Pasteles
Normalmente, el uso que le doy a los periódicos de papel no es el de envolver las sardinas de la pescadería, pero sí el de ponerlo como salva suelos en la cocina cuando frío algo, que es de pascuas en ramos. Detalle éste que no tiene relación con mi escasez de periódicos de papel en casa. Hace ya mucho tiempo que utilizo internet para enterarme de todo y para leer lo que me interesa cuándo y dónde me dé la gana.
Cuando busco información o algo que me interese en la red, no suelo perder el tiempo en noticias que he visto en televisión y escuchado en la radio cuarenta mil veces. Así que en la red me interesa más la información que me concierne especialmente, ámbito local, deportes y luego lo que me descubra un periodista o ‘bloguero’ con talento y ganas de contar algo de modo diferente. No sé si es el caso de este humilde espacio.
Yo soy de los que piensan que con la aparición de internet los medios de comunicación clásicos, tal como los hemos conocido, no van a ningún lado si dan la espalda a la red. El problema para muchos de ellos son los ingresos, se los come todos Google ¿no?.
La publicidad en la red no da los beneficios suficientes a las empresas, o eso es lo que creen ellas, por eso buscan fórmulas de adaptación, pero ninguna, según dicen, parece haber encontrado la llave del asunto. En parte viene motivado porque los anunciantes desconocen el medio y tienen gran desconfianza. Un poco lo que -imagino- ocurrió en su día cuando aparecieron los periódicos en papel. Supongo que al personal de la época le costaría un tiempo entender la eficacia de publicitarse en un soporte que se vende en las calles. Al final la cosa tuvo éxito y ahí están los periódicos y cabeceras. Ocurre que ahora hay otro medio que viene a coger su parte del pastel, se llama internet. Si vemos lo datos de inversión publicitaria en España en los últimos años, el sector crece y crece, generalmente comiéndole espacio a otros que ya estaban asentados, pero especialmente a los diarios. ¿Y por qué?
Pues porque mediante la publicidad en internet el anunciante puede buscar públicos mucho más concretos, fidelizar y mostrar información constante sin necesidad, muchas veces, de limitarse espacios y tiempos concretos. Se ofrecen además la posibilidad de difundir nuestros servicios a través de las redes sociales, a golpe de clic estamos en miles de lugares, ¡EN TODO EL MUNDO! Esto amplia las posibilidades de negocio, con lo cual, hacer publicidad en papel, deja de tener cierto atractivo.
De nada sirve, pienso yo, obstinarse en la defensa y camuflaje de la información en papel como si fuese a ser el salvador de la patria o de los puestos de trabajo de una empresa, porque entre otras cosas, el empuje de internet es y será mucho mayor con el paso del tiempo: en 2005, 162 millones de euros invertidos en publicidad en internet y en 2010, 789 millones. En diarios, 1.600 en 2005, mientras que en 2010, 1.124 millones. Esclarecedor.
El pastel publicitario se lo comerá quien llegue antes y ofrezca mejores contenidos.
Otro día, más.
En la imagen, varias personas observan una enorme tarta de 1,6 metros con forma de pirámide durante la Feria de Alimentos Orgánicos ëEco-Galaí en Rzeszow, Polonia.
Fotos: Darek Delmanowicz
Fecha: 21/9/2011
Una del maravilloso pop de mis adoradas Las Escarlatinas. ‘El Fin’.





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