Mira lo que hemos hecho

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Querida Julia:

Varias veces ya, mientras te miramos dormir en nuestra cama (tantas veces de madrugada acudes sigilosa desde tu habitación, sin que en ocasiones lo notemos, y ocupas tu lugar en el centro), tu madre y yo nos hemos mirado y hemos hecho un comentario lleno de orgullo: “Mira lo que fuimos capaces de hacer; quién nos iba a decir que seríamos padres de una niña tan linda”. Es así, todo se resume en que le damos gracias a la vida por el enorme regalo que nos hizo. Verte dormir, como verte jugar o verte reír… verte feliz lo es todo: no hay más preguntas.

Pensé en esto al escuchar la última frase de la película ‘La teoría del todo’, de James Marsh, basada en el libro sobre la vida junto al célebre astrofísico Stephen Hawking que escribió su primera mujer, Jane: ‘Tavelling to Infinity: my life with Stephen’. Esa última frase de la película se la dice Hawking, en silla de ruedas (su caso siempre me ha parecido el más maravilloso y paradójico ejemplo de lo que son la vida y el ser humano: el más inteligente de todos apenas puede mover las cejas) mientras ven correr en un jardín a sus tres hijos.

La película me pareció magnífica, en la línea del mejor cine inglés: con todo en su sitio: excelentes interpretaciones (sensacionales Eddie Redmayne como Hawking y Felicity Jones como Jane, pero también los ‘secundarios’ Charlie Cox o Emily Watson), música brillante y cautivadora, elegancia en la forma de contar la historia, gran ritmo narrativo (los 123 minutos de la película se me pasaron muy rápido)… sí, una gran película; qué grande es el cine.

La película habla mucho de amor y de lo que puede hacer: por ejemplo, atrapar a un chico ‘talibán’ de las ciencias en general y de las matemáticas en particular, ateo y despreocupado por su imagen cuando ve a una chica de letras, creyente y siempre muy elegante; por ejemplo, que una mujer decida no separarse del hombre del que está enamorada cuando a éste le comunican que padece una terrible enfermedad neuronal que en teoría le hará morir en dos años (“aprovechemos el tiempo que tengamos”, qué gran lección); por ejemplo, que el mismo hombre decida separarse de la misma mujer cuando, muchos años y tres niños después (la elegancia está en no explicarnos cómo llegaron), ve que el amor se ha acabado, del mismo modo que ella se ha agotado tras tanta dedicación (y aquí permitimos al cine mentirnos: al parecer la historia real fue distinta, la separación no fue amistosa aunque sí hubo reconciliación final).

La película nos habla también de Dios y del tiempo. Hawking, en su creencia de que las matemáticas lo pueden demostrar todo, persigue lo que a mí me parece un imposible: el inicio del tiempo. Hawking busca una respuesta racional, matemática, a la pregunta que creo que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿cómo empezó el mundo? El genio Hawking desarrolla ya enfermo, cada vez más limitado físicamente, la teoría de los agujeros negros; un día el hombre podrá hacer que el tiempo corra para atrás, resume: se podrá recuperar el tiempo. Hawking no cree en la existencia de Dios, de un creador del mundo. También esto nos lo habremos planteado todos alguna vez; en mi caso particular, desistí de seguir buscando una verdad inalcanzable para no volverme loco: creo que sí hay un Dios, un creador, y ya está.

Porque llegó al final la frase genial: “Mira lo que hemos hecho”. Pensé que después de todo, en el mundo (también en el caso de alguien tan grande como Stephen Hawking), lo más grande es un padre admirando su inconcebible creación: el milagro de la paternidad. Que otros se desvelen, si así lo desean, intentando descifrar cómo nació la vida; y que debatan sobre si existe o no Dios: a mí me basta con verte dormir, jugar, reír.

Un beso muy fuerte, Julia

Author: Antonio Pais

Nacido en Zaragoza el 19 de abril de 1965; maño, aunque hijo, sobrino, nieto, bisnieto, tataranieto… de gallegos. Licenciado en Derecho, periodista deportivo desde 1989, desarrollando su labor en periódicos como El Periódico de Aragón, El Correo Gallego y Marca. Desde hace diez años compagino la información deportiva con la médica, en el periódico electrónico El Médico Interactivo. Casado con Mónica, desde octubre de 2010 somos padres de Julia.

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