La atracción de lo prohibido

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20070723110844-prohibidoNo sé por qué será, pero lo que está prohibido suele ejercer una atracción salvaje sobre la mayoría de los seres vivos (sí, a los animales también, basta que se le esconda algo para que vayan a por ello); es como si lo que no nos está permitido por cualquier motivo, nos llamase con una voz dulce y magnética que nos atrapa y nos induce a romper la barrera y conseguirlo.

Si en un parque pone “prohibido pisar el césped” ¿a quién no se le ha pasado por la cabeza descalzarse y pasearse sobre la hierba fresca?; ¿qué fumador no ha encendido un pitillo en el baño de un lugar en el que no se puede fumar?; si en la carretera no se puede ir a más de 80 kilómetros por hora, ¿quién no ha puesto el coche a 120? y así un millón de ejemplos.

Esa atracción por lo prohibido también se da en las relaciones personales, ya que a veces nos resulta más atractivo alguien que ya está “pillado” que alguien que está disponible aunque sea más guap@; supongo que será porque lo prohibido implica algún tipo de esfuerzo, sea mucho o poco, una lucha para obtener algo que no está a nuestro alcance.

Es más que evidente que a la mayoría nos satisfacen más las cosas que conseguimos con esfuerzo que las que nos vienen dadas, aquello por lo que hemos trabajado duramente nos proporciona una sensación de haber hecho lo correcto, de que nos lo hemos ganado y que nos merecemos el resultado.

Hombre, tenemos que tener cuidado con el grado de prohibición de nuestros deseos, ya que algunos pueden traspasar la barrera de la ley; pero si no es así, adelante, a luchar por lo que queremos, aunque a veces nos arrepentimos de haber conseguido según qué cosas.

Author: Ana Carnoto

Soy una apasionada de casi todo lo que me gusta; no soy de las de psé psá, no, si algo (o alguien) me gusta, voy a tope. Las medias tintas las dejo para los dibujantes.

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