¿Qué tal de Reyes?

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Hoy es un día muy especial, quizás el más especial del año, ya que la ilusión y la magia se respiran en cada rincón de cada calle. No hay más que asomarse a la ventana para ver a los niños en sus monopatines, sus bicis, con sus muñecas, sus balones….

Hombre, claro que es más importante para los niños, pero nosotros los adultos recordamos con nostalgia esa noche en la que no podíamos dormir, en la que cualquier sonido nos desvelaba y nos hacía ir a escondidas hasta el árbol a ver si habían llegado los Reyes Magos.

Yo fui una niña muy afortunada, ya que siempre me encontré con los regalos que más me ilusionaban. Recuerdo una vez en la que pedí una máquina de coser de juguete (para imitar a mi madre) y de tanto decirlo al final me trajeron tres, vaya que monté un taller de costura jaja.

No siempre tuve juguetes caros, no, más bien cosas divertidas y útiles, pero siempre dieron en el clavo. Por eso de adulta, dejé de pedirles nada, ya que Ellos siempre saben lo que más necesitamos.

En fin, espero que disfrutéis de un día de Reyes estupendo en compañía de las personas que queréis.

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

3 Comments

  1. Regala quien da amor sin esperarle. Calor a la intemperie y salud mientras se muere. Lo demás nada vale: es la elegancia social del regalo. La navidad vacía de cariño, consumista y sin sentido. Un saludo para Ana y los suyos.

  2. Hola Tío Chinto, yo más bien creo que los niños se dejan engañar por los anuncios, por lo que piden cosas que finalmente no les entretienen más que unas horas. En nuestra época, con una muñeca o un cochecito ya éramos felices para siempre. Los tiempos cambian y los niños de hoy en día salen perdiendo. Esa es mi opinión, claro. Un saludo.

  3. Sí, con los años, los Reyes Magos aciertan más en la entrega de nuestros juguetes. Tal vez sea porque, al aumentar la edad, nos tengan más respeto. A los niños, digan lo que digan, los ven como algo insignificante, y los engañan con cualquier cosa.
    Un cordial saludo.

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