Guarderías

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Obra de César Coll

En una de mis habituales visitas a la guardería municipal pregunto a una responsable por los baremos que establecen el pago de cuotas. No deja de sorprenderme que, siendo un servicio público, mi pequeña familia tenga que desembolsar unos 179 euros al mes por  jornadas completas. Me explican que hay una fórmula, el bruto renta anual del pasado año (de la pareja), dividido por tal y por tantos meses. En definitiva, que nos consideran algo así como clase media-alta. Me siento un auténtico privilegiado por tal honor… A la administración no le incumben ni le importan la razones del estado actual de secano de mi cuenta bancaria. La situación laboral y personal puede variar de un momento a otro. ¡2015 fue hace mucho! Cambian los ingresos, las circunstancias personales y laborales. Hay una rigidez excesiva en el sistema que no hace más que generar injusticia, desigualdad y personas frustradas y cabreadas.

Lo siento si ofendo, pero nunca he comprendido cómo es posible que se obtengan más derechos de acceso a estos servicios por el hecho de estar en paro. Concibo estos espacios como centros de recogida y atención de hijos de personas que necesitan conciliar. Además, me cuentan que es muy habitual en Compostela que los niños vivan en otro ayuntamiento, pero que estén empadronados en la casa del tío o de los abuelos en Santiago. Es más fácil asegurarse las plazas. Y menos mal que ya se ha ido desterrando esa práctica de los enchufados. Te puedes encontrar con una pareja con los dos trabajando, con salarios de mileuristas, con tres hijos, y  que tienen que llevar al más pequeño a una guardería privada porque en la pública de su barrio no hay plaza. Lo de familia numerosa les sirve de poco.

¡Qué alguien tome nota!… ¡Y haga algo!

En la imagen, magnífico ejemplar de guardería pública, conocida oficialmente como Escola Infantil en Santiago. La obra es del arquitecto César Coll.

Foto: FB César Coll
Fecha: Desconocida

Un temazo histórico. 

Author: Marcos Basmati

Estando sentado a la derecha del padre tomó el ratón y dijo: "¡Tomad y tened todos un blog...!"

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