Los piratas y el cine

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Querida Julia:

La verdad es que te dejaría siempre como estás; no tengo excesivas ganas de que dejes de ser como ahora: como se suele decir en deporte, estás en un momento dulce. Claro que, por otro lado, tengo una gran curiosidad por ver cómo desarrollas tu personalidad. Y entre otras grandes incógnitas, me encantará comprobar tu posición frente al cine: saber tus gustos: tus películas, directores, actores o bandas sonoras favoritas.

Como ya te dije un día, como padre confío en que, huyendo de las imposiciones, tus gustos se parezcan al menos un poco a los míos. No quiero influir demasiado en tu formación cinéfila, debes volar sola, aunque la verdad es que ya he comenzado a hacerlo: en casa tienes a tu disposición algunas películas… y esas películas son mis favoritas, no tus favoritas. Son películas que fui comprando a lo largo de los años.

Sí: suelo comprar películas de cine, aunque cada vez tengo menos capacidad económica para hacerlo. Hace años fui fabricando una pequeña vieoteca. Te confieso esto en una semana en la que ha llamado la atención mundial la desarticulación de una banda de piratas digitales llamada Megauploud: y en la que otra noticia, no conocida mundialmente pero que me ha dolido, se ha sabido en Santiago: va a cerrar Gong, una maravillosa tienda que vende de discos y de películas de cine.

La noticia de la desarticulación de la banda sólo puedo aplaudirla: he dicho que sí, que soy de esos tontos, en la opinión general, que compran películas. Estoy en minoría, hoy lo habitual en nuestra sociedad es hacer una copia en internet, gracias a la ayuda de bandas como Megauploud, ver la película en casa (en la televisión o en el ordenador, qué más da) y no pisar jamás un cine. Pero en este caso me alegro de llevar la contraria, de mantener mi criterio frente a lo fácil. Y mi criterio es que estoy en contra de la piratería digital, del robo de la llamada propiedad intelectual: que es un robo, por más que el de un coche se pueda ver a plena luz del día y el de la propiedad intelectual, es decir de la creación de un artista,  para muchos sea como las nubes: quizás existe, pero en realidad no pesa; y ojos que no ven, corazón que no siente. Cuando la realidad es que un libro, una película, un disco, nace porque alguien lo crea; y ese alguien merece (más que nadie) que se le pague por ello. Un tema para otro debate es que a los artistas también les roben en otras estancias y a ellos, a los creadores de magia, sólo vayan a parar las migajas del negocio.

Pero la piratería digital sí es un robo, sí es una forma de acabar con la creación artística. Y si todos coincidimos en valernos de iniciativas como Megaupload, nos bajamos de internet las películas y las vemos en nuestra casa, sólo podemos esperar consecuencias negativas: a corto plazo descubriremos cosas como la de esta semana, que unos piratas informáticos vivían a todo tren gracias al invento y a nuestra complicidad; a medio plazo, el hundimiento de un lugar con tanta magia como las salas de cine; a largo plazo, la defunción de la creación artística: nadie hará un disco, ni una película, ni un libro, si no gana ni las migajas y si además ve que lo que crea sólo sirve para que los ladrones hagan caja (bueno, aunque en muchos casos, y bien mirado, eso ya lo padece el artista).

Coincido con Serrat, que lo cantó muy bien: larga vida a los piratas… pero a los que conocemos de toda la vida, a los del parche en el ojo. A los que vimos en el cine: desde Errol Flyn a Johnny Depp, pasando por Burt Lancaster, por Gregory Peck, por Marlon Brando… por tantos otros que nos han hecho disfrutar con sus aventuras. Como canta Serrat, los piratas te pueden pasar por la quilla por un ‘quítame esas pajas’; pero son leales, bravos y lo dejan todo por una mujer, cuando se enamoran. Nada que ver con los piratas digitales, que sólo buscan secuestrar al cine para, una vez cobrado el rescate, acabar con él.

Un beso

 

 

 

Author: Antonio Pais

Nacido en Zaragoza el 19 de abril de 1965; maño, aunque hijo, sobrino, nieto, bisnieto, tataranieto… de gallegos. Licenciado en Derecho, periodista deportivo desde 1989, desarrollando su labor en periódicos como El Periódico de Aragón, El Correo Gallego y Marca. Desde hace diez años compagino la información deportiva con la médica, en el periódico electrónico El Médico Interactivo. Casado con Mónica, desde octubre de 2010 somos padres de Julia.

2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo.
    Yo no puedo imaginarme un mundo sin salas de cine. No puedo imaginármelo pero estoy segura de que será un mundo peor.
    Gong era un clásico en Santiago, su cierre, una muy mala noticia.
    Y los únicos piratas, como bien dices, los de Serrat, o los de Sabina (el pirata cojo con pata de palo…).
    Viva el cine!

  2. La canción de Serrat es una obra maestra con un triste final “de repente en una esquina, gente a sueldo los asesina”.
    Y, como dice Joan Manuel, “no hay historia de piratas que tenga un final feliz…” y definitivamente, espero que los piratas informáticos tampoco lo tengan.
    Nada sería lo mismo sin el cine, no hay más que ver “The Artist” para comprobarlo.

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