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¿Qué significa llegar a la cima?

Domingo, 23 de octubre de 2011

 

En este tiempo de austeridad económica, creo que muchos alrededor del mundo darían una respuesta muy diferente a la que hubiesen dado tres años atrás, antes que estallara la burbuja.

El llegar a la cima en la vida, en mi opinión, nada tiene que ver con nuestra profesión, título, situación económica, de cuantos premios recibamos, ni  de cuantos seguidores tenemos en Twitter.

Para mí la respuesta comenzó a manifestarse durante el primer día de nuestra aventura de senderismo hacia el Campo Base de Annapurna en los Himalayas. Un grupo de más de  veinte personas provenientes de diferentes partes de Estados Unidos, tomamos el camino que nos llevaría a 8.000 metros de altura.  Todos unidos por una misma causa: recaudar fondos y ayudar a niños de un orfanato en Nepal, uno de los países más pobres del mundo. (www.trekkingforkids.org)

Todos veníamos con nuestra propia “carga” física y espiritual. Nuestro equipaje más pesado, las mochilas, eran transportadas por los ¨porters¨.

Sin embargo, a  pesar que fuimos liberados de los bultos, no pudimos dejar de sentir el peso de poner a prueba a lo máximo nuestra propia fuerza de voluntad, nuestro espíritu y nuestro físico.

El primer día en el camino fue el más duro y cansador para mí.

 El terreno era escabroso, hacía calor y caminamos en ascenso unas siete horas (quizás más) para llegar a nuestro primer punto de descanso donde pasaríamos la noche.

Recuerdo preguntarle a nuestro guía principal: “Jagat, ¿Todos los días van a ser así de difíciles?.”

Jagat me respondió con una sonrisa y entonación de sobreentendido:

¨Viviana, todos los días son difíciles. Todos los días son diferentes¨. Sabias palabras provenientes de un hombre que debía caminar cuatro horas de ida y vuelta para poder asistir a la escuela cuando era pequeño.

Creo que su respuesta y actitud fue un ejemplo e indicio de lo que estaba por vivir y dejar una huella indeleble en mí a través de esos ocho días de ascenso en las montañas.

Como grupo compartimos el sendero día y noche, bajo lluvia y sol. Aceptación de lo inevitable, compañerismo, paciencia, una que otra discusión, solidaridad, valorando cada gota de agua, comida, hojita de papel higiénico, de la nostalgia de una ducha caliente, sintiendo humildad y  aprecio ante la sonrisa de los aldeanos…..

…. cuyos recursos diarios ni se aproximan a lo que en Occidente calificamos como necesidades básicas.  

Con cada paso entablamos conversaciones que nos ayudaron a conocernos más, a revelar historias y aspectos de nuestras vidas que quizás nunca hubiésemos dado a conocer bajo otras circunstancias a un extraño.

 Pudimos observar y sentir asombro ante la belleza y perfección en la naturaleza… 

Recuperamos el espíritu y sentir de cuando éramos niños en varios momentos……

Valorando nuestra existencia minuto a minuto aunque el camino era accidentado.  

Por primera vez en mucho tiempo ya no teníamos control. (Algo que en mi vida de productora, presentadora y reportera no estaba acostumbrada a ceder muy seguido.)

Durante el sexto día de senderismo me di cuenta que no había visto mi cara en un espejo durante todo ese tiempo.

No había visto mi imagen reflejada en ningún sitio pero la euforia de simplemente vivir cada día, aceptando lo que viniera y compartiendo con los demás era suficiente para sentir mi presencia; sin tener que ¨ver¨ a Viviana para sentirla.

El  último día, una vez que llegamos al Campo de la Base de Annapurna casi a 8.000 metros Jagat pidió que nos levantemos a las cuatro de la mañana para poder llegar a la cima a tiempo y no perdernos el amanecer.

Estaba exhausta pero al mismo tiempo no quería tirar la toalla cuando faltaba tan poco para llegar y sentí que la recompensa del esfuerzo valdría la pena. Hasta que me di cuenta que no había llevado mi luz portátil.

No veía dos pasos adelante mío ni dos pasos atrás. ¿Cómo iba a llegar sin ver? Podía tropezar y caer al vacío. Eran las cuatro de la mañana, hacía frío, estaba lagrimeando del cansancio y enojada conmigo misma preguntándome: ¿Cuando perdí la cordura cómo para lanzarme en ésta última aventura sin poder ver lo que hay en el camino?.  

Hasta que una voz que venía de atrás me dijo: “Viviana, quédate cerca de mí. Yo puedo iluminar tu camino con mi luz.¨

Luego, la compañera de adelante notó que solo dependía del amigo de atrás para iluminar el terreno y disminuyó la velocidad para también ofrecerme su luz.

Y así, juntos llegamos a la cima, eufóricos y con lágrimas de alegría……

…..celebramos el camino que nos llevó a poder presenciar el amanecer frente a Machapuchare, el pico más alto en Annapurna. Luego aprendería que es venerado por los lugareños como sitio sagrado para Shiva, uno de los tres dioses más importantes en el hinduismo considerado como el creador, preservador y destructor del universo.

www.trekkingforkids.org

http://www.facebook.com/pages/Independent-Trekking-Guides-Cooperative-Nepal/234619286555286?v=info

Gracias a todos los amigos y compañeros de viaje que me enviaron sus fotos. La organización sin fines de lucro, Trekking for Kids, fue fundada por Ana María y José Montero. Su padre era huérfano de la guerra civil española.

Andando… Un poco de todo

  1. Domingo, 23 de octubre de 2011 a las 13:00 | #1

    Viviana,

    Muy interesante tu artículo, al leerlo le dan ganas a uno de intentar un viaje igual para llegar hasta la cima y apreciar todas las maravillas naturales, la fragilidad de la vida y lo que podemos alcanzar si tenemos el deseo de alcanzar nuestras metas. :-)

  2. Domingo, 23 de octubre de 2011 a las 13:40 | #2

    Hola Viviana,

    Que lindo articulo. Que gran oportunidad de vivir una experiencia como esa y compartirla con nosotros!

    Gracias!

  3. Erenia
    Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 03:49 | #3

    Gracias, por compartir tan bonita experiencia, me hiciste valorar las cosas que poseemos y no les damos valor, que valiente tu eres.Que bonito acto de servicio me imagino que hicieron para esta gente, uno se despoja de cuanta coas mala puede haber.Necesitamos mas gente como tu.

    • Viviana Fernández
      Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 10:06 | #4

      Gracias, Erenia. Todos lo tenemos adentro y abundan oportunidades de ayudar a otros. Solamente hay que cultivarlo. Un abrazo

  4. Martes, 25 de octubre de 2011 a las 09:01 | #5

    En la cima no hay nada, sólo queda bajar y arrepentirse de haber subido… Un saludo.

    • Viviana Fernández
      Martes, 25 de octubre de 2011 a las 09:34 | #6

      Antonio, Creo que todo depende de la percepción que tengamos del camino que nos llevó hasta arriba. Saludos.

  5. Charly
    Martes, 25 de octubre de 2011 a las 10:36 | #7

    Muy lindo Viv… :)

  6. Sábado, 29 de octubre de 2011 a las 08:50 | #8

    Había rosas en la cumbre. Otras subieron andando, las más bellas…

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