Libros (II)
En los últimos meses me estoy reencontrando con la literatura. Este año está siendo muy fructífero en ese vicio. Siempre me digo que cuanto más leo más ignorante me siento. ¡Cuántas cosas he dejado de saber y conocer!
Hay muchos detalles enriquecedores en la lectura. Uno puede ser el poder hablar con algún colega y ponernos al día de nuestros descubrimientos. Tengo buenos amigos y consejeros en ese maravilloso mundo de las historias. Otra de las virtudes de aplicarse en las letras es lo que yo llamo “impacto de la verdad”. Lo digo porque uno, que es un un poco soñador, se solía imaginar que esto de escribir era una tarea relativamente sencilla. ¡Qué bastaba con tener ideas y mucha paciencia! Iluso de mí. Cuando lees a gigantes como Conrad, como Sebald, como el gran Plá, como Galdós, como Baroja… no te queda más que rendirte ante a la evidencia. Para escribir bien se necesita, sobre todo, grandes dosis de lectura.
Leía el otro día en un blog que lo máximo que puede llegar a leer un ser humano en su vida es de 3.000 libros. Eso si ponemos como modelo a un individuo de unos 75 años y calculando en torno a una media de horas y de hojas concretas. Lo contaban a colación de una reseña biográfica de Samuel Pepys, personaje que dejó una preciosa biblioteca guardada del polvo y el tiempo bajo un armario de cristal, novedad en su época. Contaban que estaba ordenada por tamaño y reencuadernada bajo las mismas tapas y con el canto de los libros identificados en el mismo sentido. Así se evitaba en balanceo de la cabeza al tratar de buscar sus libros. Personajes como este me hacen empequeñecer un poco más.
En la imagen una bola de libros expuesta en la Cidade da Cultura de Galicia.
PD: Dejo un enlace para un autor que promueve su libro a través de la red. Para quien tenga interés.
Foto: X.Cea
Fecha: 11/4/2012
Unas de Los Ramones.





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