El invento ese del ‘villarato’ para definir una presunta diferencia de trato de los árbitros (y de la federación Española de Fútbol) para con el Real Madrid y el Barcelona no es un invento de esta temporada. Al menos siete lleva el director del ‘As’, Alfredo Relaño, dando la tabarra con el término ‘villarato’, y como tiene mucho predicamente en la clase periodística detprotiva del Grupo Prisa (El País, As, Cadena Ser) y seguidores en otros medios madrileños, se acuñó para definir un presunto maltrato de algunos colegiados. Es una realidad que la correlación de fuerzas cambió en la Federación Española de Fútbol. Joan Laporta le salvó la cabeza a Villar y a su equipo y, por tanto, cada vez que hay una duda siempre se tira para el mismo lado. Pasó durante años, menos de los que señala el ”así, así gana el Madrid”, a favor del equipo madrileño y pasa ahora para beneficiar al Barcelona. Ni en la Ciudad Condal tienen dudas, pese a la larga trayectoria de llorones contra el centralismo.
Es la realidad. Los colegiados llevan años favoreciendo al Barça. Ahora entra en escena Pepe Guardiola. Un tipo de pasado controvertido sobre los terrenos de juego (y no me refiero a lo que le ocurrió en Italia) donde se destacaba, precisamente, por la constante presión que intentaba ejercer sobre los colegiados. En todas las jugadas dudosas Guardiola era el primero que se encaraba con el árbitro para protestar (e intimidar) sus decisiones. No hace falta escarbar mucho en los archivos de las televisiones.
En la pasada temporada, con el Barça jugando como los ángeles, no hizo ninguna falta referirse a los colegiados. Bueno, sí, en una ocasión habló Guardiola de los colegiados. Lo hizo tras aquel polémico partido en el que un colegiado masacró al Chelsea y le dió el paso a la final de la Champions al equipo de Guardiola. En la rueda de prensa posterior, cuando le preguntaron por la labor del colegiado, Pep recurrió al clásico: “yo de los árbitros nunca opino. Tratan de hacer bien su labor y todos debemos ayudarles”. Ejemplar Pep.
Este año el Barça no juega como el pasado y el Madrid se acerca peligrosamente (para ellos). Relaño y sus seguidores siguen (como el año pasado, puede comprobarse en las hemerotecas vía Google) con el rollo del villarato y ahora Guardiola cambia el discurso. Hace un año no influía pero en esta ocasión sí, ya está surtiendo efecto. Guardiola pasó de vanagloriarse por haber contribuido a cambiar en el Barça: “La cultura de llorar por los árbitros” y defenderlos a muerte: “Los árbitros no existen, se equivocan y aciertan como todo el mundo” a dudar de ellos. Ahora el runrun del villarato está funcionando, cree Guardiola, y el Barça paga las consecuencias: ya no le respetan, le pitan cosas raras y, supongo que lo piensa aunque no lo digan, benefician al Madrid. ¡¡¡Vaya tontería!!! Debería saber Guardiola que Villar no olvida que sigue siendo presidente de la Federación Española de Fútbol por obra y gracia de Joan Laporta. Y que cuando toque devolver el favor lo hará… bueno es Villar para esas cosas. Cuando ocurra (que ocurrirá) Guardiola volverá a su discurso del año pasado: “Los árbitros no existen, se equivocan y aciertan como todo el mundo”
José Antonio Pérez Cuesta abajo
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