Fue algo formidable que vio la vieja raza

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Querida Julia:

Antes de irte a la piscina con tu madre, me ves ‘absorbido’ por la tele: la final del Abierto de Australia de tenis. Respondo a tu batería de preguntas: “Es Rafa Nadal, mi ídolo (lo vas conociendo, ya no es un extraño para ti); juega contra otro que también es un fenómeno, Roger Federer”; “Ahora va perdiendo, pero creo que puede ganar”; “Sí, hasta los mejores pierden: el deporte es así: unas veces te toca ganar y otras, perder”. Intento explicarte un imposible para ti: cómo va la puntuación en tenis; que a cada tanto, tú quieres saber si Rafa Nadal ganó ya… Te vas a la piscina, me dejas ‘solo ante el peligro’ y al volver lo primero que quieres saber es quién ganó y quién perdió. “Ganó Federer, perdió Rafa”, te digo, y te insisto en el mensaje: “Pero lo importante no es eso: es saber ganar y saber perder”. Asientes, aunque no sé si te quedas muy convencida: “Bueno… pero a mí me gusta más Roger Federer”, me dices.

No te culpo: es imposible amar el tenis y no amar a Federer, y tengo que confesar que la derrota de Rafa es mucho menos derrota si llega frente a un tipo así: elegante y educado, en el juego y en su forma de ser. Y si encima la debacle llega tras una exhibición de tenis y de saber competir por parte de los dos contendientes… ya sabes, la victoria y la derrota: esos dos impostores que van de la mano. Rafa tuvo la victoria muy cerca, Roger se salió con maestría de las cuerdas cuando la derrota, el guión común en sus partidos contra Rafa, ya lo llamaba con fuerza. Viva el tenis, por eso y en todo caso.

Porque fue una final para la leyenda del tenis. Cuando acabó, por una de esas asociaciones entre el deporte y el arte que suelo hacer, pensé en que había resucitado el líder de los araucanos, un Caupolicán moderno: Rafa Nadal, que usa con maestría una raqueta y no una fornida maza, y que desde hace mucho tiempo es mi ‘Toqui’, mi jefe; y que, gane o pierda, es un campeón del que hablará la eternidad. Imaginé que un día remoto alguien contará que esta final del Abierto de Australia “fue algo formidable que vio la vieja raza”, acudiendo, para honrar a dos héroes de leyenda, Roger Federer y Rafa Nadal, a los versos que un día escribió (un prodigio de belleza y de ritmo) el gran Rubén Darío.

La poesía, una de mis favoritas desde que hace mil años la escuché por primera vez, canta cómo se ganó Caupolicán el derecho a ser el jefe de los araucanos: caminó un día entero cargando un tronco de árbol . El poema dice así:

Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta»,
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

 

Ya lo sabes, Julia: para siempre se erguirá la alta frente del gran… Rafa Nadal… vale, y también la de quien ahora es tu favorito, el gran Roger Federer, ese genio; aunque no rime.

Un beso, hija

Author: Antonio Pais

Nacido en Zaragoza el 19 de abril de 1965; maño, aunque hijo, sobrino, nieto, bisnieto, tataranieto… de gallegos. Licenciado en Derecho, periodista deportivo desde 1989, desarrollando su labor en periódicos como El Periódico de Aragón, El Correo Gallego y Marca. Desde hace diez años compagino la información deportiva con la médica, en el periódico electrónico El Médico Interactivo. Casado con Mónica, desde octubre de 2010 somos padres de Julia.

2 Comments

  1. Que agradable sorpresa leerle de nuevo.
    Me ha encantado el artículo, yo siempre he asociado a Rafa con Caupolicán, es un héroe moderno.
    El artículo es precioso, aunque creo que hay que hablar seriamente con Julia: hay que ir con Rafa :)
    El 2017 promete, y el tenis está viviendo un momento único.
    Un fuerte abrazo,

    El Nadal del Ebro

    • Gracias por su valiente testimonio, Nadal del Ebro. Aunque creo sinceramente que lo que más destaca en el artículo es lo que no escribí yo y sí Rubén Darío. Aún recuerdo a mi excelente profesor de Lengua y Literatura, el Sr. Gálvez, recitarlo mientras seguía con su mano, palmeando, el extraordinario ritmo del poema: un poema que se canta, y que rebosa calidad y entusiasmo. Respecto a lo de Julia, como dijo alguien con acento texano, “estamos trabajando en ello”; no es fácil: le enseñé a la muchacha el primer párrafo del artículo y me repitió que ella prefiere a Roger Federer… porque fue el que ganó. O sea, que yo le puedo seguir contando que la victoria y la derrota son dos impostoras, o que lo importante es participar, y tal… ella hace como que me escucha y después toma el camino fácil. Seis años.

      Fuerte abrazo. El 2017 va a ser un gran año… para el Nadal del Ebro, dentro y fuera de las pistas, no lo dude.

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