13 mayo, 2012
por Ana Carnoto
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Un problema para cada solución

Un amigo me dijo hace unos días que hay personas que en una situación estresante se vuelven molestas, vamos que lo que hacen es empeorar la situación, por lo que deberían alejarse y dejar que otros se encarguen del tema. Él dice “si no eres parte de la solución, eres parte del problema” y qué razón tiene!!!!

Recuerdo un día que tuvimos un accidente de coche (mi coche) un amigo y yo; él conducía y se quedó dormido. Buaahhh, cuando nos estampamos, lo que yo hice fue ponerme en medio de la autopista gritando “mi coche, mi coche”, así que él tuvo que tirar de mí y gritarme para que me tranquilizara y evitara que además me atropellaran.

La verdad, no he tenido grandes problemas en la vida, pero supongo que cuando me llegue uno realmente importante no sabré cómo actuar; es que la teoría es muy fácil “mantén la calma, no grites, no llores…” pero los sentimientos no se pueden encerrar en una caja, ¿a que no?

Admiro a esas personas que no pierden las formas les pase lo que les pase, parece que llevan agua en las venas en lugar de sangre, pero están mucho mejor vistas que las que son como yo. Será cuestión de piel, de nervio, de raza, no sé, pero yo no soy capaz de cambiar, siempre le he llamado al pan, pan y al vino, vino.

Esto no quiere decir que no le dé la razón a mi amigo, no, para nada, hay gente que crea problemas donde no los hay y gente que cuando se enfrenta a una situación difícil, lo que hace es empeorarla. Toda la razón, amigo. Pero yo soy así (una frase que tú odias, pero es lo que hay).

10 mayo, 2012
por Ana Carnoto
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Si el afán de protagonismo fuera tiña…

Es algo que me enerva y a la vez me da pena, sí, esas personas que sólo viven para ser protagonistas de lo que sea, da igual, con tal de llamar la atención, ascender en el trabajo o simplemente por destacar.

Realmente me dan pena, sí, ese es mi sentimiento más fuerte; siento lástima de que pierdan su tiempo en ese afán de protagonismo cuando a su lado ocurren cosas maravillosas que no son capaces de ver por llevar el mentón tan elevado.

Los hay que simplemente, en cualquier comersación siempre saben de todo y si no conocen el tema es “porque es una tontería y yo no pierdo el tiempo con eso”; hay otros que se dedican a hacer la pelota a diestro y siniestro para ganar méritos en lo que sea, da igual, y si por el camino dejan por el suelo a otros,  mejor que mejor.

De verdad que me cuesta entender ese afán, que incluso llega a que el personaje en cuestión presume de la gente “importante” a la que conoce, ¿y? los importantes son ellos, ¿tú qué pintas? Sólo el hecho de destacar por destacar en nada en particular.

Sin embargo, tengo que reconocer que la mayoría de las personas hemos padecido de “este mal” en un momento u otro de nuestras vidas, pero algunos nos hemos dado cuenta del grado de frustración al que lleva esto con el tiempo y lo hemos dejado.

Ya sé que dirán los que leen esto “anda y tú, que tienes en blog en la web de un periódico…”, vale, me habéis pillado, tengo en afán de que mis opiniones lleguen a vosotros, pero me encanta que me llevéis la contraria en caso de que así lo penséis.

6 mayo, 2012
por Ana Carnoto
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Mamá, lo mejor que me ha pasado en la vida

Tengo la gran suerte de tener una de las mejores madres del universo, una madre que me ha cuidado desde antes de nacer hasta hoy en día y que nunca se cansa de hacerlo; una persona a la que le puedes contar lo que sea que te pase, que siempre tendrá las palabras más adecuadas y más cariñosas para ayudarte.

Hemos discutido cientos de veces, me ha reñido otros cientos, todo para que llegara a ser una persona cada vez mejor; ha intentado que comiera de todo para que estuviera siempre sana, se ha puesto conmigo a hacer los deberes, ha velado noches enteras al lado de mi cama cuando estaba malita, ¿qué más le puedo pedir a la vida?

Todo eso lo ha hecho cuando yo era pequeña y lo sigue haciendo hoy en día (menos lo de los deberes, claro). Es incansable, siempre está disponible para ayudar y pocas veces la oímos quejarse, cuando sabemos que tiene sus pequeños achaques pero no quiere preocuparnos.

Es la única persona en el mundo que hablando con ella por teléfono sabe si de verdad estoy bien o estoy fingiendo; ya puedo decirle que no pasa nada, que todo va perfecto, que ella insiste hasta que sueltas la verdad y ahí está con su solución mágica, siempre acierta.

Gracias mamá por ser como eres, no sé qué sería de mi vida sin ti.

26 abril, 2012
por Ana Carnoto
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¿Qué importa lo que digan los demás?

A veces me da la impresión de que nos cortamos a la hora de hacer ciertas cosas o decir otras por lo que digan los demás de nosotros, incluso por lo que lleguen a pensar; tenemos que ser políticamente correctos todo el tiempo y eso es agotador.

A mí me ocurre con frecuencia que al estar con alguien me entran ganas de decir ciertas cosas, pero me contengo por lo que esa persona pensará de mí o por lo que dirá después a otras personas; por ejemplo, si alguien me está soltando una chapa que no soporto porque no me interesa, soy incapaz de decirle “que no me importa lo que cuentas,  cierra esa bocota”, porque estaría muy mal visto, ¿no?

Aunque tengo fama de decir lo que pienso en demasiadas ocasiones, es en las que realmente importan cuando cierro el pico y me trago mis palabras. Otro ejemplo, el típico que va de listillo y te empieza a hablar de cosas que a ti te suenan a chino y que no te interesan lo más mínimo; pues yo trago, aguanto… un tiempo hasta que un día me harto y le suelto una bordería que el pobre no se merece porque en realidad cree que me fascina lo que me está contando.

No debería llegar nunca al extremo de la bordería, no, debería haberle dicho en un primer momento que esos temas no me interesan y que además me aburren olímpicamente. La culpa es mía, no de esas personas “pesadas”.

Bueno, me he ido del tema. Que si algo no nos gusta, que si algo nos encanta, que si algo nos apasiona, que si odiamos algo… deberíamos manifestarlo, piensen lo que piensen o digan lo que digan, antes de tener que cortar por lo sano a lo bruto.

En fin, que si no os gusta o no os interesa esta chapa que os he metido, podéis contestarme o dejarme una bordería. Hay libertad de expresión y la que aquí escribe agradece mucho las opiniones de los demás.

17 abril, 2012
por Ana Carnoto
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Un rey que no empatiza con el pueblo

He tardado varios días en escribir sobre este tema porque estaba muy enfadada, muy dolida y muy avergonzada, y en este estado sé que no iba a expresarme con objetividad.

Ahora estoy preparada para decir lo que pienso, para decir que este Rey no me gusta, no me gusta porque no empatiza con la situación de un país que agoniza, de un país que le ha dado todo, de un país que se merece otro monarca o ninguno.

En general, últimamente la Casa Real no ha estado a la altura. Que si “urdangarines”, que si “froilanes”, que si “infidelidades ocultas a gritos”… En plena crisis mortal, no podemos consentir que la familia que “representa” a un país nos tome por tontos y vivan a lo grande vergonzosamente.

No voy a entrar en el debate monarquía-república porque no entiendo que en pleno siglo XXI siga habiendo este tipo de estamentos hereditarios que sangran a la sociedad para vivir como dioses. No voy a entrar en el que Rey se gaste una pasta gansa en matar animales que no se comen, cuyos colmillos no se pueden utilizar porque está prohibido su tráfico.

Voy a entrar en que debemos quitarnos la venda de los ojos y poner las cartas sobre la mesa, debemos exigirles a los miembros de esa familia total transparencia a la hora de gastar su dinero porque esa “asignación” la pagamos todos con nuestros impuestos; la pagamos personas que apenas llegamos a fin de mes, personas que tenemos que hacer números para subsistir y personas que sudan gotas de sangre para mantener a sus familias.

Basta ya de dejarnos tomar el pelo. Que nadie se escandalice, ya que son personas de carne y hueso como los demás.

PD: Pido perdón a esos pobre animales asesinados día tras día en nombre de un mal llamado deporte.

16 abril, 2012
por Ana Carnoto
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Los milagros del maquillaje

Doy gracias al cielo por el invento del maquillaje, ya que siempre te ayuda a mejorar un poco o bastante tu aspecto. De hecho, hay personas a las que no las reconoce ni su madre sin maquillaje.

Este es el caso de Pippa Middleton, la cuñada del príncipe Guillermo de Inglaterra; como podéis ver en las fotos el cambio es asombroso.

En Internet circulan muchas fotos de famosas maquilladas y sin maquillar y es alucinante lo normales que pueden ser con la carita lavada, son como una mujer cualquiera recién levantada.

Por eso creo que no deberíamos obsesionarnos tanto con la belleza, ya que ni las actrices más guapas son perfectas, cada uno tiene lo que tiene y el maquillaje nos ayuda a estar más monas.

10 abril, 2012
por Ana Carnoto
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Encontrarse con el pasado en mitad de una calle

A mí, como a Forrest Gump, me encanta la vida porque es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar; ciertamente, algunos días que estaban previstos como buenos o normales de repente se convierten en un infierno o en un paraíso.

Todo es imprevisible. Como los pasos que damos cada día en nuestro recorrido habitual; salir un minuto más tarde de casa, estirar el momento del café puede hacen posible que te encuentres con una persona de tu pasado, que recordéis viejos tiempos, intercambio de teléfonos y recuperar a alguien con quien viviste momentos muy gratos.

Eso me ha ocurrido hoy, me encontré con un viejo amigo (no viejo de edad, ¿eh?), del que apenas recordaba nada, pero fue oír su voz, escuchar su risa y ver su mirada para que esos momentos pasados volvieran a trozos, a pinceladas.

Sí, amigos, hoy recuperé por unos instantes un momento de esa juventud que ya ni recordaba. Eso es maravilloso.

6 abril, 2012
por Ana Carnoto
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Personas que “okupan” nuestro corazón

A veces ocurre que por cercanía comenzamos a trabar amistad con ciertas personas; algunas se evaporan con el tiempo aunque sigan cerca y otras en cambio se hacen cada vez más importantes, se hacen okupas de nuestros corazones, hasta el punto que cuando no están a nuestro lado es como si nos faltara una parte del alma.

Eso suele ocurrir con el enamoramiento, pero también con ciertos amigos, llegando incluso a confundir nuestros sentimientos. Sin embargo, se trata de algo mucho más espiritual, es una conexión visual, respiratoria, de latidos al unísono…

Ese amigo con el que comenzamos charlando de nimiedades y acabamos confesándole ese problema que nos quita el sueño; incluso le pedimos consejo sobre nuestra pareja, sobre el coche que nos gusta, el viaje que queremos hacer.

Pero lo mejor es cuando se habla de ilusiones prácticamente irrealizables, de amores del pasado, de ese objeto que nos gustaría tener pero que es demasiado caro. Es como si pudieses confesarle cualquier cosa porque es un amigo, es parte de tu piel.

Por eso cuando tenemos que estar una temporada sin oir su voz, sin poder mirar sus ojos… nos sentimos un poco vacíos, como esperando que el reloj acelere su ritmo para volver a tener esas charlas cómplices tan saludables para el alma.

Te echo de menos.

4 abril, 2012
por Ana Carnoto
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¿Qué será de aquellos amigos?

Hoy me encontré con un amigo que hacía años que no veía y mi corazón dio un vuelco, ¿cómo era posible que ya no me acordara de él cuando fue tan importante en su momento?

A veces las distancias físicas, las circunstancias personales o laborales hacen que vayamos dejando en el olvido a ciertas personas que han sido tan relevantes en nuestras vidas y es verdaderamente triste.

Sólo quería dedicarles este post a esas personas que han sido puntales especiales en varios momentos de mi vida, decirles que las recuerdo con cariño y que ojalá el destino vuelva a hacer que se crucen nuestros caminos.

19 marzo, 2012
por Ana Carnoto
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Gracias papá!!!

Se me llena la boca con la palabra “padre”, es una palabra llena de connotaciones positivas para mí, una palabra que me hace estar tranquila, que me hace saber que con él todo irá bien.

Cada día de mi vida doy gracias a Dios por el padre que me dio, por su bondad, su humildad y su paciencia. Un hombre que trabajó toda su vida, que nos enseñó a mi hermano y a mí el significado de la palabra “esfuerzo”; no tuvo las cosas fáciles, pero nunca se rindió, todo lo contrario, las adversidades le dieron fuerzas para luchar por los suyos.

Fuese cual fuese la situación, nunca nos faltó nada, él siempre buscaba la forma de conseguir lo que fuera. Con él todo es posible aún hoy en día. Es una persona amable y dulce pero fuerte.

Me enseñó tantas cosas y me sigue enseñando ahora que soy adulta. Me sigue asombrando su capacidad de buscar soluciones a los problemas, sean del tipo que sean, y sobre todo me sigue asombrando su capacidad inagotable de querernos.

Gracias papá.