En busca del target perdido

¿Conocéis ese pasaje de “En busca del tiempo perdido” en el que el protagonista está a punto de zamparse una magdalena, y al primer mordisco todo lo mejor de su pasado, los recuerdos más cariñosos de su infancia, regresan a él? Bueno, si alguno no lo recuerda, o no lo ha leído, o no le interesa, que no se preocupe: puede pinchar en el enlace o coger el libro.

Muy bueno, muy recomendable.

El caso es que cuento esto para presentarme. Soy Ángeles Montecelo y desde que puedo, dedico mi tiempo profesional  a buscar “esa madalena” que ayude a mis clientes –empresas, casi siempre– a encontrar su “paraíso perdido”, es decir, las personas que realmente, y subrayo lo de “realmente”, quieren comprar sus productos o utilizar sus productos.

Cuando las empresas quieren nombrar a ese grupo de humanos con gustos y tendencias de consumo similares a los que dirigir todos sus esfuerzos publicitarios, se refieren a ellos como “target”, que es algo así como decir “diana” y que en castellano de la vieja escuela se dice “mercado objetivo”.

¿Tú cómo lo llamarías?

La búsqueda actual del target es ahora más difícil que nunca. Crear grupos homogéneos es lo que más cuesta. Hemos pasado de los mass media a los micrositios en internet, de la publicidad masiva a la comunicación de supernicho, del target visible y alcanzable al  consumidor  difícil de encontrar.

La verdad es que para cumplir con esta tarea, la de encontrar a ese grupo de personas dispuestas a lo que sea con tal de acaparar el mayor número de tal producto, hay que trabajar muy pero que muy a fondo. Y cada vez más. Bastante han cambiado los tiempos desde los anuncios del Varón Dandy. Y mucho, gracias a Dios, ha cambiado la sociedad.

Lo que convierte nuestro trabajo en algo mucho más interesante. Y complicado. Y difícil, con una crisis que no se acaba y que no te quiero ni contar. Hay días que más que un tipo francés pálido y delgaducho comiendo repostería recién horneada, parecemos Indiana Jones “En busca del templo maldito”, con grandes piedras rodadoras dispuestas a aplanarnos, miradas de serpientes traicioneras y quien sabe cuántas trampas más.

También es por esos momentos por los que me gusta mi trabajo.

¿Te ha pasado algo así en algún momento? ¿Cuándo?

Para concluir: el objetivo de este espacio es precisamente mostrar, a todo aquel que le interese, como “buscan” las empresas a ese “target perdido” en el a  ctual contexto,  a través de nuevas formulas en medios tradicionales y en el online,  y como surgen nuevas ideas o nuevos productos que interesan al mercado.

“En busca del target perdido” pretende ser un escaparate vivo que recoja todas las estrategias y acciones que las empresas despliegan en el mercado para encontrar a su cliente.

Y, por supuesto, saber lo que piensas.

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