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¿Quién dicta sentencia acerca de nuestro futuro como sociedad?

Domingo, 18 de septiembre de 2011

El 21 de septiembre es la cuarta vez que Troy Davis deberá enfrentar la posibilidad de ser ejecutado con una combinación de inyecciones. Davis fue sentenciado a muerte en 1991 después de haber sido hallado culpable del asesinato de un policía en Savannah, Georgia, EE.UU. en 1989.

Sin embargo, Davis siempre mantuvo que es inocente. Desde que fue sentenciado, siete de nueve de los testigos han cambiado su recuento de los hechos y dicen que no pueden identificar positivamente a Davis como el asesino del policía. Además, algunos de ellos ahora dicen que la policía los presionó para que señalaran a Davis como culpable.

Su caso ha generado atención y protestas a nivel mundial en momentos que en EE.UU. el partido republicano y demócrata comienzan a seleccionar quienes serían sus candidatos a las próximas elecciones presidenciales  en el 2012.

Quien parece llevar la delantera del lado republicano hasta el momento es el gobernador de Texas, Rick Perry.  Perry también lleva la delantera en la historia desde que se implementó la pena capital en EE.UU. porque durante once años como gobernador de Texas,  se han llevado a cabo la mayor cantidad de ejecuciones de sentenciados a muerte – un total de 235  - un record en este país hasta el momento.

Perry seria la imagen y principal candidato del mismo partido defensor del derecho a la vida,  acérrimos opositores al aborto.

Durante el debate entre candidatos republicanos que fue transmitido por televisión el lunes pasado, partidarios de Perry irrumpieron en aplausos cuando éste dijo que durante su mandato como gobernador de Texas se habían ejecutado a 235 personas y que él nunca ha debatido con la posibilidad de que uno de los sentenciados a muerte y ejecutados haya sido inocente. 

Esto, en momentos que en el propio estado de Texas también se debate cual será la suerte de Duane Buck, sentenciado a morir por el asesinato de su novia y otra persona hace dieciséis años.

El jueves, la corte suprema de EE.UU. dictaminó que pospondría por treinta días la ejecución de Buck.  Sus abogados han pedido a la corte suprema que se encargue de revisar el caso, cuestionado mayormente por el testimonio que ofreció un sicólogo de ascendencia latina quien hizo alusión a Buck y el hecho que es de raza negra como algo que contribuiría a que el continuara siendo  un ¨peligro¨  o una ¨amenaza¨ en un futuro.  Testimonio que el jurado debió tomar seriamente en consideración cuando deliberaba su sentencia.

Para muchos, lo que está en juego cuando se trata de la nominación de Perry como candidato republicano a las elecciones presidenciales, no es la pena de muerte sino más bien  la confianza o fé que el gobernador de Texas tiene en el sistema de justicia de su estado y de EE.UU.

Para otros, la pena de muerte no será un tema decisivo en determinar quién representará al partido republicano en las próximas elecciones. Sino más bien, el tema de la decadente situación económica y desempleo.  Crisis que se originó y ejecutó durante la presidencia del también ex gobernador de Texas, George W. Bush. Ahora todo un país y el mundo espera que sea solucionada con el liderazgo del primer presidente negro de EE.UU. y en las manos de una mayoría republicana en la Cámara de Representantes. 

Creo que gran parte de la solución y oportunidad de mejorar la situación económica, judicial y social en Estados Unidos y el mundo la contendría una cita de Martin Luther King.

Hace unos meses estaba escuchando un programa de radio en el que citaban parte de un discurso del asesinado activista de los derechos civiles.  

Era un párrafo no muy conocido del discurso que eventualmente llevó a la ola de protestas que culminaron con la aprobación de la ley de Derechos de Votación de 1965. Lo que inspiró el discurso de Martin Luther King fue el asesinato de un manifestante negro en 1965, por parte de un policía blanco. Acto por el cual el policía se declaró culpable en el 2010 y por el cual fue sentenciado a seis meses en prisión.

Creo que en el 2012, en Estados Unidos, tanto republicanos como demócratas, recordando y tomando en consideración las palabras de King, tendrían una nueva oportunidad de ¨dictar sentencia¨ para que se inyecte vida a una transformación:

“Este es el momento para tomar decisiones verdaderas, no falsas. Estamos en el momento en que nuestras vidas deben ser puestas en riesgo si nuestra nación sobrevivirá su propia locura. Cada hombre que tenga convicciones humanas debe decidir manifestarse sobre lo que mejor se ajuste a sus convicciones. Pero todos debemos protestar…….” “Estoy convencido que si estamos en el lado correcto de la revolución mundial, nosotros como nación debemos pasar por una revolución radical de valores. Debemos comenzar rápidamente, debemos comenzar rápidamente a realizar un cambio de ser una sociedad orientada hacia las ¨cosas¨ a una sociedad orientada hacia las ¨personas¨…….

……Si las máquinas, computadoras, las motivaciones de sacar ganancias y los deseos de obtener derechos de propiedades son considerados más importantes que las personas, no seremos capaces de conquistar a los tres gigantes: racismo, materialismo extremo y militarismo.”

Martin Luther King, 1965.

 

Andando… Un poco de todo

  1. Domingo, 18 de septiembre de 2011 a las 20:30 | #1

    Quiero dejar patente que, en mi opinión, la pena de muerte decretada por un estado en nombre de las leyes constituye un delito de lesa humanidad. La carencia de historia y de experiencia de siglos como nación, hace que los EE.UU sean una especie de tribu con mucho dinero pero sin verdaderos valores.
    El desprecio que sienten por la vida humana y las leyes promulgadas en algunos estados de la Unión, me recuerdan las de la edad media en Europa, o para ser exacto el sitema feudal.
    Sin dinero un estadounidense no es nada, aunque como personas son leales como el que más. Una vez conocí a un teniente coronel de ejército americano desplazado en España. Un tipo simpático y de trato fácil. Que cuando le preguntaba por su país, se limitaba a decirme: Los Estados Unidos gastan millones de dolares en investigación (ambos éramos ingenieros), y a eso se reducía su discurso. Mientras no supriman la pena capital de sus leyes, los Estados Unidos no son de fíar como país.

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