
Una parte del "conflicto"
Lo de los idiomas tiene mucho de complejo en los últimos tiempos. Especialmente desde que la politización se ha consumado como un hecho probado: ejemplo, ejemplo y ejemplo. Recuerdo que en mis tiempos de chaval, en el cole, nunca sentí ningún tipo de discriminación (vamos, que no me llegaban las neuronas a tales reflexiones). La mayor parte de las materias se impartían en castellano porque así estaba montado el invento, con el tiempo fueron aumentando poco a poco los libros en gallego, pero yo no le daba mayor importancia, me daba igual, aprendía lo mismo en gallego que en castellano, como digo, no veía que hubiese nada raro. Lo del conflicto lingüístico lo oí ya más mayorcito. En Galicia, a mi entender nunca ha habido conflicto hasta estos últimos años porque jamás ha habido un tratamiento de los idiomas oficiales de igual a igual. Había y hay aún un idioma preferente porque ha sido impuesto históricamente: el castellano. Se ha ido corrigiendo poco a poco y en esas se está, y es ahí cuando surge lo del conflicto, porque la “vieja guardia” se rebela ante los cambios y la normalidad lingüística, que llega poco a poco, mal que les pese.
En los últimos tiempos hemos visto prodigarse determinadas asociaciones e instituciones pro defensa de las lenguas de un lado y de otro. Es particularmente activa, Galicia Bilingüe, una asociación de defensa de los derechos civiles de la personas (no de las lenguas, como indica la Gloria Lago en una reciente carta al nuevo presidente de la RAE). Y bien, si es así, no comprendo a qué viene mostrar sus quejas porque a un niño no se le deje llevar un manual en castellano en una asignatura que “por ley” se imparte en gallego. Si defiende derechos civiles. ¿Por qué quiere ir contra norma? ¿Está mal hecha la ley o es que quiere que la ley se ajuste a sus demandas, sólo las suyas? ¿Se darán cuenta de que hay cientos de niños rumanos que también les gustaría estudiar en su lengua “Coñecemento do medio”? ¿Tan mal lo lleva el chaval de seis años? ¿Y cómo se sentirá esa profesional de la educación que ve cómo se trastornan sus planes de trabajo en una clase con alumnos porque la mamá de turno está empeñada en defender un derecho que no se le ha dado? Bueno, el derecho al pataleo lo tiene y el de no tener vergüenza, también.
En la imagen Gloria Lago, izquierda, junto a Begoña, la madre del pequeño Diego, que se ve obligado a estudiar en su manual en gallego la asignatura de “coñecemento do medio”. Ayer, en rueda de prensa.
Foto: A.Hernández
Fecha: 24/03/2011
Coñecementos
Lo de los idiomas tiene mucho de complejo en los últimos tiempos. Especialmente desde que la politización se ha consumado como un hecho probado: ejemplo, ejemplo y ejemplo. Recuerdo que en mis tiempos de chaval, en el cole, nunca sentí ningún tipo de discriminación (vamos, que no me llegaban las neuronas a tales reflexiones). La mayor parte de las materias se impartían en castellano porque así estaba montado el invento, con el tiempo fueron aumentando poco a poco los libros en gallego, pero yo no le daba mayor importancia, me daba igual, aprendía lo mismo en gallego que en castellano, como digo, no veía que hubiese nada raro. Lo del conflicto lingüístico lo oí ya más mayorcito. En Galicia, a mi entender nunca ha habido conflicto hasta estos últimos años porque jamás ha habido un tratamiento de los idiomas oficiales de igual a igual. Había y hay aún un idioma preferente porque ha sido impuesto históricamente: el castellano. Se ha ido corrigiendo poco a poco y en esas se está, y es ahí cuando surge lo del conflicto, porque la “vieja guardia” se rebela ante los cambios y la normalidad lingüística, que llega poco a poco, mal que les pese.
En los últimos tiempos hemos visto prodigarse determinadas asociaciones e instituciones pro defensa de las lenguas de un lado y de otro. Es particularmente activa, Galicia Bilingüe, una asociación de defensa de los derechos civiles de la personas (no de las lenguas, como indica la Gloria Lago en una reciente carta al nuevo presidente de la RAE). Y bien, si es así, no comprendo a qué viene mostrar sus quejas porque a un niño no se le deje llevar un manual en castellano en una asignatura que “por ley” se imparte en gallego. Si defiende derechos civiles. ¿Por qué quiere ir contra norma? ¿Está mal hecha la ley o es que quiere que la ley se ajuste a sus demandas, sólo las suyas? ¿Se darán cuenta de que hay cientos de niños rumanos que también les gustaría estudiar en su lengua “Coñecemento do medio”? ¿Tan mal lo lleva el chaval de seis años? ¿Y cómo se sentirá esa profesional de la educación que ve cómo se trastornan sus planes de trabajo en una clase con alumnos porque la mamá de turno está empeñada en defender un derecho que no se le ha dado? Bueno, el derecho al pataleo lo tiene, el de faltar al respeto también, y el de no tener vergüenza, también.
En la imagen Gloria Lago, izquierda, junto a Begoña, la madre del pequeño Diego, que se ve obligado a estudiar en su manual en gallego la asignatura de “coñecemento do medio”. Ayer, en rueda de prensa.
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