Las esculturas en los espacios urbanos quedan bien. Claro, todo depende del marco incomparable. A mí, generalmente, no me estorban. Es más, atraen mi curiosidad. Por ejemplo, en la Alameda de Compostela hay una dedicada a Méndez Núñez. No tenía ni idea de quién era. Me soprende que hubiese héroes nacionales en esas épocas tan oscuras de nuestra historia.
No obstante, hay una muy concreta que me disgusta, me repele y me provoca cierta tensión emocional. El marco elegido por el concello fue un fondo de macrocentro comercial, una carretera muy transitada y, por supuesto, la rotonda de rigor. Allí, en medio, se reproduce de modo más o menos realista a un líder religioso que parece estar feliz de conocerte.
Deseo que algún día la coloquen donde le hagan más caso sus seguidores. Con todo el respeto, ahí donde está se mancha mucho.
En la imagen, vista del Peine del Viento de San Sebastián, obra del escultor vasco Eduardo Chillida, bajo una densa niebla costera, provocada por la diferencia de temperatura entre el agua del mar y el aire.
Foto: Javier Etxezarreta
Fecha: 15/3/2012
Una de este fenómeno. Esta canción es grandiosa.
Descargar | convertir a MP3







