Miércoles, 10 de marzo de 2010

El mejor tinto de rioja

Acabo de descubrir que Víctor de la Serna, entre otros catadores de peso, recomienda vivamente un Dinastía Vivanco Reserva Selección de Familia 2004, como el mejor de los tintos de la rioja. Es una gran noticia. Yo lo tenía catalogado como un vino excepcional pero el saber que Víctor de la Serna, todo un referente para los que amamos nuestra bendita profesión, lo eleva a los santuarios no hago más que reafirma. Como me reafirmo en el criterio de uqe este vino, siendo excepcional, aún tiene recorrido; es decir, tiene margen de mejora. Es, como dicen elmundovino.com, “un vino espléndido al que los catadores estuvieron de adjudicar una larga esperanza de vida, ya que se mostraba aun muy joven, con muchas cosas que aprender y desarrollar”. Pero en la gran familia de los Dinastía Vivanco hay cosas casi tan buenas. Un crianza (como le gusta a mi amigo Manolo Parada) es casi tan bueno como un reserva y no digamos nada de la colección Vivanco: garnacha, graciano, mazuelo y cuatro varietales, que son un lujo. Pero hay otra cosa en la que no entran ni Víctor de la Serna ni sus compañeros catadores: la relación calidad-precio es insuperable, lo mejor que tiene la familia Vivanco: buenos vinos para todos los bolsillos. Solo un pero… que no sea un vino gallego. Aunque en Galicia tienen a Fernando Yáñez que los defiende con uñas y dientes.

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Martes, 9 de marzo de 2010

Conselleiros intercambiables

Tengo a Beatriz Mato, la conselleira de Traballo e Benestar, por persona muy activa, trabajadora impenitente y gran luchadora, de las que le dedican muchas horas a la cosa pública. Curtida, además, en la dura tarea de la oposición durante el gobierno bipartito. De Javier Geurra poco puedo hablar. Es de esos conselleiros invisibles, como gusta de llamarles Carlos Luis. A Beatriz. Ahora acaban de adquirir notoriedad, precisamente en el Día da Muller Traballadora. Su colaboración en la parodia fue una de las actuaciones políticas más desafortunadas que recuerdo. El tema /y la situación de las mujeres) es lo suficientemen grave como para huir de cualquier tipo de ironía y, sobre todo, mezclar el humor. Fue patético su papel intercambiable, por lo que son, por lo que representa y por el motivo de la farsa: las mujeres se merecen algo más de respeto.

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Domingo, 7 de marzo de 2010

Guardiola, los árbitros y el villarato

El invento ese del ‘villarato’ para definir una presunta diferencia de trato de los árbitros (y de la federación Española de Fútbol) para con el Real Madrid y el Barcelona no es un invento de esta temporada. Al menos siete lleva el director del ‘As’, Alfredo Relaño, dando la tabarra con el término ‘villarato’, y como tiene mucho predicamente en la clase periodística detprotiva del Grupo Prisa (El País, As, Cadena Ser) y seguidores en otros medios madrileños, se acuñó para definir un presunto maltrato de algunos colegiados. Es una realidad que la correlación de fuerzas cambió en la Federación Española de Fútbol. Joan Laporta le salvó la cabeza a Villar y a su equipo y, por tanto, cada vez que hay una duda siempre se tira para el mismo lado. Pasó durante años, menos de los que señala el ”así, así gana el Madrid”, a favor del equipo madrileño y pasa ahora para beneficiar al Barcelona. Ni en la Ciudad Condal tienen dudas, pese a la larga trayectoria de llorones contra el centralismo.

Es la realidad. Los colegiados llevan años favoreciendo al Barça. Ahora entra en escena Pepe Guardiola. Un tipo de pasado controvertido sobre los terrenos de juego (y no me refiero a lo que le ocurrió en Italia) donde se destacaba, precisamente, por la constante presión que intentaba ejercer sobre los colegiados. En todas las jugadas dudosas Guardiola era el primero que se encaraba con el árbitro para protestar (e intimidar) sus decisiones. No hace falta escarbar mucho en los archivos de las televisiones.

En la pasada temporada, con el Barça jugando como los ángeles, no hizo ninguna falta  referirse a los colegiados. Bueno, sí, en una ocasión habló Guardiola de los colegiados. Lo hizo tras aquel polémico partido en el que un colegiado masacró al Chelsea y le dió el paso a la final de la Champions al equipo de Guardiola. En la rueda de prensa posterior, cuando le preguntaron por la labor del colegiado, Pep recurrió al clásico: “yo de los árbitros nunca opino. Tratan de hacer bien su labor y todos debemos ayudarles”. Ejemplar Pep.

Este año el Barça no juega como el pasado y el Madrid se acerca peligrosamente (para ellos). Relaño y sus seguidores siguen (como el año pasado, puede comprobarse en las hemerotecas vía Google) con el rollo del villarato y ahora Guardiola cambia el discurso. Hace un año no influía pero en esta ocasión sí, ya está surtiendo efecto. Guardiola pasó de vanagloriarse por haber contribuido  a cambiar en el Barça: “La cultura de llorar por los árbitros” y defenderlos a muerte: “Los árbitros no existen, se equivocan y  aciertan como todo el mundo”  a dudar de ellos. Ahora el runrun del villarato está funcionando, cree Guardiola,  y el Barça paga las consecuencias: ya no le respetan, le pitan cosas raras y, supongo que lo piensa aunque no lo digan, benefician al Madrid. ¡¡¡Vaya tontería!!! Debería saber Guardiola que Villar no olvida que sigue siendo presidente de la Federación Española de Fútbol por obra y gracia de Joan Laporta. Y que cuando toque devolver el favor lo hará… bueno es Villar para esas cosas. Cuando ocurra (que ocurrirá) Guardiola volverá a su discurso del año pasado: “Los árbitros no existen, se equivocan y  aciertan como todo el mundo”

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Sábado, 6 de marzo de 2010

Sobre Garzón y la enemistad manifiesta

Anda el magistrado Baltasar Garzón enrocado entre el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo (un inciso inicial: hay precedentes de jueces ‘fulminados’ de sus puestos sin ser juzgados y, creo yo, con bastantes menos razones) a cuenta de las tres querellas presentadas en su contra. Como él es personaje singular, y hay corifeos a su alrededor empeñados en dorarle la píldora, decidió que no hay mejor defensa que un buen ataque. por eso en sus pliegos de descarga deja constancia de ser, en su opinión, objetivo de una campaña de descrédito; es decir, apela a la teoría de la conspiración y sitúa en plano similar a, sobre todo, algunos medios de comunicación (con El Mundo a la cabeza), el Partido Popular, determinados socialistas de la antigua guardia y a miembros de la carrera judicial; es decir, reparte estopa a diestro y siniestro. Está en su derecho ya que el sistema español permite, incluso, mentir en legítima defensa. Y eso el juez lo sabe perfectamente. Lo que más me llama la atención es que aluda a eso de “enemistad manifiesta”. Precisamente él. Y digo precisamente él porque Baltasar Garzón se pasó por el forro (literalmente) esa figura retórica cuando, tras abandonar su efímera carrera polítca (diputado del PSOE con Felipe González para quien no lo recuerde), investigó y procesó a aquellos que frenaron su fulgurante ascenso al superministerio de Justicia e Interior (el que acabó ocupando Juan Alberto Belloch, uno de sus demonios particulares, con Margarita Robles, una de las recusadas, de número dos); es decir, no paró hasta que vió entre rejas a José Barrionuevo y Rafael Vera por el caso Gal. Baltasar Garzón sí tenía enemistad manifiesta sobre los dos ex altos cargos de Interior y eran públicas sus diferencias. Pero ese formalismo no le importó para, en mi opinión, llevara a cabo una despiadada cacería de dos servidores del Estado (con sus luces y sus sombras) amparado en la teoría del “no todo vale”. Teoría que, por cierto, es cuestionable en algunas de las actuaciones judiciales del magistrado. Ahí no le importó a Garzón lo de la “enemistad manifiesta”. No iba con él. Garzón, según su particular interpretación de los hechos, se consideraba “no recusable” pese a que hubo muchas voces, incluso en desde el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que opinaban (y siguen opinando) que debería haberse abstenido de actuar en ese asunto. Por eso me sorprende que ahora el juez utilice la figura del recurso por “enemistad manifiesta” cuando los tres afectados, al menos en público, no se han referido para nada sobre las actuaciones del magistrado. Lo que piensen ellos pertenece al ámbido de la privacidad. Y, opino yo modestamente, esa actitud no es recusable. Por mucho que al juez le calienten la cabeza los adalides de la libertad.

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Jueves, 4 de marzo de 2010

Monteira, Goicoechea, Prisa, Mediapro y ZP

Anda revuelto el presidente Zapatero a cuenta de la comunicación. Se queja de que desde Moncloa no saben comunicar bien sus iniciativas y no cae en la cuenta de que, a lo peor, sus ‘ocurrencias’ (como dicen desde el PP) no hay forma de ‘comunicarlas’. Pero el jefe es el jefe (aunque Noel tenga dudas sobre la realidad del axioma) y por eso, como el comandante, mandó parar; es decir, buscó “motivos personales” para que Nieves Goicoechea (que procedía del Grupo Prisa) se fuera a atender sus problemillas domísticos. Aunque otras fuentes hablan de que la buena de Nieves ya no aguantaba más ni al presidente ni a la vicepresidenta primera, empeñados todos en manejar el corral ajeno, aunque fuera el de la Comunicación.

Para sustituirla ZP tuvo otra de sus ocurrencias. Nada mejor que fijarse en Félix Monteira, un magnífico profesional con largos años de andadura en el Grupo Prisa donde dejó grandes destellos de su calidad humana. Pero en Prisa cambiaron mucho las cosas en los últimos tiempos. A F´´elix primero lo desterraron a Santiago de compostela a dirgir la edición gallega de El País, lo cual, dicho sea de paso, no le apetecía mucho; más bien, creo que no le apetecía nada. Pero es/era persona disciplina y se vino a la aventura. Cumplido ciclo volvió a su casa y se encontró con que allí ya no lo querían. Los de su generación, los que pusieron en marcha el periódico más leído de España, habían caído en desgracia ante los nuevos tiempos y Félix tuvo que irse (dos minutos antes de que lo echaran) por la puerta de atrás y quejándose amargamente (busquen en Google la historia del desencuentro). Pero pronto encontró cobijo. Mediapro, el grupo de Roures, gran rival de Prisa y amante-nuevo (en el mundo de la comunicación, que quede claro) de ZP, no dudó en ficharlo para dirigir Público, el nuevo acorazado defensivo del Gobierno, azote del PP y alternativa pseudoprogresista a El País. De allí rescata Zapatero a Félix Monteira para la secretaría de Estado de Comunicación; es decir, un puesto desde el que se maneja las relaciones con los medios informativos. Y ya está  liada. ¿Qué hará Félix? ¿Le hará pagar a Javier Moreno las cuentas pendientes? ¿Tendrán los hombres de Roures más barra libre? Se acercan momentos interesantes. Salvo qeu ZP tenga, un día de éstos, otra ocurrencia…

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Miércoles, 3 de marzo de 2010

La foto en Lavacolla

Resulta que “Mi cuesta abajo” de ayer fue una premonición y no me quedará más remedio que estar atento el próximo 6 de noviembre, santos Leonardo y Severo y Día Internacional para la prevención de la explotación del Medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, para comprobar la cara de los hipócritas cuando vean al presidente Feijóo acompañado (eso espero yo) por Carmen Gámir recibiendo al papa Benedicto XVI. Supongo que alguno tendrá que tragarse toda la bilis que está expulsando estos días, máxime al conocer la noticia, apenas 36 horas dspués de la visita al Vaticano del máximo mandatario gallego. Tiene coña la cosa. Como la tiene que en la rueda de prensa del arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio (prometo recopilar en próximos días todo los bueno que se anuncia para él en medios religiosos), le pregunten sobre el séquito de la Xunta y nadie le interrogue sobre el non nato obispo auxiliar de Compostela. Es que somos de lo más cotillas (¿o hipócritas?). Aunque no me extraña. Cuando escribo estas líneras la noticia más leída en nuestra web no es ni el anuncio de la visita del papa, ni las manifestaciones en Galicia contra el aumento de la edad de jubilación, ni una nueva subida del paro, ni la polémica de las caixas, ni el Obradooiro ni el Lobelle. No, la noticia más vista fue …. ¡¡¡¡Carlos Agrelo y Sabela han sido de nuevo papás!!!!  O es que el ‘efecto Sálvame de Luxe’ nos impregna o nos estamos volviendo locos. O, simplemente, somos todos hipócritas.

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Martes, 2 de marzo de 2010

Sobre la hipocresía y la compañera

Alguien dijo en alguna ocasión que “mejor es el pecado que la hipocresía”. Estoy de acuerdo. Bullen estos días las webs gallegas con comentarios ‘anónimos’ (es importante este detalle) con las fotos de la visita del presidente Feijóo al papa Benedicto XVI. Lo curioso es que la mayor parte se centra en la presencia de la ‘compañera’ del político en la cita. Me asombra la hipocresía de muchos. Estoy de acuerdo, aunque me cueste un puyazo, con el presidente de la Xunta. ¿Qué persona mejor que la que comparte la vida con uno para compartir (permítaseme la redundancia) un momento inigualable para un cristiano? Yo (sigo) lo comparto plenamente. Esos momentos especiales hay que vivirlos con la persona que te escucha cuando necesitas ser oido, que te aguanta cuando estás insoportable, que está a tu lado sin pedir nada a cambio. Eso es lo más humano. Me parece estupendo que Núñez Feijóo haya llevado a Roma a Carmen Gámir y no me preocupa ni su estado civil, ni el anterior de ella, ni quién pagó el viaje, ni si están en pecado, ni las críticas al crucifijo que portaba, ni si debía cubrirse (ella) la cabeza como manda el protocolo. No, no me importa nada de eso. Me parece admirable que lo hiciera y que posaran ante el fotógrafo. Todos esos comentarios que pueblan las webs (y algunos maliciosos titulares de determinados periódicos) me parece que forman parte del grado de hipocresía que tiene el ser humano. Un deseo final: ¡ojalá! venga el Papa a Compostela para darme el gusto de ver la reacción de los hipócritas ante la foto de Feijóo y Carmen Gámir recibiéndolo en la escalerilla del avión. Pero solo si aterrizan en Lavacolla…

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Lunes, 1 de marzo de 2010

¿Qué está pasando en el Obradoiro?

Sería de ventajistas sumarse ahora al carro de los que intentan crucificar a aquellos que toman las decisiones en el Obradoiro. Cuando las cosas van bien son muchos los que suman pero cuando empiezan a torcerse llegan los atrancos. Hay amigos que, conocedores de mi presencia en los partidos del Multiusos de Sar, me pregunta qué está pasando. Aclaremos que se refieren al aspecto meramente deportivo; del otro, de los líos institucionales solo me entero por los medios de comunicación y lo que leo en algunos foros. ¿Qué está pasando con el equipo en la cancha? Hay una teoría extendida que habla de la desaparición del ‘efecto sorpresa’; es decir, el restos de conjuntos ya conocen al Obra, saben cómo respira, por donde cojea, etc.etc. y limitan sus virtudes. Puede ser pero yo no lo comparto. En partidos como el del Manresa, donde las diferencias en contra nunca fueron sustanciales, influyen mucho más los pequeños detalles, esos intangibles que dicen los expertos. La falta de rebote, las pérdidas de balón, un par de decisiones arbitrales, la falta de concentración y el cansancio. Se agitan los ingredientes y el cóctel está claro: se puede perder por la suma de todo ello. Hay otros aspectos que a mí me gustaría reseñar sin, no es mi intención, meterme a entrenador, simplemente como espectador. Y lo hago en plan interrogativo. ¿Por qué no juega más Djedovic, sobre todo si los aleros que más cuentan para Segura no están finos? ¿Por qué da la impresión de que todos los sistemas que marca Stanic tienen como destinatario a Vasileiadis? ¿Por qué el equipo tiró más de tres que de dos si los pivots rivales no son grandes intimidadores? ¿Por qué no se meten más balones a los pivots? ¿Por qué tanto Maxi como Kostas, cada uno de ellos individualmente, tiran más de los dos norteamericanos, Massey y Terry juntos? ¿Por qué no se buscó una alternativa con un trío de hombres altos (Pasalic, Terry y Massey) que obligara al Manresa a variar su dinámica siempre muy bien estructurada? ¿Por qué se muere Aguilar en el banquillo sin dar un respiro a Stanic? ¿Por qué no se prueba con Djedovic de base alto ayudado por Alfonso Sánchez en cancha? Son apuntes que salen desde la grada. El cuerpo técnico está en el día  a día y, seguro, los rebatirá con argumentos sólidos. Todo es teoría y, en el deporte ya se sabe, si entra el tripple desesperado de Stanic, con falta adicional (véase el caso de Sergi Llul en la Euroliga) todo sería distinto. El entrenador… un genio y yo… aplaudiendo a rabiar. Así es la vida.

José Antonio Pérez Cuesta abajo

Viernes, 26 de febrero de 2010

De vez en cuando la vida

Decía Serrat que “de vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber qué pasa, chupando un palo sentados sobre una calabaza”. Es la mejor descripción que encuentro para reflejar el estado de ánimo medio deprimente en el que uno se encuentra cuando la vida llama a tu puerta para darte malas noticias. Por eso hoy lo suyo era hablar de tormentas perfectas, aunque Santiago Pemán insiste en que pueden ser “tormentiñas”, del arre demo de Rosa Díez o del tal Gaspar Zarrías; incluso de otra Rosa, la jueza de la serie Acusados de Tele 5, que tiene enfrente a un periódico tan sobornable como indomable. Pero no. Me quedo con el de vez en cuando la vida de Serrat para hacer público mi desánimo ya que las chicas /os (y polivalentes) de las Noches de Ana, en Correo TV, no me eligieron entre los candidatos a más elegantes. Debe ser que no repararon en que las medidas de mis trajes de Milano no fueron tomadas por José Tomás (el sastre, no el torero), que de compras viene conmigo Peté y no Carmen Lomana y que entre mis asesores, bien que lo siento, no aparece Josemi Rodríguez Sieiro, aunque, lo confieso, algún día, si me toca la primitiva, espero contratar de estilista a Teresa Abalde con una condición: que me acompañe a Cosmos, a El Corte Inglés o al showroom (¿se dice así?) de las hermanas Argiz, disfrazada de Victoria Beckam. Que me da morbo!!! Ya puestos, con la pasta de la Primitiva, prometo competir con José Baqueiro y contratar a Rosa Portela y Laura Pérez para que sus azafatas me ayuden a llevar los portatrajes. Teresa Hombre y Álvaro Peleteiro podrán dar fe del cambio de look. mientras tanto sigo rumiando, de la mano de Serrat, que “de vez en cuando la vida nos pasea por las calles en volandas, y nos sentimos en buenas manos; se hace de nuestra medida, toma nuestro paso y saca un conejo de la vieja chistera y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela”. Pero, pese a todo, a mí me j… no estar en la lista de los más elegantes. Y no se lo perdono….

José Antonio Pérez Cuesta abajo