Pollos

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Una pecadora, un pollo y un 'Pollo'.

Una pecadora, un pollo y un ‘Pollo’.

Camino por un no lugar, un centro comercial. Al pasar delante de la hamburguesería aparece un cartel con el menú de ‘La Patrulla Canina’. Luego miro a un establecimiento de bocadillos y veo el rótulo de un pollo con las alas abiertas dibujado sobre una banda con la expresión: “pollo campero”. La visión me sumerge en reflexiones. El bicho sonríe con enorme ánimo. Te dan ganas de hacerte colega de él. Mientras lo diviso, me imagino en los pobres pollos que van a perder su cabeza para formar parte de un bocadillo. Veo cientos de bocados en miles de personas, cada cuál más extraña. El surrealismo me invade.

Paso delante de un establecimiento de venta de seguros. El cartel muestra a una pareja en una estancia blanca, sin sombras, de fondo hay una ventana por la que entra, pletórica, la luz de la mañana. Él es guapo, con canas y alguna arruga “gereniana”. Ella también, viste de rojo. Parece una mujer hecha a sí misma, independiente, libre y absolutamente feliz. En medio de la mesa hay un pequeño jarrón con una flor. Ambos sonríen. La escena recrea el animoso mundo de la paz del hogar. Me da por reflexionar. “¿Quién os habrá preparado el desayuno? ¿Os hacéis vuestras propias camas? ¿Dónde están vuestro hijos? ¿En qué trabajáis?”

Me acerco a mi buzón. Dentro aparecen dos folletos publicitarios. Te invitan ahorrar hasta un 25% en un tarifa telefónica (durante seis meses). El otro te regala un móvil (eso escriben). Subo las escaleras acordándome de aquella compañía con la que tuve que pelear un año para que me devolviesen el atraco de 120 euros. Arrugo los papeles mientras pienso en los árboles que han dejado de existir para imprimir semejante porquería publicitaria.

El mundo también se escribe en formas publicitarias. No se lo crea todo. Por favor, piense en la vida misma, en que nadie regala llamadas gratis. Y, si puede, en los pollos y sus semejantes.   

En la imagen, un judío ultraortodoxo pasa un pollo por la cabeza de su mujer durante una tradición conocida como las ‘kaparot’, en la que sacrifican pollos y gallinas para expiar los pecados en Jerusalén, Israel. Un día antes de la celebración del Yom Kipur (Día del Perdón), la festividad más sagrada del calendario hebreo en la que los creyentes piden perdón a dios por sus ofensas y que les inscriba en el libro de la vida.

Fotos: EFE/Atef Safadi
Fecha: 10/10/2016

Pumuky. 

Author: Marcos Basmati

Estando sentado a la derecha del padre tomó el ratón y dijo: "¡Tomad y tened todos un blog...!"

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