Burros

Un ejemplar animal en plena huelga general.
El burro Luis era un entrañable animal al que yo solía mirar de pequeño con cierto temor y respeto, dado su tamaño. Era el burro de la familia, de una parte de ella, la que se quedó viviendo en la casa matriarcal de la aldea. Como llegaron las máquinas y la evolución tecnológica, el animalito, prácticamente se quedó sin labores que hacer en ese hogar. Así que en la época en que yo lo conocí, vivía cómodamente en su cuadra, yendo y viniendo de un prado cercano. Imagino que como no se sabría qué hacer con él, se decidió su venta en dos ocasiones. Digo dos porque se vendió dos veces, bueno, cuatro. Explico este lío.
La primera vez fue a un paisano de una zona cercana. Por lo que fuese, el animal echaba de menos su hogar primigenio, así que un día reapareció delante de su antigua cuadra. El pobre no estaba contento en su nueva morada y decidió regresar. Así que la familia no tuvo más remedio que recomprar al burrito. Van dos.
Años después se volvió a decidir su venta. A ver si ahora no había problema y se podía sacar cierto rendimiento económico del animalito. Los burros, en teoría, pertenecen a una especie que no sirve para nada, como los jubilados y los parados ¿no?.
Así que se vendió otra vez. Ocurrió que en esta ocasión hubo una intervención divina de un viejo amigo. Uno de los hermanos emigrados de la casa, y que visitaba su tierra todos los veranos, notó su ausencia y preguntó que dónde estaba Luis. Se disgustó tanto que maniobró inmediatamanente para que se contactase con el paisano que compró a nuestro amigo. Negoció y recompró de nuevo el burro. Van cuatro. ¿Y por qué?
Su respuesta fue que aquel burro le había sacado de muchos apuros cuando era niño. “Me llevaba a todas partes, y cada vez que había que hacer un trabajo en la tierra cargaba con todo, conmigo y con todo. Así que el burro Luis vivirá en esta casa hasta el fin de su vida. Me ha sacado de muchos apuros.”
Y así fue, hoy está enterrado en un prado cercano a la casa matriarcal y todos los que lo vivimos nos acordamos de él cada vez echamos la vista atrás.
Moraleja: la generosidad y el reconocimiento no es cuestión especies.
¡Por los derechos internacionales del burro y sus sucedáneos!
En la imagen, un burro protesta en la jornada del 29S en las calles de Lugo.
Foto: Eliseo Trigo
Fecha: 29/09/2010





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