Cuestión de emociones

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Con tres palabras podría resumir lo que dio de sí el Foro Emociona en su tercera edición: creer, crear y lograr. Los ponentes fueron pura inspiración y supieron llegar a lo más hondo del ser humano valiéndose de las cualidades propias de aquellos que han dedicado su vida, en primer lugar, a conocerse a sí mismos y en segundo lugar a observar con gran detenimiento todo aquello que los rodea.

Si la puesta en escena ya fue sorprendente, ni que decir tiene lo que vino después. Cuando llegué a casa con mis anotaciones, pensando en todo aquello que podría decir en este post, caí en la cuenta de que todo lo que transforma nuestro día a día es sencillamente irracional, es decir, es una pura emoción transformada en esperanza y es más que probable que este sentimiento haya sostenido nuestra civilización y nuestra especie a lo largo de los siglos.

Es curioso. Confiar significa entregarse a uno mismo, comprometerse para crear intimidad con los otros. Sobre estos cimientos se construye o se destruye una relación, porque lo que uno no es capaz de dar, se lo quita la propia persona con su actitud, desconfiando. Pero es tan complicado practicar la pedagogía de la admiración…Se nos enseña a competir, a luchar por lo que uno quiere, se potencia el éxito a toda costa y a la supervivencia bajo el imperativo del “hazlo tú mismo” y a ser posible tú solo. ¿Dónde queda la cooperación y la amistad?¿Es que no son un logro en sí mismos?¿O sólo nos tenemos que limitar a ser productivos y a activar las emociones de los demás para conseguir un beneficio? (marketing o publicidad). En el mundo, siempre habrá más crisis económicas y sociales, si el déficit moral impera. La mejor inversión está en aprender a amar y esta es una lección nunca aprendida, porque siempre se puede hacer más y mejor.

El amor en sí mismo es un arte. Cuántas batallas libramos cada día en el interior porque no somos capaces de amar la singularidad que somos y proyectarlo en el otro en un acto de empatía y de acogida. Qué poco se cuidan esos pequeños detalles. Sobre todo porque para estas enfermedades del alma, no hay recetas ni prescripciones médicas que valgan. Podemos subordinar nuestra felicidad y ponerla en manos del azar o de los vaivenes de la vida, pero eso serán simples funciones ejecutivas, cuando se ha dejado atrás lo importante y no se puede volver al punto de partida. En esos casos, sólo queda recomenzar, pero partiendo de la experiencia, poniendo timón y rumbo hacia metas y horizontes más amplios, donde uno es amado tal y como es y no por lo que es.

Agradezco al Foro Emociona su acogida y su invitación a reflexionar. Larga vida a esta idea tan apasionante.

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