Lomonósov

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Presidiendo, que es gerundio

Mira que hay y ha habido gente lista en el mundo. Hace unos días me encontré con un ruso que fue un auténtico prodigio. Mijaíl Lomonósov es una leyenda por aquellos lares. Ya se sabe que lumbreras los hay en todas partes, miren a su lado. Geógrafo, poeta, gramático, científico. Era una persona fuera de lo normal. En su tiempo libre se dedicaba a los mosaicos. Estaba orgullosísimo de ellos. Uno de los más notables es de la Batalla de Poltava (1762-1764), que tiene tan solo 4,8 x 6,4 metros. Piedrecita a piedrecita… Además de esto, el buen hombre inventaba telescopios, le dio una vuelta y media a la gramática rusa y, bueno, hizo unos cuantos mapas. Como todo ser humano, no era un santo. Dicen que era engreído y tenía un carácter volcánico. Se comenta que le daba un poco a la bebida. Menos mal que no le dio por inventar la bomba atómica.

Méritos tuvo muchos, pero, quizás el más grande, es el de haber salido de su pequeña aldea del Mar Báltico, rumbo a Moscú. Su padre era diácono en el lugar y le pudo formar en los conocimientos básicos de escritura y lectura. El resto fue cosa de él. Dicen en la wiki que con 19 años estaba en párvulos. Cinco años después estaba becado por una prestigiosa universidad alemana. Sabía no sé cuantos idiomas…

Lo dicho, un portento. Y eso que sólo vivió 53 años.

En la imagen, estatua dedicada a Mijaíl Lomonósov en la Universidad Estatal de Moscú, Rusia. 

Foto: Universidad Estatal de Moscú
Fecha: Desconocida

 

 

Author: Marcos Basmati

Estando sentado a la derecha del padre tomó el ratón y dijo: "¡Tomad y tened todos un blog...!"

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