¿A qué viene acudir a la catedral o a la basílica de turno cada vez que se gana algún trofeo deportivo? ¿En algún sitio dice que la sociedad anónima como el Atlético de Madrid deba ser católica? Vale que su gran delantero le dedique a Dios sus dos golazos en la final y que haga publicidad de sus creencias en camisetas, pero eso de que una empresa acuda a un templo a poner la copa bajo el altar, es algo que no logro entender.
En la imagen, el capitán del Atlético de Madrid, Antonio López, en el centro, junto al segundo capitán, el colombiano Luis Amaranto Perea, tercero por la izquierda, el presidente del club, Enrique Cerezo ,tercero por la derecha, y el entrenador del equipo, el argentino Diego Pablo Simeone, muestran la copa de campeones de la Liga Europa en la catedral de La Almudena.
Si hay algo que me molesta del nacionalismo vasco es su naturaleza excluyente. Bueno, más bien sus fundamentos raciales. Entre otros aspectos, establece como base de actuación las diferencias formales de los seres humanos con respecto a otros. Nada nuevo, eso ya lo han dicho muchos.
Me repugna la idea de que algunos se crean mejores por tener en la sangre algún glóbulo rojo diferente. De hecho -disculpen si me equivoco en mis impresiones-, la raza vasca se aglutina en torno a un entramado de normas sociales comunes, tácitas y aceptadas por la gran mayoría de los seguidores. Suelen manifestarse públicamente de un modo uniforme. Un buen abertzale, entre otras costumbres, pone a sus hijos nombres vascos; practica juegos tradicionales; toma pintxos; es el más fiel seguidor de su equipo de fútbol; nunca habla de España ni del concierto económico vasco, al contrario, si lo hacen hablan del estado o de Madrid como un ente opresor y mezquino; utilizan en sus carteles fuentes de letras engordadas, al estilo euskaldun; les encanta la política y usan una terminología seudofilosófica y absoluta “democracia, proceso, conflicto, diálogo, justicia, presos”.
Quiero pensar que se puede ser nacionalista con un poco de personalidad y sin tener el odio metido entre ceja y ceja.
En la imagen, seguidores del Athletic Club de Bilbao en la final de Europa Lague disputada en Bucarest. Al fondo, una bandera reivindicativa en favor de los presos vascos.
Titula a cuatro columnas hoy un medio nacional: “El Gobierno fuerza la salida de Rato para salvar Bankia”. Pregunto: ¿salvarlo de qué? ¿de la nacionalización?
Gran tragedia debe ser que se nacionalice un banco. Es que nacionalizar es casi como argentinizar, y ya se sabe, las repúblicas bananeras sólo existe en ciertos lugares del mundo. España, por supuesto, no es una de ellas. España es una gran nación con gente capaz seria, gobiernos serios, llenos de buena fe y voluntad inquebrantable. Un país que prefiere “prestar” a “argentinizar” ¡Qué gran concepto ese! El de prestar, digo. Qué no es lo mismo que dar. Prestar implica que te lo van a devolver. ¡Diferencia sustancial! No nos han dicho cuándo ni cómo, que yo sepa. A eso se le llama “Españitizar”.
Ya puestos, se me ocurre un mundo diferente. Imaginen, en la frutería, “me pone cuatro argentinas, por favor. Que no estén muy verdes”. Y luego, en el colegio, “¿me Españas el boli? Es que se me ha acabado la tinta”.
Y a mi la paciencia con tanta mediocridad política.
Foto de archivo del presidente de Bankia, Rodrigo Rato. El directivo presentó su dimisión al frente de BFA-Bankia por considerar que es lo mas conveniente para esta entidad .
En esa ambulancia trasladan al líder de la trama Gürtell, Francisco Correa. Entra por el garaje de la Audiencia Nacional porque la situación de la provoca estrés y agobio. En la foto de abajo vemos cómo alguien vacuna hoy a un niño contra la polio en un país subdesarrollado. Paradojas.
Algunos a este ejemplo de injusticia le llamarían oportunismo, yo le llamo vergüenza.
En la imagen de arriba, Francisco Correa entra la Audiencia Nacional, en donde prestará declaración como imputado en relación con la adjudicación de contratos de la Radiotelevisión Valenciana (RTVV) durante la visita del papa a Valencia en 2006 ante el juez Pablo Ruz. En la inferior, una vacunación en Chaman, Pakistán.
Poco antes de la 9 de la mañana el informativo de TVE contaba que la Generalitat valenciana iba a echar a la calle al 40 por ciento de los funcionarios. Según había dicho el vicepresidente José Císcar la mayor parte de estos despidos no se someterían a Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). Señalaba que muchos de los servicios se iban a privatizar y, por tanto, los trabajadores pasarían a formar parte del ente capitalista llamado ‘sector privado’.
También informaban que la cifra de empresas y fundaciones de carácter público en esta comunidad iba a reducirse de 46 a 6. Aglutinamiento, concentración,reducción de gasto, que se diría. Mis preguntas son. ¿Era necesario tener 46 empresas públicas? ¿Quién o quiénes han sido los responsables de la pésima gestión de los recursos? ¿Alguien va a dar explicaciones? ¿Está institucionalizado el ‘ladronicio’? ¿Qué opina el común de los mortales sobre la impunidad política? ¿Los valencianos son gente honrada que sufre la Fórmula 1 y calla por no incomodar? ¿o no? ¿Es éste un país de pandereta? ¿o sí?
No se preocupen, ahora el sistema sanitario y la educación van a funcionar como un reloj suizo. Sólo que ahora lo vamos a pagar dos veces. Además, nos van a gestionar los recursos personas serias y muy capaces. Lo pone la letra pequeña del ‘Abecedario de la Incorruptibilidad’, editado por la Fundación Pública para el Desahogo Civil.
En la imagen, la ministra de Fomento, Ana Pastor, a la izquierda, conversa con el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, durante su visita a las obras de ampliación del Puerto de Valencia y en presencia de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en el centro, la delegada del Gobierno en la comunidad, Paula Sánchez de León, y la consejera de Infraestructuras, Isabel Bonig.
La compra de un sofá es una de las decisiones más importantes de una vida. Me refiero a la vida de las personas que se pueden permitir el lujo de decidir si se compran un sofá de medio kilómetro o no. Cuando llegué al mundo ya había uno en casa. Así que nunca me había […]
Llevo días sin apenas encender la tele. Por la noche, cuando veo el aparato ocupando un hueco del salón, me digo: ¿Podría vivir sin eso? Algo se activa en mi cerebro y paso a recordar a las personas que he perdido y los amores pasados, y del mismo modo que podría pensar en lavar la […]
¿Por qué la gente se vuelve loca por los triunfos y derrotas de su equipo? El inescrutable mundo de las personas. Mi reflexión. Yo creo que esta sociedad necesita algo así como de espasmos vitales. De hechos que nos hagan reaccionar, sentirnos vivos, de que formamos parte de algo que es bueno o malo, […]
Lo del 15M y ciertos medios de comunicación es asombroso. Los que se ponen del lado crítico lo presentan como una panda de niñatos que no tienen otra cosa que hacer. Prestan sólo atención a ciertos detalles del movimiento, prescinden de las reivindicaciones conjuntas. Esta mañana he estado cortando muchas fotos sobre el asunto, he […]
Cada vez que veo algo así me quedo como paralizado. Empiezan a pasarme por la cabeza mis pequeños y triviales problemas. Paso a recordar detalles como las seis horas que me tiré el lunes en Urgencias esperando a que me certificasen que C. no se había tragado la dichosa pinza del pelo. Aquel día había […]
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