¿Por qué nos cuesta tanto ser sinceros?

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Hay situaciones en la vida que requieren de nuestra total sinceridad, ya que de no hacerlo así corremos el riesgo de entrar en una espiral de medias verdades y medias mentiras que pueden dañarnos a nosotros y a nuestro prójimo.

Nos asustan ciertas verdades, ciertas sinceridades que pensamos que pueden herir a alguien o separarnos definitivamente de una persona. Creemos que podremos mantener las formas indefinidamente, pero llega un día en que por no haber dicho lo que realmente pensamos a tiempo, lo perdemos todo de golpe.

Hay personas con las que nos es más fácil abrirnos, con las que somos como un libro abierto, pero hay otras que consiguen que nos pongamos una careta de piedra porque no somos capaces de llegar a ellas o porque nos dan miedo o porque queremos impresionarlas. Todo mal. Nadie debe darnos miedo y nunca debemos fingir lo que no somos para que alguien nos aprecie.

En esas situaciones nos bloqueamos, nos rompemos los cuernos pensando cómo llegar a ellas, hasta que llega un día en que nos agotamos y decidimos cortar la relación, es algo incómodo que no nos proporciona placer, que nos inquieta y nos provoca ansiedad.

No sé por qué ocurre esto sólo con ciertas personas, supongo que es la inseguridad que nos transmiten o su tono de superioridad o su indiferencia hacia nosotros.

Yo lo tengo claro, cuando alguien no me convence al cien por cien, carretera y manta, es decir, hola y adiós. No tenemos que sufrir ni comernos el tarro cuando existen millones de personas con las que podemos conectar con tranquilidad y trasparencia.

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

7 Comments

  1. Qué razón tienes, M.H. Yo tiendo a decir lo que pienso con demasiada regularidad y me califican de borde. Están mejor vistos los que regalan el oído, esos que nunca dicen lo que realmente piensan.. Pero estoy orgullosa de ser como soy y me arrimo a gente como yo, sé lo que piensan y eso me tranquiliza. Un saludo.

  2. El problema es que el mundo no está preparado para escuchar la verdad de una,directa , sin peros….es como k todo tiene que llevar un proceso , que a la larga hace k dejemos de ser honestos , dejamos de ser nosotros mismos, para no provocar comentarios o que terminen juzgando, que irónico no ? Ser real y sincero hace que terminemos siendo irreales y deshonestos….

  3. Que fina linea la q divide lo correcto de lo incorrecto, lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira, más aún si soy yo mismo quien me juzgo. La sinceridad lo que unos alardean de tenerla mientras que otros la practican en la obscuridad. La sinceridad acompañada de la verdad puede lastimar a otros, pero nos libera en cuerpo y alma

  4. Me encanta lo que dices Antonio, ya me había dicho mi compañero de blogs Teo que eras una mezcla de poeta-filósofo y tenía toda la razón del mundo. Tienes razón, no se puede ser sincero del todo si quieres sobrevivir, ya que si le dijeramos a todos lo que pensamos el mundo se terminaría en unas horas. Un saludo.

  5. Uno de los escritores mas brillantes de nuestra literatura dijo: “La hipocresia es tan necesaria, que sin ella no podrían existir las relaciones humanas. Lo de “entre el clavel y la rosa usted es-coja”, es una argucia nesaria para no ofender a una dama que cojea.
    Sin embargo, hacer un uso exajerado de los eufemismos y frases rebuscadas,a la hora de mantener una conversación coloquial, puede dejar sobre nosotros, una impresión de falsedad en nuestro interlocutor.
    Sinceridad sin herir, ni matar ni morir. Te quiero si me quieres, te dejo si me dejas. Te amo aunque no quiera, porque soy humano. Pero no te lo digo por si acaso. Te burlas, me rechazas, me humillas…

  6. @Doris Sánchez
    Eso es justamente lo que quería decir, pero sobre todo que cuando alguien nos está haciendo daño de cualquier forma, debemos apartarlo de nuestra vida. Sobre todo debemos respetarnos a nosotros mismos y no intentar por todos los medios conseguir la amistad de alguien a quien no le interesamos o no sabe valorarnos.

  7. Muchas gracias por recordarme lo que ya casi tenía olvidado, me aferro a las personas como a un clavo ardiente, se me olvida que no con todo el mundo podemos congeniar y que tampoco somos moneda de oro para gustar a todos, que más adelante vive gente que incluso nos puede dar muchas satisfacciones. Cerrar capítulos y buscar nuevos horizontes tiene premio asegurado.

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