El Celso

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Mudanzas obligadas ¡no!

El Padre Celso era y es un señor cura, bajito con una cabeza de gran tamaño, al menos a ojos de mis ex compañeros del colegio PP Escolapios de Monforte. En aquellos tiempos (mitad de los 80) lo llamaban ‘El Cabezón’, además decían que este hombre había nacido en Cabezón de la Sal. Coincidencia un tanto curiosa que sirve para darle cierta legitimidad  a este apodo. Yo le llamaba ‘El Celso’. Era un excelente profesor de matemáticas. Mantenía el orden gracias a una buena dosis de energía y algunos gritos que sonaban como venidos de una cueva. Todos sus pupilos lo recordamos por la salidas a la pizarra a hacer el ejercicio que tocaba. Para elegir al sujeto metía la mano en una bolsita y sacaba el número del alumno. Ese momento  de la mano en el saco era de gran tensión para muchos que no teníamos ni la más remota idea. Así que cuando se acercaba la hora de término de la clase te sentías aliviado. ¡Un día más sin salir a solucionar aquel petate de tiza! En una ocasión tras varias semanas trabajando los números divisibles mi bolita salió para joder mi discreta existencia. No tenía ni idea del problema que me planteaban. Aquel día el azar me puso ante la dura realidad: “eres un vago y tienes que trabajar más duro”. Rápidamente informó a mis padres de mis escasas dotes para las matemáticas. Me metieron en ‘La Orosita’ y ahí aprendí algo y, también, que lo de las mates no era lo mío.

Al Padre Celso se le solía ver todos los fines de semana como espectador de los partidos del Calasancio, el equipo del cole. Ya no se le volverá a ver por allí porque la mentes pensantes de la jerarquía eclesiástica han decidido que tenga un nuevo y definitivo destino. El hombre ya supera los 80 años pero está en buen estado de salud. Nos entristece a muchos que no pueda permanecer para siempre en el que fue su hogar durante tantos años.

Siempre nos quedará el recuerdo de aquella bolsita. Y a mí el de los números divisibles.

Foto: Angar
Fecha: 21/6/2017

En la imagen, un grupo de vecinos de Monforte en una concentración para pedir que los religiosos Escolapios permanezcan en el colegio al que han estado vinculados gran parte de su vida.

Marchando un clásico artificial de Enigma.

 

Author: Marcos Basmati

Estando sentado a la derecha del padre tomó el ratón y dijo: "¡Tomad y tened todos un blog...!"

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