Compartiva

En alguna ocasión me han preguntado cuál es la diferencia entre software libre y open source. Libre y abierto parecen compartir un mismo espacio de soberanía tecnológica, pero en sus valores y en la visión del mundo reside su principal diferencia. El open source es una cuestión práctica porque supone un método de desarrollo. En el caso del software libre, hay un movimiento social y una filosofía.

Al margen de cualquier posible definición, considero que hay cierto pánico a la hora de valorar la libertad que ofrece el software, porque se busca tener mayor aceptación entre las empresas y cuando la utilizamos no llegamos a considerar que lo que lo hace libre es el hecho de que no existe restricción legal en relación al uso. Para la mayoría, el software es sólo algo que vender, pero se olvida la posibilidad de modificar o compartir, que son el motor que acelera la creación de un programa. Decía Thomas Goetz que “el software es sólo el comienzo, prepárate para la era en la que la colaboración reemplaza a la corporación”.

Las herramientas de este movimiento se amparan en lo filosófico (manifiestos, ontologías, fenomenología) y en lo jurídico (copyleft, licencias libres) así como aplicaciones que fomentan el trabajo colaborativo. En el fondo, lo que hay que entender es que el conocimiento debe ser un bien de dominio público. Sólo así se puede garantizar el progreso. ¿Por qué nos esforzamos tanto por perpetuar la ineficacia del sistema?

Hay problemas sociales en los que se invierten grandes cantidades de recursos y como dice Eric S. Raymond: “Ningún problema tendría que resolverse dos veces”. Nunca en la historia una persona con aptitudes, sensibilidad y conocimientos ha tenido tantas posibilidades de comunicación, de actuación o de cambio como las que tenemos ahora. Pero si seguimos permitiendo que esos recursos queden centralizados, ¿qué capacidad de acción tendremos en relación a los principales sectores productivos?

Hagámonos las siguientes preguntas: ¿Qué enciclopedia de pago puede competir con la Wikipedia? ¿O qué publicación on-line con la de la blogosfera? Y esto es tan sólo el comienzo. A través de un proyecto incipiente como @compartiva, se pretende comunicar y divulgar la transversalidad humanística en contacto con las nuevas tecnologías, reflexionando sobre ellas y aportando un método sintético acorde con las humanidades digitales.

Desde Cousateca (hardware), un proyecto del Co-Lab, presentamos un white paper de Compartiva (filosofía software) y un artículo que pone en valor la “cosa” desde un punto de vista hermenéutico. Os invito a que los leáis y que sean un motivo de reflexión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *