos que podemos llegar a estar a esos bichiños peludos, sabemos que llegan a formar parte de nuestra piel y que su compañía nos reconcilia con los males del mundo.
Mi gato, al que muchos de vosotros conocéis, se llama Teo y es una preciosidad negra de ojos dorados; un muñecazo cariñoso y dulce pero con un carácter que a veces puede asustar un poco.
Teo tiene también un blog en esta web (bastante más visitado que el mío, por cierto) y su propio facebook (en el que también tiene más amigos que yo); vamos, que es un gato sociable, al que le gustan los cotilleos y cotillear.
En fin, que estoy muy orgullosa de mi bichiño, que lo quiero más que a nada y que es fundamental en mi vida. Por eso aconsejo a todo el que sienta un vacío en su alma que ponga un bichiño en su vida, verá como todo se llena poco a poco de luz.







24 mayo, 2012 at 17:49
No creo que tú gatito sea malo. todos son buenos a su manera. en cuanto al parecido de los gatos con sus amos estoy totalmente de acuerdo. un saludo amigo.
24 mayo, 2012 at 17:46
Sin embargo Kalinkatres es un gato cafre, no cree ni en Dios ni en el diablo. Cada uno tiene el gato que se merece. Las mascotas acaban pareciéndose a sus dueños. Un saludo.