¿Sabes lo que ha pasado con los donettes? Sí hombre, si pasó hace nada. Bueno, entiendo que la actualidad es efímera, pero la verdad es que se armó un buen pollo. Por si no lo recuerdas, aquí te lo envío.
El asunto es que después de tantos años promoviendo la amistad y el gorroneo como vehículos para la integración de los jóvenes en su entorno social más inmediato, la empresa de Panrico decidió darle la vuelta a su eslogan clásico y que, por una vez, el propietario de los deliciosos bollitos se revolviese contra las manos ajenas, porque ya está bien, hombre. Así nació la campaña “No me toques los donettes”. Entre los eslóganes que se manejan en esta nueva campaña, está la frase “A pedir al metro”, así como “Pedir puede dañar seriamente nuestra amistad” o “Comparto mi cuerpo, no mis donettes”.
La cuestión es que la primera frase –“A pedir al metro”—se encontró de frente con la oposición de los usuarios de Twitter. En concreto, el del twittero @xavicalvo publicaba la imagen del envase con el polémico claim y comentaba: “Qué mala leche. Señores de @Donettes, frivolizar con según qué cosas para hacer marketing es lamentable“. Luego de eso, creaba el hashtag #boicotDonettes para exigir una disculpa de la compañía.
Y aquí tenemos el material con el que se hacen los social media. O lo que es lo mismo: ¿Cómo reaccionar? Podemos hacerlo de dos maneras: o bien o mal. Como nos recuerda el social media Emiliano Pérez Ansaldi, Kit Kat escogió la segunda opción. Panrico, en cambio, optó por hacerlo bien. En este artículo del señor Pérez Ansaldi, se explica muy bien cuáles son los aciertos.
En primer lugar, respondieron casi de inmediato al tweet. Los reflejos, esos grandes aliados. Hoy en día las quejas de los consumidores no se canalizan a través de reclamaciones en oficinas. La burocracia desaparece en aspectos de la vida que no son necesarios.
En segundo lugar, respondieron con calma y comprensión. Nadie compraría nada a una persona que nos insulta, ¿no?
Y por último, rectificaron. Sí, así es. Sencillo pero no siempre recurrido. Aquí os pongo la respuesta:
“Estamos de acuerdo con vosotros y os pedimos disculpas. Vamos a retirar los packs lo antes posible”, y obviamente lo publicaba en las redes sociales.
“No teníamos intención de ofender a nadie. Una vez nos indican que es así, no hay otra decisión posible”.
Así que por una parte tenemos un pequeño perjuicio económico, pero que a la larga no se traduce en pérdidas. Unos carteles menos, pero mucho prestigio más. No hay que temer el reconocer los errores puntuales, porque ni tú ni yo estamos libres de ellos, ¿verdad?
Y por otra parte, nos encontramos que la publicidad en canales tradicionales comienza a dar pequeñas muestras de flaqueza y también, que cualquier empresa, grande o pequeña, debe contar con la red y sus usuarios como aliados. Os pongo otro ejemplo que revolotea por la red: el choteo que se trae con la última campaña de Gallina Blanca.
¿Y tú qué opinas?







19 octubre, 2011 at 8:39
Estoy de acuerdo con Doña Ángeles Montecelo en que la publicidad en medios tradicionales empieza a dar muestras de flaqueza.
Añado que cada día es más importante en un proyecto hacer una buena inversión en publicidad ( No quiero decir en cantidad si no en calidad) que puede hacer que el producto fracase.
Estoy en una empresa gallega de electrónica de Consumo que ha sacado un aparato que es superior en características a la de la Manzanita a un precio inferior.
Espero que la empresa en la que trabajo pueda hacer una campaña publicitaria de calidad porque también competimos con otra empresa coreana famosa porque vende muchas televisiones que después de invertir muchisimo dinero en publicidad no ha conseguido sacar adelante su producto.
Finalizar dando las gracias a Doña Ángeles Montecelo por el artículo y en general por el Blog. En pocas líneas nos da mucha información interesante.
22 octubre, 2011 at 19:20
Dar a conocer un producto puede ser fundamental para venderle, después de un estudio de mercado previo. Pero si no se cumplen ciartas premisas: relación calidad precio, demanda del producto, presentación, servicio posventa, etc. La campaña será un fracaso, da igual la propaganda que se haga. Si los Ferrari no fuesen buenos coches, dudo que se vendieran con el precio que tienen.
Hace años asistí a una reunión de ejecutivos para salvar una empresa de telecomunicación, había perdido la mitad del capital en dos años. Estaba representado el departamento comercial al completo y nadie se atrevía a decir lo que pensaba: que el producto era muy caro y estaba poco adaptado al mercado al que iba derigido. La empresa cerró al año siguiente después de perder dos mil millones de pesetas. Habiendo invertido en publicidad una cifra suculenta.
28 octubre, 2011 at 7:01
Gracias por lo de “señor”, Ángeles
Muy bueno tu resumen y muy buena tu apreciación. Para las quejas, se acabaron las burocracias y los libros de reclamaciones cuyas hojas van seguramente a la basura de más de una empresa
Un saludo
Emiliano Perez Ansaldi
@epaDesign
29 octubre, 2011 at 11:27
Muy bueno este artículo. Me parece super interesante y un buen ejemplo de que reaccionar y saber asumir errores, demuestra que en este caso, Panrico es una gran empresa y más deberían seguir su ejemplo.
Felicidades a ti Ángeles por este espacio!! Lo sigo siempre